viernes, 15 de abril de 2005

Discurso Aniversario PS 15 de abril 2005

Intervención en acto de aniversario del Partido Socialista
15 de abril de 2005

Estamos aquí por el sencillo gusto de confraternizar, de estar juntos, de compartir voluntariamente un proyecto colectivo, de expresar afectos, porque la política socialista es una actividad que debe ser siempre y en primer lugar humana y fraternal. Digamos las cosas como son. El proceso en que estábamos embarcados de cerrar la amplia brecha entre la gran audiencia de nuestros liderazgos nacionales y la escasa audiencia del partido entre los ciudadanos, está sufriendo un retroceso, porque no supimos, no supe hacer frente a los que tenían intereses espurios, aunque estuvimos muy cerca de lograrlo, y porque no supe convencer a los que de buena fe reivindicaron la democracia interna a la ahora de plantear la continuidad del esfuerzo de la anterior dirección. Y aunque hoy estamos fuera de la gestión partidaria, debemos seguir convocando a todos a hacer lo que nos propusimos cuando asumí la presidencia: trabajar para construir un partido institucional, colectivo, abierto, tolerante, fraternal, convocante, sustentado en un proyecto de futuro que represente a cabalidad esos valores y principios. Muchos de buena fe pensaron que no era esa la tarea que nos habíamos propuesto, que veníamos a administrar lo existente, pero constataron que no teníamos otro compromiso que servir la causa del socialismo.

Hace un año estábamos en el Estadio Chile, con 7 mil personas, planteando orgullosamente nuestra historia y nuestro futuro en el camino de cerrar la brecha entre un partido no siempre atractivo y los valores socialistas que encarna un liderazgo que la sociedad hace suyo con cada día más entusiasmo. Hace un año, como presidente del partido, señalé que el PS se ponía a disposición de Michelle Bachelet para las tareas que debía enfrentar por voluntad del pueblo de Chile. Fui criticado, por los mismos que hoy han tomado en el poder en el partido. Se me decía que era imprudente. Pero de ese modo se fue abriendo una perspectiva, que hoy pertenece a todo el pueblo de Chile y que ya no tiene línea de retroceso, pese a quien pese. La política que no hace opciones ni asume riesgos es otra cosa: es administración de intereses creados. Nosotros no estamos para eso.

Nos hubiera gustado estar de nuevo con todo el partido, independientemente de quien lo dirija, celebrando, con jóvenes, con mujeres, con trabajadores, con vecinos que comparten nuestros valores y nuestro proyecto. A falta de convocatoria común, más allá de ir al cementerio o de hacer actividades de esparcimiento, buena sea la nuestra, de los que no necesitamos cargos para ser de izquierda, para ser socialistas. De los que no necesitamos cargos para decir en voz alta y con orgullo que somos personas de izquierda, que siempre lo hemos sido y que siempre lo seremos, porque está en nuestro ADN, estemos cerca o estemos lejos del poder. Pero cuando se tiene una concepción burocrática de la política, no se le encuentra sentido a convocar masivamente a los socialistas y al pueblo. Nosotros si le encontramos sentido.

Y nunca hemos rehuido enfrentar las dificultades. La tarea de hacer avanzar el socialismo en Chile no es una carrera de 100 metros planos, se parece más a correr una maratón. Los que calculan que este año vale más que otros años porque está en juego la participación en el poder del Estado, y están dispuestos a cualquier cosa para dirigir la burocracia partidaria cuando esto ocurre, se equivocan. Hacer avanzar el socialismo es una tarea de largo aliento que se realiza en la familia, en el lugar de trabajo, en el barrio, en el Estado, pero sobre todo en el plano de las ideas que convocan a los ciudadanos, convenciendo, militando, haciendo crecer al partido, sus valores y su proyecto de sociedad, año tras año, de generación en generación. Y siempre nos pondremos al frente para sacar las lecciones que corresponde y seguir tenazmente trabajando por nuestro proyecto común.

Les propongo que saquemos las lecciones de los acontecimientos recientes. Constatemos que han tenido éxito temporal los que sin contemplaciones quieren transformar al PS en un instrumento al servicio de la ilusión de un poder personal o de caudillos. Eso debemos impedirlo. Creo tener autoridad moral para convocarlos a esta tarea. Yo no usé al PS para acceder al gobierno, yo estaba en el gobierno por petición del Presidente Lagos y dejé mi cargo de subsecretario de la presidencia para trabajar por fortalecer el PS. Por eso renuncié a toda ambición parlamentaria personal para defender el interés partidario y no el de personas, por eso el actual proceso de construcción de una corriente partidaria que reivindique la necesidad de un nuevo socialismo es un proceso colectivo, político y de ideas, no la adhesión a caudillos o a un individuo. Y estoy seguro de que los que así pensamos somos mayoría. Me comprometí públicamente a trabajar por la unidad partidaria, así se lo he expresado al actual Presidente del partido y lo seguiré haciendo. La tarea de poner en la presidencia de Chile a la Dra Michelle Bachelet está por sobre cualquier otra consideración. Acepté formar parte del Comité Ejecutivo de su campaña presidencial a partir del próximo Lunes. Pero seguiremos en el empeño de erradicar del partido el irrespeto del “estado de derecho” interno, las violaciones estatutarias, las murmuraciones que debilitan credibilidades, las estrechas motivaciones personales en la actividad partidaria que construyen máquinas electorales carentes de contenido político, y por supuesto, toda censura, como la que hoy se intenta practicar en las redes internas partidarias. Debemos impedir que en el partido reine la intolerancia, que lleva a la persecución del que piensa distinto. Hay quienes no vinieron hoy porque consideraron prudente no exponerse a eventuales represalias. Eso debemos derrotarlo. La reforma del partido, un radical cambio en su organización y métodos, junto a una fuerte renovación de su dirigencia, como empezamos a prefigurarlo durante nuestra gestión, es entonces la tarea que no puede esperar y que esperamos tenga el apoyo de la mayoría de los militantes en marzo de 2006. Junto a la reforma partidaria, es necesario contribuir a la generación de una nueva dirigencia y de nuevos liderazgos, que ofrezcan esperanza a la militancia, que garanticen la continuidad con el legado histórico del PS y que faciliten la discusión de las ideas, de las propuestas y del programa socialista para el futuro próximo del país.

Constatemos también que en ausencia de contenidos políticos, se convocó a cambiar a la anterior dirección sobre la base de aludir de manera más o menos solapada que esta no era “socialista histórica”. Debemos impedir el tribalismo en el partido. Lo que un 19 de abril de 1933 en la casona de Serrano 150, precisamente se propusieron Eugenio Matte, Oscar Schnacke, Marmaduque Grove, Artuto Bianchi, Eugenio Gonzalez y tantos otros fue terminar con la división tribal que era el estado de la izquierda socialista hasta entonces. Debían cesar las disputas entre los ácratas de la FECH y del sindicalismo anarquista, los masones de la Nueva Acción Pública, y las sensibilidades socialistas de diversa proveniencias. Y así lo hicieron nuestros fundadores. Después la tarea fue impedir el faccionalismo, que desgraciadamente por tanto tiempo hizo daño al socialismo chileno. En el PS de hoy nos deben unir valores, nos deben unir principios, nos debe unir un proyecto de izquierda, nos debe unir la común voluntad de recorrer los caminos que conduzcan a concretar ese proyecto de izquierda. Nunca nos debe dividir en que espacio de la izquierda militamos previamente. Nos fundamos como casa común de la izquierda. Defender al Partido Socialista como casa común de la izquierda es ser un auténtico socialista histórico. Los que a falta de ideas y de proyecto que no sea el poder personal aluden al socialismo histórico como no haber militado nunca en otra organización, simplemente faltan a la verdad histórica.

Nuestra afirmación es que los socialistas somos de izquierda, que no estamos para ser acomodaticios con el poder, estamos para impugnar y contradecir y luchar contra el poder que se ejerce en contra de los intereses de las mayorías, de los trabajadores, de los ciudadanos, y cuando accedemos a él, es para usarlo para hacer avanzar los intereses del pueblo y de la Nación. No es ser de izquierda ser genuflexo, y aquí estamos los que tenemos la voluntad de seguir reivindicando siempre y en toda circunstancia el carácter de izquierda del socialismo, los que no estamos dispuestos a poner agua en el vino de nuestros principios igualitarios y libertarios, del valor que le asignamos a la solidaridad y a la fraternidad.

Nuestro desafío es reafirmar nuestro proyecto de transformación de la sociedad y profundizar la capacidad del mensaje socialista de convocar a una amplia mayoría social y política.

La razón de ser del socialismo es luchar por una sociedad justa en la que prevalezca una plena democracia política, social y económica, que garantice a los ciudadanos igualdad en dignidad, oportunidades y derechos. El proyecto socialista es el de construir una sociedad que permita a todos desarrollar fraternalmente sus proyectos de vida, acceder a las diversas expresiones de la cultura y a medios de vida dignos.

Luchamos por el respeto irrestricto de los derechos humanos, por la igualdad social entre los géneros y contra la discriminación de la mujer, contra la xenofobia, contra la discriminación étnica, contra la discriminación de que son objeto las minorías sexuales. Nos comprometemos con las futuras generaciones que ven amenazado su acceso al patrimonio ambiental por la explotación depredadora de los recursos naturales.

Para lograr esas metas, proponermos una nueva alianza de la clase trabajadora y de los sectores medios para luchar democráticamente contra la concentración del poder económico, el predominio del capital y del afán de lucro y la subordinación de los que no tienen otra capacidad económica que la de vivir de su trabajo, que no tienen oportunidades de inserción económica o no tienen como subsistir dignamente, mientras los privilegiados viven en la opulencia apropiándose de lo que otros producen o crean, de los recursos que la naturaleza ha puesto a disposición de todos o de lo que las generaciones anteriores han creado.




Queremos una sociedad más democrática, que extienda la participación de los ciudadanos en todas las esferas de la vida política, social y económica, tras la meta de una nueva Constitución Política que deje atrás el sistema institucional heredado de la dictadura. Un nuevo orden constitucional que tenga como eje los derechos humanos; que asegure la representación proporcional de las minorías; que termine con el excesivo presidencialismo otorgando iniciativa parlamentaria y popular en la gestación de las leyes (y no a través de prohibiciones de reelección que no son sino un miedo a la democracia); que posibilite iniciativas de la sociedad civil; que garantice los derechos de los chilenos que residen en el exterior, que elimine todo rastro de discriminación hacia las mujeres, los jóvenes, las minorías sexuales, los pueblos originarios y otros sectores excluidos, y que establezca el plebiscito como forma de ejercicio de los derechos ciudadanos en temas relevantes para la vida social.


Postulamos la superación del modelo económico neoliberal en la perspectiva de un país más igualitario en todos los planos de la existencia: la economía, la cultura, los derechos ciudadanos, la justicia, la educación, la salud, entre otros muchos aspectos relacionados con una mejor calidad de vida.

No existe un destino manifiesto que obligue, en el marco de una economía de mercado, a una estrategia única para avanzar hacia una sociedad más equitativa. Tampoco en los países industrializados existe una estrategia única de desarrollo. A pesar de la nueva realidad económica mundial hay diferencias entre la economía de bienestar de Europa o del sistema japonés respecto a la economía liberal de los Estados Unidos, que hoy marca la pauta en Chile.

La mundialización de la economía impone restricciones a las políticas nacionales. Sin embargo, siempre hay márgenes de maniobra para los cambios de la política pública. Ello requiere coraje, claridad estratégica, férrea voluntad de la autoridad y mucho liderazgo. Por ello decimos que aún en el difícil contexto actual es posible implementar estrategias de desarrollo y políticas alternativas al modelo de capitalismo salvaje que quieren imponer los neoliberales.

Las micro y pequeñas empresas pueden desempeñar un papel mucho más activo, con mejor inserción internacional y mayor potencial de acumulación interna si existe un decidido apoyo crediticio y tecnológico del Estado, y se aprovechan debidamente las posibilidades que ofrecen los sistemas modernos de información y de comunicaciones para aumentar la productividad.

Los esfuerzos de descentralización y para promover el equilibrio entre las distintas regiones, requieren de más inversión privada y de recursos públicos que vayan más allá de la inercia presupuestaria. Es necesaria también una reestructuración geográfica de los procesos productivos, que permita un desarrollo espacial equilibrado del país y no sólo una descentralización administrativa que sea la mera distribución de una parte del poder de las elites centrales a las regionales.

Estamos comprometidos con la defensa de nuestro patrimonio natural, de nuestra diversidad biológica, de nuestros recursos energéticos, de nuestra flora y fauna, mediante una política nacional de protección del medioambiente, que garantice a los chilenos de hoy de mañana un ecosistema libre de contaminación. Debemos fortalecer la institucionalidad del Estado en materia de protección y conservación de recursos naturales, ecosistemas y biodiversidad.

Insistimos también en gravar la extracción de recursos no renovables, como debiera suceder con el royalty al cobre, impulsar la explotación sustentable del bosque nativo e impedir su reemplazo por especies exóticas. Promover también actividades económicas que agreguen valor a la producción de las comunidades locales. en políticas de protección del medio ambiente.

Para cumplir su programa el nuevo gobierno necesitará una amplia mayoría en el Congreso, lo que significa presentar candidatos y candidatas con perfiles muy bien definidos de apoyo a las propuestas de cambio, para asegurar una numerosa y activa representación en el Poder Legislativo, con doblajes en un número de significativo de distritos y circunscripciones.

El respaldo que la ciudadanía está dando a Michelle Bachelet constituye para nosotros los socialistas una oportunidad, un desafío y una gran responsabilidad, porque el próximo gobierno tendrá que responder a una creciente demanda por una mayor justicia social e igualdad, no solo económica, sino también en el acceso a servicios públicos de calidad en educación, salud, vivienda; mejores condiciones de trabajo; mayor acceso a los bienes culturales y a todos los aspectos que hacen una mejor calidad de vida. Michelle Bachelet es la expresión de una demanda social de redistribución del poder en todos los planos y ella está dispuesta a asumir ese desafío y por eso cuenta con nuestro apoyo.

Para cumplir con estos propósitos resulta indispensable construir un Nuevo Socialismo, capaz de responder con inteligencia y creatividad a los retos que nos plantea el presente y el futuro, que -dada la dinámica de la sociedad contemporánea-- se convierte sin que nos demos cuenta en parte del pasado. Hoy más que nunca cobra vigencia la célebre frase de Heráclito, padre de la dialéctica: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”.

Una reforma ética y democrática del partido, un PS fuerte protagonista de la vida política y cultural del país, y la construcción de un Programa centrado en más democracia y un nuevo modelo de desarrollo económico y social, son, entonces, tareas que demandan un nuevo socialismo para Chile.
Muchos socialistas queremos emprender ese esfuerzo, convencidos de ser coherentes con un partido depositario de ideales y de entrega desinteresada a la acción política.

Hemos afrontado muchas batallas, dedicado esfuerzos y recursos para hacer realidad los principios y objetivos del PS. Hemos combatido a la dictadura y luchado en la democracia para ganar más espacios de desarrollo de los ideales de igualdad, libertad y solidaridad propios del socialismo.
Hoy debemos emprender otro esfuerzo, convocar a la gente noble del partido, más allá de diferencias menores, a recuperar y potenciar el PS, este instrumento precioso de los hombres y mujeres que sólo tienen sus manos, su inteligencia y su trabajo para vivir mejor y hacer más grande y justa la patria de todos.

A esa digna tarea, que hace honor a la mejor tradición del socialismo chileno, convocamos a los militantes y amigos del Partido Socialista de Chile.

Esa tarea los socialistas chilenos la asumimos orgullosamente con Salvador Allende en la memoria, con la inspiración del ejemplo de los que nos precedieron en este esfuerzo y con el especial respeto a los que dieron su vida por el socialismo y a los que nos debemos en nuestros esfuerzos cotidianos de seguir sembrando esperanza. Muchas gracias por su presencia hoy aquí.

¡Viva el socialismo! ¡Viva Chile!










viernes, 4 de marzo de 2005

El regreso de Martner

Entrevista al diario La Segunda
El regreso de Martner: "No tengo ningún ánimo de cultivar agravios"
4 de marzo de 2005
"Lo que pasó es responsabilidad mía, no le echo la culpa al empedrado", asegura el ex presidente socialista, aceptando por primera vez analizar las causas que provocaron su abrupta caída en el Congreso PS.¿Dolido con Escalona? "La ropa sucia se lava en casa".
Por Karen Trajtemberg D.
La madrugada del domingo 30 de enero, Gonzalo Martner salió del edificio Diego Portales junto al entonces encargado de finanzas socialista, Milton Lee. La jornada había sido extenuante: había comenzado pasadas las 9 de la mañana del sábado, para finalizar a las 6 de la mañana del día siguiente... Más de veinte horas de tensión que terminaron con su salida de la dirección del PS.Hoy cuenta entre risas que, tras la dura definición, junto a Lee y al diputado Sergio Aguiló se fueron a tomar unas cervezas, "como lo hace la gente que se quiere y que por sobre todas las cosas mantiene la amistad, más allá de las consideraciones políticas". Pero se quedaron con las ganas y cuando el parlamentario preguntó el porqué, la respuesta fue clara: "porque Uds., los legisladores, aprobaron una ley en que entre tales y tales horas no se puede expender alcohol".Descansó pocas horas ese día y el lunes, el ex timonel socialista tomó temprano sus maletas y partió manejando - turnándose con su hijo mayor- , rumbo a su refugio en Chiloé. Fueron 15 horas de viaje.Su "retiro espiritual" duró un mes, en el que además de compartir con su familia y dejarse crecer una abundante barba que lo hace menos reconocible, pudo reflexionar sobre el cómo y el por qué se llegó a la crisis que el sábado 29 de enero lo derribó de la mesa socialista y pocas horas después puso en su reemplazo a Ricardo Núñez, con Camilo Escalona como secretario general.Hoy rompe su silencio, pero lejos del resentimiento o las críticas, afirma que su ánimo es de colaboración y que hará todo lo posible por apoyar a la nueva mesa, sobre todo en pos de la candidatura de Michelle Bachelet, que él defendió "a brazo partido" mientras dirigió el partido.
"No fui capaz de convencer a mis compañeros"
Mirando hacia atrás, Martner afirma que la situación que se produjo en el encuentro socialista es muy simple: "Mi mandato iba a expirar. Le solicité al congreso socialista la prolongación de un año para poder enfrentar de manera concentrada la tarea presidencial y parlamentaria, pero eso no fue aceptado y lo atribuí al hecho de que no fui capaz de convencer a mis compañeros de que era necesario no abrir una discusión interna, a 10 meses de la presidencial". Con tono directo, añade que "en democracia las cosas son así. He ganado muchas elecciones, he perdido muchas otras... En esta ocasión perdí y a otra cosa mariposa".
- ¿Por qué ese día se fue en completo silencio y no quiso hablar hasta ahora?
- Cuando se han expresado en democracia las preferencias de cada cual, lo que cabe es mantener silencio. Ahora, antes de irme le deseé a Ricardo Núñez y a su directiva la mejor de las suertes. Cuentan con todo mi apoyo y eso no es silencio.
- ¿Qué sensaciones lo embargaron cuando perdió?
- Mucha gente no lo creerá, pero fue una sensación de alivio porque dirigir un partido es una tarea de mucha tensión, con mucha presión y desde luego consume mucho tiempo que uno le quita especialmente a la familia y, en mi caso, a la reflexión y al estudio. Pero también había una cierta satisfacción por lo hecho. Cuando asumí la dirección socialista era el peor momento de la Concertación, del Presidente Lagos y del bloque progresista y, al irme de la dirección partidaria, lo que había era una inmensa voluntad de participar en la dirección, cosa que no existía cuando asumí. Y a esa satisfacción se añade la de haber aportado con un grano de arena a que Michelle Bachelet fuera apoyada por la unanimidad del bloque progresista.
- ¿Sintió deslealtad de parte de quienes detonaron su salida?
- Que yo no obtuviese los votos para la prolongación del mandato es de entera responsabilidad mía y de nadie más. No soy de los que le echan la culpa al empedrado. Y al mismo tiempo soy de los que creen que la ropa sucia se lava en casa.
- ¿Se sintió dolido con Camilo Escalona?
- La ropa sucia se lava en casa. No se obtendrá una sola palabra mía en contra de un compañero socialista.
- Pero no dice que no...
- La ropa sucia se lava en casa. No diré una sola palabra en contra de ninguno de mis compañeros.
- ¿Tuvo algún indicio de que el Congreso sería así?
- La democracia tiene varias característica y una de ellas es la incertidumbre. Ahora, siendo cultor de la doctrina del pesimismo sistemático, de nunca dar por hechas las cosas, sino trabajarlas, siempre pensé que se podría producir lo que se produjo y en ese sentido no fue una sorpresa.
- Pero antes del Congreso, las señales que enviaba la mesa era que la cosa iba bien.
- Sí, estuvimos a 10 votos de lograrlo, de manera que la cosa iba bien, pero faltó la chaucha para el peso.
"La lealtad no es obcecación"
- Algunos acusaron obcecación de su parte, por no querer que Arturo Barrios saliera de la mesa, lo que habría detonado la crisis.
- Sinceramente, a un mes de haber ocurridos estos hechos, está muy lejos de mi intención seguir dándole vueltas. Pero dos cosas: a mí me gusta la franqueza de los interlocutores, no me gustan los pretextos. Segundo, yo soy leal con la gente que trabajó conmigo.
- ¿A qué se refiere con que "no me gustan los pretextos"?
- Si alguien quería tomar la presidencia del partido, es legítimo, ningún problema, pero que no se diga que eso fue fruto de una obcecación mía. Cada uno se hace responsable de sus actitudes. Esto no es un asunto de que supuestamente yo fui rígido sobre esto o lo otro. Además, la lealtad hacia quienes estuvieron conmigo nunca la he entendido como una obcecación.
- ¿Cómo evalúa la actitud de Jaime Gazmuri, que rechazó incluirse en la nueva mesa? Algunos lo catalogaron como lealtad a su mesa...
- Parece que Gazmuri es otro obcecado.
- ¿Y Ominami?
- Repito; lo que pasó, pasó, no tengo ningún ánimo de cultivar agravios, todo lo contrario, sino de colaborar con quienes tienen la responsabilidad ahora.
"Fui acusado de autoritario y de favorecer a las minorías"
- ¿Por qué su directiva desde el primer momento tuvo problemas internos?
- Fui acusado de dos cosas en simultáneo: de autoritario y de favorecer a las minorías. Me parece una acusación un poco contradictoria, pero un partido tiene que tener un proyecto claro, una dirección comprometida con ese proyecto y, al mismo tiempo, organizar su tarea con respeto a las minorías, que tienen reticencias con ese proyecto. Ese fue mi enfoque, se me dijo que sí, pero en un país en que estamos acostumbrados a decir que sí, pero en realidad a pensar que no, yo me mantuve coherente con esa aspiración.
- Se dijo que su problema fue el no haber sido electo producto de un consenso, sino de un acuerdo de los barones.
- En la elección pasada del partido, yo obtuve la más amplia mayoría individual. Por lo tanto, ese tipo de observaciones no tiene ningún sentido. Es cierto que los que hoy dirigen el partido en su momento me apoyaron, pero es manifiesto que en algún momento dejaron de hacerlo.
- ¿Nunca ha sentido que fue un error haber asumido la presidencia PS?
- Para nada y por ningún motivo. Es el más alto honor personal que he tenido en la vida.
"Prefiero ser inflexible, pero claro"
- ¿Qué autocrítica se hace? ¿Qué faltó por hacer?
- Muchas cosas, pero lo esencial es que logramos demostrar que es posible conducir un partido político que simultáneamente es de gobierno y representativo de los intereses sociales, que se puede ser un partido de izquierda y al mismo tiempo serio y responsable. Ahora, la autocrítica es no haber logrado una cuestión esencial, que es la capacidad de convencer a mis compañeros.
- Una de las críticas que se le hizo es que era inflexible... Un buen técnico, pero mal dirigente.
- Para dirigir hay que tener capacidad de no estar moviendo el timón para acá o para allá según las presiones del día, porque uno corre el riesgo de marear a los pasajeros. Prefiero ser inflexible, pero claro.
-¿Qué va a hacer ahora?
- No necesito cargos para defender mis ideas ni mis valores, que son los del socialismo, de la democracia y de la igualdad social.
- ¿Una candidatura parlamentaria?
- Es algo que más de un amigo me ha planteado, pero siempre doy la misma respuesta: no tengo vocación para el trabajo parlamentario. El trabajo legislativo es algo que no me produce mayor entusiasmo y, habiendo tanto interesado, me parece muy bien que otros ocupen esas funciones.
- ¿Ha recibido alguna invitación para trabajar en el comando de Bachelet?
- Llegué hace dos días. Tengo una conversación pendiente con nuestra candidata. Hemos hablado telefónicamente y le he dicho que cuente conmigo para lo que necesite y que cuente con mi lealtad en el sentido de que no tiene por qué darme tampoco un rol particular. Mi lealtad parte por el principio de que, cuando uno quiere apoyar a alguien, que está encarnando aspiraciones colectivas, lo que tiene que hacer es no provocarle problemas y Michelle lo sabe.
"Nuevo socialismo", no "martnerismo"
- Ud. habla de nuevo socialismo y ha trascendido la creación de una nueva tendencia que utilizaría ese nombre. ¿Está en eso?
- Desde 1990 en Chile efectivamente está emergiendo un nuevo socialismo y la nueva aspiración que gente como yo tiene es consagrar formalmente su existencia. Evidentemente voy a seguir activo en política y es muy importante agrupar a toda la gente que está disponible para seguir trabajando, para seguir permitiendo que emerja este nuevo socialismo, pero ahora no es el momento: debemos abocarnos a trabajar por la candidatura de Michelle Bachelet y los asuntos internos se verán después de la presidencial.
- ¿O sea en marzo del 2006 tendremos funcionando una nueva tendencia, liderada por Gonzalo Martner?
- No, porque una de las cuestiones que hay que romper es una cierta idea caudillista, que tal o cual figura se constituye en jefe de una corriente y la corriente toma el nombre de la persona. Se trata de tener ideas, valores, estilos y una de las cuestiones esenciales es que esto no se personalice.
- ¿Entonces, tendremos una nueva agrupación que podría llamarse Nuevo Socialismo, pero no martnerismo?
- Así es, esto no tiene que ver con las personas, sino con ideas y proyectos.
"Pongo las manos al fuego: Esta mesa no va a negociar a Bachelet"
- Lo primero que hizo Núñez fue flexibilizar su postura de que las primarias tenían que ser en abril...
- Sería de pésimo gusto que el presidente saliente del PS se pusiera a comentar el accionar de quien lo ha sucedido en el cargo. No voy a hacer ningún comentario respecto de la tarea de Núñez, que no sea manifestarle mi pleno apoyo.
- ¿Cree que existe el peligro, como algunos han aventurado, de que la directiva PS termine negociando a la candidata?
- Eso es completamente falso, pongo las manos al fuego: ninguno de los que ocupan hoy un cargo en la mesa del PS va a hacer semejante cosa.
- ¿Sigue considerando que las primarias deben realizarse en abril?
- Como dijo Michelle Bachelet, estamos atrasados. Además - ya no necesito ser diplomático, aunque nunca lo he sido mucho- , esto de las primarias regionales francamente es una cosa muy poco seria, porque desde el punto de vista del interés común, significa mantener en tensión durante meses a la coalición.Imaginemos lo que significa elecciones región por región. Es tan obvio esto, que Edgardo Boeninger reconoce el problema, pero le da una pésima solución, cuando dice que se hagan primarias regionales pero que los resultados se mantengan en secreto. Perdone que esto me provoque un poco de hilaridad, pero conociendo lo serio que es él en política, encuentro que se va por un camino insólito. Esta cosa se encaminó por un lado completamente absurdo, porque además esto no contribuye para nada al propio interés partidario de la DC.
- ¿Por qué?
- Una secuencia sistemática de elecciones regionales, en donde Michelle Bachelet obtenga más adhesión que Soledad Alvear, es evidente que daña el interés parlamentario respecto del partido que no gana las mayores adhesiones en la cuestión presidencial. Francamente no lo entiendo, es como un harakiri.Si queremos tener una candidatura única de la Concertación - y creo que ésa es la voluntad de los cuatro presidentes- , entonces tenemos que proponer mecanismos serios, rápidos y pertinentes para resolver esa candidatura única. Y no hacer un listado de invenciones, donde además se nos dice de manera más o menos explícita que están destinadas a dar tiempo. Ya los tiempos están encima y ahora hay que definir.
- ¿Cree que todavía existe la posibilidad de un acuerdo político para definir la candidata?
- Cuando una persona tiene el apoyo de la principal fuerza política del país, el PS-PPD, y sobre todo, la adhesión de la inmensa mayoría de los ciudadanos, no es cuestión de que alguien venga y le diga "sabe, Ud. ya no es candidata", porque eso sería romper las reglas básicas de la democracia.
- Pero de sus palabras se podría suponer que Soledad Alvear, que no tiene la mayor adhesión ciudadana, sí podría negociarse.
- Sí, pero sería una impropiedad, una falta de elegancia completa y una falta de lealtad política inducir a socio nuestro, la DC, a que baje su candidata.

viernes, 28 de enero de 2005

Informe al 27 Congreso del PS

Intervención de Gonzalo Martner
27 Congreso General Ordinario del Partido Socialista de Chile



Junto con saludar calurosamente a los invitados que nos acompañan en esta sesión de inauguración de nuestro 27 Congreso General Ordinario del Partido Socialista de Chile, me corresponde entregar a los miembros del Congreso una cuenta del trabajo realizado por la dirección partidaria. Los aspectos orgánicos están contenidos en el informe pertinente que está a disposición de ustedes. Me referiré entonces en esta intervención inaugural a los aspectos políticos que debe evaluar el Congreso.
Al asumir la tarea de dirigir el Partido en junio de 2003, nos planteamos 3 objetivos: contribuir eficazmente al éxito del gobierno del Presidente Lagos, trabajar para mantener a la derecha en minoría y lograr la continuidad de la Concertación con un liderazgo progresista. Las tareas para alcanzar esos objetivos están en pleno desarrollo y, sostengo, bien encaminadas.
Contribuir al éxito del gobierno del Presidente Lagos

Contribuir al éxito del gobierno del Presidente Lagos nacía en primer lugar de un deber elemental. Se trata de un Presidente de nuestras filas al que solicitamos concursara ante los ciudadanos y nos representara y, una vez que recibió el mandato del pueblo por seis años para dirigir a la Nación chilena, sólo nos cabía trabajar para el éxito de su gestión. Así de simple. Se comenta con frecuencia que hace tres décadas quienes dirigieron al Partido Socialista no le prestaron al Presidente Salvador Allende el apoyo que requería su gobierno y que ello constituía un trauma. Yo creo que más bien constituye para las actuales generaciones de socialistas, y especialmente para quienes tenemos responsabilidades dirigentes, una enseñanza manifiesta, pero nuestra conducta está determinada lisa y llanamente por la coherencia política básica que nace de los compromisos tomados con el pueblo de Chile. El gobierno del Presidente Lagos es nuestro gobierno, muchos de los nuestros cumplen en él funciones cruciales y sólo nos corresponde contribuir con todas nuestras energías a su éxito.
Ahora bien, reitero lo dicho en otras oportunidades. Partido y gobierno tenemos roles distintos, lo que no debe extrañar a nadie. El partido representa la continuidad histórica de los valores socialistas y su proyección futura. Cumple con su tarea de representar a los ciudadanos que comparten esos valores y de modo privilegiado al mundo del trabajo y de la cultura, a los trabajadores manuales e intelectuales, como lo señalara nuestra Declaración de Principios de 1933. Hoy, el Partido Socialista de Chile es un partido de gobierno en oposición a todas las injusticias, que defiende la acción de gobierno y al mismo tiempo escucha y atiende las aspiraciones de sus representados. De allí que entienda en primer lugar su tarea de contribuir al éxito del gobierno como el deber de prestarle apoyo político y soporte parlamentario. Pero nuestra tarea es más compleja y variada: también incluye proponer iniciativas de diversa índole, como a su vez hacerle ver lealmente a las autoridades lo que nos parece que no camina bien o las iniciativas suyas que no compartimos. Y también es nuestra tarea estar presentes en todas las expresiones legítimas de la sociedad organizada, acompañando sus luchas por la conquista democrática de los derechos de que deben disponer los que sufren explotación, discriminación, exclusión, pobreza, humillaciones de los poderosos. Y al Presidente le cabe gobernar con fidelidad a sus convicciones y compromisos, escuchando a todos y representando a la Nación en su conjunto, tomando en definitiva las decisiones propias de su investidura. Así hemos trabajado. Así ha trabajado el Presidente Lagos, con un notable resultado en adhesión de los ciudadanos a su figura y a su conducción de estadista, en adhesión a su gobierno y en adhesión a la Concertación. Así se ha proyectado también el liderazgo internacional del Presidente, y a través de él, de nuestra Nación. La postura chilena frente a la invasión a Irak, ha sido saludada en el mundo como un acto de soberanía de una Nación pequeña, pero independiente y digna.
El balance que hacemos de esta tarea común es entonces globalmente positivo y, me atrevo a señalar, de trascendencia histórica.
En lo político y cultural ahí está el impresionante proceso de recuperación de la memoria histórica ocurrido con ocasión de los 30 años del golpe de Estado. Estamos orgullosos de la reivindicación del Presidente Salvador Allende y de su legado imperecedero, que ha quedado indeleblemente a disposición de las nuevas generaciones. Ahí está el acuerdo sobre reformas constitucionales que termina con los enclaves autoritarios, ahí está el nuevo sistema de elección de alcaldes que hace operar el principio de mayoría. Ahí está la evolución de las FF.AA, que se constituyen ya como instituciones de todos los chilenos y que adhieren al nuevo consenso ético por el cual tanto hemos trabajado, según el cual nada justifica la violación de los derechos humanos, la que nunca más debe volver a producirse, bajo ninguna circunstancia ni pretexto. El propio Ejército ha asumido la responsabilidad de los mandos institucionales de la época en los crímenes cometidos. Ahí está entonces el avance de la verdad, de la justicia y de la reparación en materia de derechos humanos, que esperamos con firmeza mantenga su curso; ahí está el histórico informe Valech sobre prisión y tortura; ahí están en estos días los jefes de la DINA y otros criminales volviendo a donde deben estar, en la cárcel; ahí está el execrable ex dictador sometido a proceso por su responsabilidad en tantos crímenes abyectos y por sus cuentas inexplicables. Ahí está sometido a proceso el responsable de la muerte terrible de Victor Jara.
Ahí están ahora para darle nuevos aires de libertad a Chile la nueva institucionalidad cultural, el término de la pena de muerte y de la censura, ahí está la ley de divorcio. Quedan por concluir muchas tareas en este ámbito, especialmente las de reforzar en el tiempo los mecanismos reparatorios de las víctimas de violaciones de los derechos humanos, las de encontrar eficazmente la verdad y hacer justicia castigando a los responsables de crímenes, sin retrocesos en esta tarea ética insoslayable en la que los socialistas jamás variaremos nuestra posición, porque es de principios. Queda terminar de democratizar nuestras instituciones y hacerlas cada día más participativas y responsables ante los ciudadanos, queda cambiar el sistema binominal para que en el parlamento opere también el principio de mayoría, que es el principal bloqueo para los avances sociales pendientes. Queda tanto por hacer para que florezca nuestra cultura, para cultivar el conocimiento y las artes y ponerlos al alcance de todos. Pero tenemos el deber de relevar y congratularnos de cuanto hemos avanzado en estas materias en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos gracias a los socialistas y gracias al Presidente Ricardo Lagos.
No hemos avanzado en cambio en la tarea de modificar sustancialmente la distribución regresiva del ingreso y las desigualdades ancestrales e inaceptables que persisten en nuestra sociedad. No ayudó a la tarea de equidad disminuir los tributos directos a los más adinerados, si bien se avanzó en disminuir la evasión. En educación, a pesar del inmenso esfuerzo de inversión, la calidad y equidad no mejoran, lo que a todos nos duele y nos lleva a interrogarnos sobre la necesidad de reformas más drásticas al sistema escolar, aunque sabemos que los resultados en esta materia sólo emergen en el largo plazo y que la persistencia del esfuerzo es fundamental. En educación superior se ha avanzado, pero las becas y créditos no aseguran aún una igualdad suficiente de acceso a ella a talento similar y la educación privada es un negocio que llega con frecuencia a ser una burla para muchos jóvenes esforzados y para sus padres. La reforma de salud ha dado un gran y sustancial paso al consagrar garantías de atención, pero quedó pendiente establecer el componente solidario de su financiamiento. En vivienda social se avanza día a día, la vivienda dinámica sin deuda permitirá seguir disminuyendo el número de allegados, pero en urbanismo cabe legislar con más fuerza para controlar los intereses inmobiliarios y afianzar la calidad de la vivienda social y la calidad de vida en los barrios. En materia de seguridad pública ya se manifiestan mejorías en la percepción de protección de los ciudadanos y en el retroceso de la delincuencia.
El gobierno del Presidente Lagos tomó en otros planos iniciativas que para los socialistas también resultan fundamentales. El programa Chile Solidario es definitivamente un gran avance, que se expresa tal vez silenciosamente, pero que va construyendo puentes sólidos entre los que sufren de la exclusión social y económica y sus derechos inalienables de seres humanos. El Seguro de Cesantía ya permite a cientos de miles de trabajadores enfrentar en mejor pie el drama de perder el trabajo o de buscar sin base de sustentación un mejor trabajo. La disminución de 48 a 45 horas de la jornada semanal, sin disminución de remuneraciones, está empezando en estos días a aplicarse, y esta es una conquista sustancial, que está llamada primero a hacerse efectiva contra la resistencia de algunos empleadores inescrupulosos y a profundizarse para que el trabajo asalariado no sea explotación ni carencia de calidad de vida ni impedimento de la convivencia familiar.
El balance económico es de menos a más. El crecimiento desde 2000 es en promedio bajo respecto al potencial del país, aunque se logró sortear condiciones externas muy adversas, que con políticas neoliberales hubieran llevado a una profunda recesión. La economía se recupera, con buenas perspectivas futuras. El desarrollo de la infraestructura es considerable. Las exportaciones cayeron para luego tener un incremento notable, al que no están ajenos los acuerdos comerciales logrados por el gobierno del Presidente Lagos. Los acuerdos comerciales abren expectativas de expansión, aunque la integración con América Latina no ha avanzado todavía lo suficiente. La demanda interna se mantuvo deprimida y recién se recupera a mejor ritmo. La inflación ha disminuido, las cuentas fiscales están en orden, con un gasto social en expansión, y la tasa de interés está en sus mínimos históricos, ayudando a la reactivación, aunque no se traspasa a empresas de menor escala y a los consumidores como debiera el menor costo del dinero al que acceden los bancos. Las Pymes sufren graves problemas de asimetría de poder de mercado y de acceso al financiamiento, aunque los avances en apoyo a la microempresa y capital semilla señalan el camino a recorrer con energía en el próximo futuro. Especial mención merece el reconocimiento del Presidente Lagos a la condición de empresas estratégicas del Estado de CODELCO, ENAP, ENAMI, el Banco del Estado, entre otras empresas públicas, cuya privatización hoy no está en discusión. Este es un gran triunfo de la visión socialista.
El desempleo ha sido alto y a todos nos duele profundamente esta situación. Lograr el pleno empleo no es para los socialistas una mera aspiración retórica, sino que una de las claves fundamentales que dan sentido a nuestra acción política. Por mucho que la sociedad moderna cambie a pasos acelerados, el trabajo es definitivamente un derecho básico esencial de hoy y del futuro. Carecer de empleo es una de las peores circunstancias que puede enfrentar un ser humano. Se han establecido programas de emergencia que en parte alivian esta situación, pero no son suficientes. En virtud de esta situación, los salarios reales crecen poco. Nos sentimos en deuda con las familias trabajadoras de Chile, aunque se crean empleos a mejor ritmo desde 2003. Los invito a comprometemos ante ellas para poner la creación de trabajos decentes y mejor remunerados en el centro de nuestro compromiso actual y futuro con las chilenas y chilenos.
El balance social y económico es entonces mitigado. Pero no perdamos de vista que los gobiernos no hacen sólo lo que desean, sino que actúan en condiciones dadas, más allá de su propia voluntad. No perdamos de vista que este es un gobierno de coalición y sobre todo que este es un gobierno que, si bien es respaldado por la mayoría de los ciudadanos, en virtud de las reglas antidemocráticas heredadas no cuenta con mayoría en el parlamento. Eso hace todavía más valorables los éxitos alcanzados.
La conclusión es muy simple: debemos trabajar con más ahínco para crear día a día mejores condiciones políticas, culturales, sociales y económicas que hagan posible la conquista sistemática de nuevos derechos sociales para los trabajadores y los excluídos. No nos resignemos nunca a conformarnos con lo banalmente posible en el corto plazo, sino que pongamos siempre por delante la voluntad de ampliar sistemáticamente el horizonte de lo posible, para soñar, para crear, para transformar la sociedad existente con las posibilidades que ofrece cada etapa histórica. Y en esta etapa histórica, podemos afirmar que el gobierno encabezado por una figura republicana y de izquierda como la del Presidente Ricardo Lagos va a terminar su gestión exitosamente, gracias a los méritos del Presidente y con, entre otros, el aporte del Partido Socialista de Chile. Este es ciertamente un logro trascendente.

Mantener a la derecha en minoría

Nuestra segunda tarea era mantener a la derecha en minoría, contener su avance y, más aún, hacerla retroceder en la elección municipal. No olvidemos que el Presidente Lagos ganó la primera vuelta a Lavín con en promedio un voto de diferencia en cada mesa y que la diferencia en la elección parlamentaria de 2001 entre la derecha y la concertación fue de tres por ciento. Gracias al trabajo del Presidente, del gobierno y de la Concertación, la elección municipal de octubre de 2004 consagró el retroceso de la derecha. La derecha perdió más de 400 mil votos, llegando sólo al 38% en alcaldes y concejales (una votación parecida a la de Jorge Alessandri en 1970), mientras el PC y el PH más independientes aumentaron en 200 mil votos su apoyo, logrando cerca de un 10% de la votación nacional.
La derecha perdió fuerza y enfrenta una situación difícil. Está desconcertada, pero no derrotada. La Concertación mantuvo una diferencia de 10 puntos con ella, en un contexto de una alta cesantía y de la persistencia de las desigualdades que no hemos logrado disminuir, problemas frente a los cuales se expresó un voto mayor a nuestra izquierda. Al Presidente Lagos le cupo un importante rol en nuestra victoria, al señalar que no daba lo mismo por quien votar, lo mismo que a Michelle Bachelet. Desde aquí se lo agradecemos a ambos.
Sin embargo, los socialistas no logramos la autoexigente meta de obtener el 15% de los votos en concejales que la Conferencia Nacional de Organización de 2002 estableció para esta elección. Pero esta vocación de querer ser más y mejores indudablemente ayudó al buen rendimiento del PS en las municipales. En el resultado incidió el nuevo sistema electoral, pues en las 15 comunas de mayor votación socialista en la elección de 2000 (que sumaron cuatro años atrás un 5% de la votación nacional) los candidatos más fuertes se presentaron a alcalde o no fueron candidatos. Sufrimos en estas 15 comunas la pérdida de 205 mil votos, es decir un 3,5% de la votación nacional. Nuestro avance en el resto del país permitió equilibrar el resultado global, por lo que en definitiva el PS obtuvo un 11,4% del voto (con un 0,5% que corresponde a candidatos inscritos como independientes) y aumentó su participación en el pacto concertacionista del 22% al 23%.
El Partido Socialista de Chile alcanzó la meta de ganar 50 alcaldías. El partido tenía 35 ediles, gobernando al 8,9 % de la población, de los cuales fueron reelectos 31. Fueron electos 19 adicionales, con lo que se completa 50 alcaldes socialistas en ejercicio, los que gobernarán a cerca de 15% de los chilenos. Logramos elegir a más del 60% de nuestros candidatos a alcaldes, mientras la derecha elige solo al 30% de sus candidatos. El Partido Socialista de Chile se constituye así en el tercer partido con más alcaldes y el segundo con mayor gravitación en la Concertación en este plano.
El Partido Socialista de Chile tenía 204 concejales en ejercicio, más los 35 Alcaldes, y logró elegir 274 candidatos, consolidando una mayor presencia municipal en todo el territorio nacional. Logramos elegir al 64% de nuestros candidatos a concejales. Vayan entonces nuestras felicitaciones a todos nuestros candidatos, los que dejaron bien puesto el nombre del socialismo en las comunas de Chile. Cabe ahora apoyarlos en su tarea y fortalecer al partido en las comunas en donde es aún débil.
Lograr la continuidad de la Concertación con liderazgo progresista

Lograr la continuidad de la Concertación con liderazgo progresista era nuestra tercera meta. En el inicio de nuestra gestión hubo algún roce con el tema del 50% de cupos municipales que se había discutido con el PDC y por la visión distinta que manteníamos sobre las causas del golpe de 1973 y, en ocasiones, respecto a la valoración de la tarea del gobierno del Presidente Lagos. Pero el diálogo permitió superar esas diferencias, o dejarlas establecidas en términos mutuamente respetuosos, y construir un nuevo cauce para el trabajo de la Concertación. Se ha abierto un nuevo ciclo, un nuevo tipo de Concertación. La Concertación cambió a Chile y el país está cambiando a la Concertación. Debo agradecer públicamente la actitud eminentemente constructiva de mis colegas Presidentes de partido de la coalición, Victor Barrueto, Adolfo Zaldívar, Orlando Cantuarias y luego Enrique Silva Cimma, a quien deseamos desde aquí una pronta recuperación de su salud. Y por supuesto felicito a José Antonio Gómez por su reciente elección a la cabeza del Partido Radical Socialdemócrata.
Se estabilizó entonces la convivencia en la coalición y hemos tomados diversas iniciativas conjuntas entre las cuales destacan nuestro planteamiento común frente al royalty minero y el acuerdo en la elección municipal que nos permitió la resonante victoria municipal de nuestros candidatos comunes a Alcaldes.
Luego de la elección municipal, hemos entrado en una nueva etapa, signada por la definición presidencial futura. Hemos consagrado formal y solemnemente nuestro recíproco compromiso de tener una candidatura única a la Presidencia de la República y un programa y una lista parlamentaria común. Con el Partido por la Democracia, hemos decidido darle el apoyo decidido e irreductible a Michelle Bachelet, cuya candidatura emergió del pueblo, de la gente, de los ciudadanos. A ellos les pertenece. No hemos hecho sino recoger la voluntad popular al proclamarla nuestra candidata. Y no le vamos a arrebatar al pueblo la opción que mayoritariamente ha tomado de apoyar el liderazgo de Michelle.
Y estamos ahora en plena discusión sobre la forma y fecha de determinación de la candidatura común. Nuestra postura es muy clara: si queremos más democracia y participación en el país, no podemos tener menos democracia entre nosotros ni menos dilatar las decisiones que debemos tomar. Ello sólo le daría ventaja a la derecha. El 25 de mayo de 1998 ya consagramos como Concertación el compromiso de establecer el mecanismo de primarias abiertas para la determinación de nuestra candidatura común, planteando además que la existencia de primarias presidenciales abiertas y vinculantes quedara establecida como ley de la República. Entendemos ese compromiso como vigente. No nos apartaremos de ese principio democrático. No cometamos el error de darle ventajas a la derecha, de prolongar largamente el debate en la Concertación. No hay un minuto que perder frente a la derecha. No olvidemos que Lavín logró reunir al 48% del electorado. La derecha y Lavín son nuestros adversarios y nunca hay que subestimar a los adversarios, sobre todo cuando representan el poder del dinero y de los privilegios. Soledad Alvear no es nuestra adversaria. A ella le tenemos aprecio y le debemos consideración y respeto. Pero es Michelle Bachelet la que mejor y más ampliamente puede derrotar a la derecha, en nuestra opinión. Y preguntémosle a la brevedad en una primarias abiertas a las chilenas y chilenos concertacionistas si comparten o no nuestra opinión. Eso es construir democracia, eso es ser serios y responsables con Chile y su futuro. Y luego construyamos juntos el pacto parlamentario de la Concertación, articulando un acuerdo con la izquierda extraparlamentaria que rompa en los hechos el sistema binominal y consagre la puesta en minoría de la derecha en diciembre de 2005 para que Chile siga progresando como país siempre más humano, siempre más democrático, siempre más justo.
Hacia un Chile más humano, democrático y justo

Michelle Bachelet está instalando un nuevo tipo de liderazgo. Entre otras cosas, está planteando que construirá sus propuestas para Chile en diálogo con todos. A ese proceso el Partido debe contribuir con sus propuestas y planteamientos, los que discutiremos ampliamente en este Congreso, tal como lo propusimos en el documento marco que la Comisión Política ha puesto a disposición de este evento partidario.
Como socialistas, les propongo que trabajemos por consagrar para el bicentenario en una nueva Constitución un nuevo Estado Democrático y Social, de participación y de libertades, con una cultura de defensa y promoción de los derechos humanos, con una sólida acción contra las discriminaciones de género, étnicas, de orientación sexual y etáreas, abriendo una nueva etapa de descentralización y terminando con el sistema binominal que no permite como corresponde la representación de todos.
Para seguir construyendo una base material que haga posible una extensión equitativa de los derechos sociales y del bienestar, propongámonos avanzar hacia una economía dinámica y eficiente al servicio de la igualdad. En la era de la economía digital y del conocimiento, promovamos el acceso de todos al desarrollo mediante la extensión de los servicios y bienes públicos, la redistribución de los ingresos y las oportunidades y la expansión de la economía social y solidaria. La eficiencia en la producción de bienes y servicios debe estar acompañada de la responsabilidad social de las empresas y de la igualdad de oportunidades económicas, especialmente de la micro, pequeña y mediana empresa, estimulando el emprendimiento productivo con pleno respeto de los derechos de los trabajadores y protegiendo el medio ambiente.
Trabajemos, en el marco de la estabilidad macroeconómica y con una política fiscal de balance estructural contracíclica, para que una nueva estrategia de crecimiento fomente la infraestructura y polos de competitividad con sustentabilidad ambiental y creciente incidencia tecnológica y de innovación (financiada con un royalty a los recursos naturales que son propiedad de todos los chilenos), nueva estrategia destinada a crear más empleos y a expandir las economías regionales y locales.
Trabajemos para ampliar la cobertura preescolar, reformar con audacia nuestro sistema educacional para hacerlo más integrado social y culturalmente, con escuelas básicas y medias efectivas y exigentes, con pedagogos recapacitados en las disciplinas básicas. Trabajemos para mejorar la calidad de la educación superior pública, para ampliar el acceso a ella con más créditos y becas y para establecer una certificación y control rigurosos de la educación privada.
Trabajemos para que en toda familia de bajos ingresos haya al menos un miembro con empleo o beneficiándose de un período de capacitación. Demos prioridad a la incorporación de la mujer al trabajo (facilitando el acceso a salas cunas y jardines infantiles y al trabajo de tiempo parcial). Demos prioridad a la creación de empleo juvenil. Nuestra afirmación es que el trabajo decente en base a derechos laborales efectivos no es enemigo del empleo, sino que en una economía y una sociedad moderna lo fortalece. El diálogo social debe darle sustento a un nuevo compromiso colectivo por el crecimiento, el empleo y la protección social.
Trabajemos para incrementar la protección social con un fondo solidario en salud, priorizando la salud primaria. Trabajemos para extender la cobertura de las pensiones, garantizar una tasa de reemplazo apropiada y ampliar la pensión mínima y la asistencial de acuerdo a las posibilidades del país. Trabajemos para incorporar al programa Chile Solidario un sistema de Ingreso Mínimo Familiar que haga realidad que ninguna familia quede al margen de una vida digna.
En el marco de una nueva etapa de descentralización efectiva, trabajemos por aumentar la calidad de vida y la seguridad, con un urbanismo integrador, con más viviendas sin deuda y nuevos equipamientos colectivos en los barrios, especialmente los de vivienda social, con más cultura, deporte y recreación, extendiendo el plan cuadrante y luchando eficazmente contra la delincuencia y contra las causas de la delincuencia.
Fortalezcamos la integración con América Latina en el plano cultural, político, físico y energético, mediante un enfoque de regionalismo abierto y de inserción en el MERCOSUR y la Comunidad Latinoamericana de Naciones, para desde ahí seguir ampliando una integración al mundo ventajosa para el interés nacional y el bienestar de las mayorías.
Invitemos en la etapa que viene a las chilenas y chilenos a soñar con el futuro más humano, más democrático y más justo que se merecen. Hagámoslo con los pies en la tierra, por deber de responsabilidad con los trabajadores, con los excluidos, con los sectores medios, con las mujeres y los jóvenes que representamos, que son los que sufren si nos equivocamos. No prometamos, sino comprometámonos a canalizar paso a paso las aspiraciones de la mayoría. Comprometámonos con la mayoría. Seamos los constructores serios y responsables de un Nuevo Chile, de una nueva República de Democracia Social. Fortalezcamos la coordinación partidaria PS-PPD para las tareas de la campaña presidencial y parlamentaria común, invitemos al Partido Radical a trabajar juntos, construyamos un acuerdo con el PDC para derrotar juntos a la derecha, para proyectar a la Concertación a nuevos desafíos por el bien de Chile.

Prioridad a la campaña presidencial

Y en la etapa que viene, les propongo fortalecer nuestro trabajo y nuestra cohesión interna. Les propongo que definamos una prioridad básica: el partido debe concentrarse en la campaña presidencial y parlamentaria. Las primarias no están concordadas en la Concertación. Las primarias no están ganadas, la elección presidencial no está ganada. Imaginémonos por un segundo lo que pasaría si ganara la derecha, cuan profunda sería la regresión social, cuanta intolerancia se instalaría en Chile con los Lavín, los Longueira, los Novoa, los Diez, cuanto autoritarismo volvería a campear en nuestra Patria. Por eso, debemos derrotar a la derecha. Por eso, con toda transparencia les propongo que, así como en el año 2000 el Comité Central prolongó el mandato de la dirección de entonces dado que se enfrentaba una elección municipal, realicemos las elecciones internas para renovar las direcciones nacionales, regionales y locales en Marzo de 2006. No se trata de atentar contra la democracia interna, se trata de ejercerla cuando no debilite nuestra tarea política central. Se trata con toda crudeza de una cuestión de oportunidad. Mantener las elecciones en mayo de 2005, sustraería desgraciadamente nuestra energía militante de la tarea presidencial cuando más necesitamos esa energía, precisamente en el momento más crucial de las definiciones que se avecinan. Ello no es contradictorio con que regularicemos las direcciones comunales y regionales que lo requieran, que fortalezcamos nuestra dirección política en el marco del Comité Central, que conformemos sólidos equipos internos de campaña en el ámbito territorial y programático incorporando a todos sin exclusiones.
Cualquiera sea la decisión que ustedes soberanamente tomen, la invitación que les hago es a apoyar con todo a Michelle Bachelet. Ella se ha ganado el corazón y la adhesión de la mayoría de las chilenas y chilenos con su talento, con su integridad, con su consecuencia, con su capacidad demostrada en la conducción de dos complejos ministerios. Michelle fue la primera ministra de Defensa de Chile y de América Latina. Y será la primera Presidenta de Chile, porque de su fuerza interior y de sus convicciones nace su capacidad de unir, de unir a nuestro partido, de unir al bloque progresista, de unir dentro de poco a la Concertación para enfrentar con las mejores perspectivas de éxito la amplia derrota que debemos propinarle a la derecha en diciembre próximo. Y luego Michelle Bachelet gobernará competentemente para unir a Chile y para proyectar su futuro como país de progreso, de igualdad, de libertad, de solidaridad. Michelle merece nuestro compromiso.

¡ Viva el socialismo! ¡Viva Chile!

Muchas gracias.

sábado, 11 de diciembre de 2004

Derechos Humanos y responsabilidades históricas

Intervención como presidente del Partido Socialista en el Día Internacional de los Derechos HumanosVilla Grimaldi, 10 de diciembre de 2004.

En este Día Internacional de los Derechos Humanos queremos resaltar nuestro compromiso con su pleno respeto, hoy y mañana. El Partido Socialista de Chile desde su reunificación en 1989 ha incorporado como parte de sus principios la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Hoy lo reiteramos. Pero no seríamos consecuentes sino abordáramos de frente la deuda histórica que el país arrastra por las trágicas violaciones a esos derechos durante la dictadura.
Y hagámoslo en primer lugar homenajeando como se merece la figura de José Aldunate, destacado sacerdote. El es una de las personas que mejor expresan la entereza, la coherencia y la resistencia en la que estuvo empeñada toda aquella ciudadanía que se negó a vivir sometida por el terrorismo de Estado que asoló a nuestro país y que luchó en las condiciones más adversas por el respeto a los derechos humanos, contra la tortura y las cárceles secretas. Como líder del movimiento Sebastián Acevedo, nos entregó la fuerza moral de la que carecen quienes fueron parte de la dictadura y se encargaban de reprimirlo para que sus denuncias de tortura y humillaciones no fueran conocidas por los chilenos. Gracias Padre José por su ejemplo de dignidad y de coraje, ejemplo que es semilla ética para las nuevas generaciones. Y queremos también homenajear a nuestros compañeros que sufrieron prisión y tortura, a todos ellos, hoy simbolizados por los dirigentes de nuestra brigada de expresos políticos aquí presentes.
Semillas son para las nuevas generaciones los que combatieron a la dictadura para que pudieran abrirse las grandes alamedas donde volviera a pasar el hombre libre, y que entregaron su vida con honor y valentía, mientras otros dignos chilenos y chilenas sufrieron la prisión y la tortura para que podamos estar aquí los que hoy nos reunimos, para que Chile dejara de ser sinónimo de dictadura y horror. A ellos les debemos nuestra libertad recuperada, porque iniciaron el camino de resistencia en los momentos más adversos. A ellos les debemos que podamos seguir soñando por un Chile justo y podamos actuar en consecuencia. Fueron víctimas de la dictadura porque fueron combatientes contra la dictadura. Jamás los olvidaremos, a los que murieron y a los que sobrevivieron, porque cuentan, y contarán generación tras generación, con nuestra admiración y respeto, así como la de una cada vez más amplia mayoría de la sociedad chilena.
El esfuerzo tenaz de unos pocos, que se fueron haciendo cada vez más, ha permitido ir derrotando el primer objetivo de la dictadura y de sus cómplices: tender un manto de olvido sobre las violaciones a los derechos humanos, y permitido, aunque que queda mucho por hacer, ir derrotando progresivamente su segundo objetivo: consagrar la impunidad de los criminales.
El Partido Socialista mantiene su profunda convicción de que el golpe de Estado de 1973 es responsabilidad exclusiva y excluyente de quienes lo instigaron, planificaron, ejecutaron y justificaron. Como señaló nuestra Comisión Política al cumplirse 30 años del golpe, “está plenamente documentado que la derecha chilena, y el gobierno de Estados Unidos, hicieron todo lo posible para impedir que asumiera su cargo el Presidente Allende, procurando que el Congreso Pleno no ratificara en 1970 la mayoría relativa obtenida limpiamente en las urnas por Salvador Allende. Estimularon además que grupos armados actuaran con violencia, incluyendo el intento de secuestro con resultado de muerte del Comandante en Jefe del Ejército René Schneider, para interrumpir la normalidad institucional, todo lo cual ocurrió antes de que la Unidad Popular asumiera siquiera el gobierno. Esos mismos actores promovieron una oposición multifacética que incluyó el uso abundante de actos insurreccionales violentos, la que apuntaba a un único objetivo: derrocar por la fuerza al gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende e impedir la realización de su proyecto de progreso social en democracia”. Así actuaron hasta que lo lograron. Y su responsabilidad y complicidad quedó en evidencia al prestarle pleno apoyo al golpe de Estado de 1973 y al régimen de dictadura militar que se instaló por casi 17 años en Chile, en cuyo centro y periferia se encontraban también muchos de los más connotados líderes actuales de la derecha y desde luego su candidato presidencial. Ellos no tienen excusas para no asumir su responsabilidad. Al no hacerlo, o peor aún, al pretender endosárselas a las víctimas del golpe, o extenderlas a ellas bajo la hipócrita afirmación de que “ todos fuimos responsables”, no hacen más que poner en evidencia su distorsión ética. Los socialistas y la izquierda no fuimos responsables del golpe de Estado, estuvimos en contra del golpe de Estado, luchamos contra el golpe de Estado. Otra cosa es que no hayamos podido o sabido evitarlo.
Las fuerzas que estábamos contra el golpe no fuimos capaces de mantener una política consistente de defensa de la democracia y de llegar a los acuerdos que hubieran impedido el golpe de Estado. Está fuera de toda duda que el Presidente Allende mantuvo al respecto una actitud invariable e intachable. Su gobierno respetó, en medio de circunstancias muy difíciles, todas las libertades y derechos de las personas. Es conocido que el 21 de mayo de 1971 invitó a los chilenos a realizar un proceso de construcción del socialismo en democracia y con pleno respeto de las libertades y que el 11 de septiembre de 1973 pronunciaría un discurso al país convocando a un plebiscito, que hubiera permitido encauzar democráticamente el profundo conflicto que vivía el país. El golpe de Estado fue adelantado por los que habían tomado con mucha antelación la decisión de terminar con la democracia. Y de producir el horror de la violación sistemática de los DD.HH.
No obstante, muchos en la izquierda cometimos errores. Atizamos una radicalización política inconducente. Como también señaló nuestra Comisión Política al cumplirse 30 años del golpe. “Nos propusimos llevar a cabo un programa de cambios que no contaba con las mayorías parlamentarias y sociales necesarias, y no prestamos al Presidente Allende el apoyo que necesitaba para conducir el gobierno por los derroteros que había definido. Nuestra percepción de que la derecha y el gobierno de Estados Unidos harían todo lo posible por interrumpir la democracia y el proceso de cambios sociales, adquirida con especial fuerza desde los años sesenta y validada a la postre por los hechos históricos, nos llevó en efecto a radicalizar nuestras posiciones. Si las conductas intransigentes hubieran sido evitadas y las mutuas percepciones de amenaza hubieran sido despejadas, se pudo haber superado la profunda división de las fuerzas democráticas, contenido la acción de los promotores del golpe de Estado y con ello encaminado al país a un proceso de superación de la crisis por medios democráticos, por avanzada que estuviera la polarización política. Nuestra conclusión, consolidada hace ya mucho tiempo fruto de largos y múltiples debates, es que la lucha contra los enemigos de la democracia debe hacerse con los medios de la democracia. Su pérdida se tradujo, como sabemos, en una gran tragedia histórica”.
Pero que nadie se confunda con nuestra autocrítica, que es leal y sincera: atribuir a las víctimas la responsabilidad de los crímenes cometidos por sus victimarios constituye una infamia. Errores, sí. Resoluciones equivocadas de congresos, sí. Radicalidad inconducente, sí. Horrores, no.
Durante la dictadura militar según los informes de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación y de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación, se produjeron 1 983 muertes en manos de agentes del Estado y otras 1 102 personas fueron objeto de detención y posterior desaparición por los organismos estatales de represión. Otras 1 500 denuncias no pudieron ser aclaradas y permanece además una incógnita sobre la magnitud de casos de asesinatos que no han sido denunciados y que de modo verosímil se agregan a las 4 680 situaciones mencionadas. Miles de chilenos fueron apresados y torturados, como ha dejado en evidencia de manera tan impactante el informe Valech, y muchos más sufrieron un largo exilio. Del orden de 500 militantes socialistas perdieron su vida en este terrible episodio de la historia nacional y muchos de ellos estuvieron aquí junto a tantos militantes de la izquierda sometidos a indescriptibles tormentos. No puede ser sino inaceptable para el Partido Socialista que la responsabilidad de semejante situación le sea todavía endosada por algunos. Su actitud ha sido y sigue siendo incalificable.
Cabe recalcar que la dictadura militar logró el completo control del país en 48 horas, de acuerdo a la Comisión Rettig: la supuesta capacidad de resistencia militar de la izquierda era marginal. En cambio, se propuso “extirpar el cáncer marxista” mediante un operativo frío, planificado y persistente de identificación, detención y exterminio mediante torturas atroces, asesinatos y desaparición de dirigentes y militantes sin defensa de los partidos de izquierda y en ocasiones de otras fuerzas políticas, así como de simples ciudadanos. Estos hechos no tienen justificación política y ética ninguna. Saludamos que cada vez más voces se sumen a este hecho irrebatible. Saludamos la actitud del mando del Ejército en esta materia.
Y es que los propios hechos de la guerra tienen su regulación en el derecho humanitario, el que excluye expresamente la tortura y asesinato de prisioneros. Los que justifican los crímenes cometidos en Chile tendrán que cargar históricamente con su insanía moral. Sin embargo, creemos que los esfuerzos sistemáticos desplegados por todos los defensores de los derechos humanos han permitido el retroceso de la lógica de la impunidad y permitido la afirmación colectiva cada vez más consolidada de que los hechos de represión no tuvieron justificación ni la tendrán nunca bajo ninguna circunstancia.
Reitero lo dicho hace un año por nuestra Comisión Política: “Es nuestro deber como sociedad, y especialmente de los que hoy tenemos responsabilidades públicas, legar a las nuevas generaciones de chilenas y chilenos que fuimos capaces de asumir la realidad de los crímenes cometidos por la dictadura que se instauró en Chile el 11 de septiembre de 1973, condenarlos y establecer las responsabilidades correspondientes. Se ha avanzado considerablemente en este propósito Y se debe seguir avanzando irrenunciablemente mediante el método civilizado de conocer la verdad judicialmente y ejercer justicia mediante los procedimientos del Estado de derecho, incluyendo los tratados internacionales que Chile ha suscrito y que está obligado a respetar según el artículo 5 de la Constitución aprobado en 1989. Legar la impunidad y la ausencia de reparación frente a acciones tan atroces e inhumanas sería una irresponsabilidad histórica frente al futuro de Chile. Hemos dado pruebas hasta la saciedad de que no nos anima un espíritu de revancha ni de venganza, sino de búsqueda de la verdad completa, de la justicia necesaria y de la reparación indispensable para que lo ocurrido nunca más se repita. La responsabilidad ante la historia es el fundamento de la postura del Partido Socialista de considerar inamnistiables e imprescriptibles los crímenes cometidos por la dictadura, que no sólo afectaron a las víctimas sino fueron crímenes contra los valores más fundamentales de la sociedad chilena y en definitiva crímenes contra la humanidad. Esta postura procura no sólo cerrar en lo que sea posible mediante el ejercicio de la justicia y la reparación las heridas individuales y colectivas que se arrastran por décadas, sino también dejar consagradas en la sociedad chilena las bases para que nunca más hechos de esta naturaleza vuelvan a ocurrir. Es una postura que busca preservar un futuro de paz y de convivencia civilizada”. Y tenemos el compromiso ético de reparar a las víctimas en todos los planos. Reitero aquí el apoyo del Partido Socialista de Chile y de sus parlamentarios a las demandas por una reparación integral a la altura del daño infligido.
Hoy, luego de revelarse una vez más la verdadera dimensión de los horrores, hay un nuevo clima moral en el país. Los que ayer callaban, hoy también condenan la tortura. Pero ¿será cierto que el país ha conseguido restablecer una unidad valórica en torno a perennizar los principios democráticos de convivencia? Para saberlo, desafiamos a la derecha y al señor Lavín: ¿están dispuestos a apoyar las legislaciones pendientes en el Congreso, como el Tribunal Penal Internacional y la Convención sobre Desaparición Forzada de Personas, que están llamadas a consagrar el reclamo de la sociedad chilena de cara al siglo 21: nunca más golpes de Estado ni violaciones a los derechos humanos? Queremos ver si su condena de palabra se traduce en lo que importa mucho más: en hechos que prueben su compromiso con la defensa de los derechos humanos. Permítasenos saludar como positivos todos los reconocimientos de que la tortura y las violaciones a los DD.HH son inaceptables. Pero permítasenos dudar de la sinceridad de tales declaraciones mientras no veamos la aprobación de los instrumentos jurídicos que consagren que nunca más se vuelva a repetir en Chile la ignominia de la violación sistemática de los derechos de todo ser humano a la vida y la integridad física y moral. En este día internacional de los Derechos Humanos el desafío queda planteado a la derecha. Esperamos su respuesta
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viernes, 30 de julio de 2004

"Bachelet encarna la idea del reencuentro", entrevista El Periodista

(Por Francisco Martorell)

El timonel socialista resalta el liderazgo de la ministra de Defensa, asegura que él tiene un fuerte apoyo interno y que, a diferencia de lo que dicen los analistas políticos, no se cuestiona su dirección. Respecto a la ministra Bachelet es enfático: "encarna una cierta idea de reencuentro del país, no el reencuentro sobre la base de poner nuestras tragedias bajo la alfombra, sino el de irlas asumiendo abiertamente para poder sanar las heridas en la medida que sea posible, porque hay heridas que nunca podrán cerrarse".

Martner es afable y ríe con facilidad. Pareciera que tiene todo el tiempo del mundo, aunque el mismo sea interrumpido por una llamada del Presidente, en los momentos que se hacía la entrevista, o por decenas de militantes que esperan una respuesta a sus demandas.
Gesticula y habla, pensando cada palabra y, también, cada gesto. Es inteligente y lo sabe. Apasionado, y se le nota. Lo mismo que el esfuerzo que hace, cuando una pregunta no le gusta, para no mostrar su enojo. Puede hablar de todo y además escuchar a los otros.
Esta entrevista se hizo en su oficina de la calle París 873, allí donde el PS construye su propia historia desde que dejaron atrás la casona de Concha y Toro. En ese entorno, van y vienen los militantes, así como las actividades del timonel que dirigirá el PS hasta el 2005. Tras la entrevista debía correr raudo a la casa de Enrique Silva Cimma a firmar el pacto municipal de la Concertación, para aquella elección en la cual aspira obtener un 15 por ciento de los votos. Sabe que se "tensó" solo y que no le perdonarán que saque menos sufragios.
La constatación de que hay gente que no lo quiere la vivió cuando puso entre la espada y la pared a los socialistas que trabajan en contra del royalty. Una andanada de críticas se centró en Martner.

¿"Es la prensa estúpida" como se dice o, efectivamente, es el momento más débil de Gonzalo Martner al interior del PS?
Yo creo que nunca, quienes estamos ejerciendo responsabilidades políticas, debemos culpar a la prensa si enfrentamos una dificultad, porque ello sería un mal reflejo. En segundo lugar, la fortaleza o debilidad de un liderazgo político partidario se mide por el grado de apoyo interno y eso no he sentido que haya disminuido. Los liderazgos políticos partidarios son parte de un dispositivo más amplio y en este caso, obviamente, es la circunstancia presidencial que enfrentaremos en un tiempo más. En este sentido, lo que se ve es que la persona que el PS decidió apoyar es Michelle Bachelet, quien se encuentra muy reafirmada en todas las secuencias de encuestas que se han ido conociendo. De tal manera que si uno mantiene un fuerte apoyo interno y, a su vez, sus liderazgos nacionales se consolidan, yo no veo que haya un problema.
¿Es cierto que las huestes de Escalona y de Núñez se están reuniendo para sacarlo de la presidencia del PS en un año más?
Habría que hacerles la pregunta a dichas huestes. Lo que puedo decir es que trabajo armónicamente con Camilo Escalona, quien en este momento nos representa en el comité de campaña de alcaldes de la Concertación, y con Ricardo Núñez, que encabeza nuestra tarea internacional como vicepresidente de la Internacional Socialista, de manera que yo no observo ninguna hueste, pero habría que preguntarles a los interlocutores respectivos.
Sobre su relación con la Moneda, donde asusta que Gonzalo Martner haya "izquierdizado" al PS. ¿Se lo han hecho sentir o sólo son rumores?
La relación que mantiene la actual directiva del PS con el Presidente y su equipo político es muy fluida y directa, donde la mayoría de las veces coincidimos y en otras circunstancias se producen algunas discrepancias, pero ésas se procesan. Tenemos una relación madura entre quienes gobiernan y quienes cumplimos el rol de estar en más sintonía con la sociedad y en la responsabilidad de trasladar, en el ámbito parlamentario y en la relación con el Gobierno, las preocupaciones que existen en la sociedad. Por eso es normal que se produzcan algunas discrepancias que se enfrentan con muy buen talante y con una relación muy constructiva
¿Quiere decir que la sintonía es buena?
Es muy buena&
¿Y eso en relación directa con el Presidente o con aquellos que lo rodean?
Con el Presidente y con sus ministros políticos.
¿Siente que está haciendo una presidencia leal al Gobierno de Lagos?
He manifestado que la relación con el Gobierno es, en primer lugar, de apoyo. En segundo lugar de proposición. Por ejemplo, el tema del royalty fue propuesto por los partidos de la coalición y el Gobierno lo asumió en términos que nosotros consideramos muy positivos. En tercer lugar, hacer ver por los canales que corresponde aquellas cuestiones que no están funcionando bien, porque ningún Gobierno es perfecto aunque éste lo hace muy bien, y eso se ve reflejado en el apoyo al Presidente que es superior al 60 por ciento.
Respecto al royalty: ¿reconoce algún error en lo que gatilló la salida de Correa y la situación con Eduardo Loyola?
Soy una persona que actúa por convicción y la convicción la mantengo. Si no hubiéramos puesto límites a nuestro pluralismo interno, que no tiene nada que ver con la libertad de opinión sino que con una concordancia en la acción, tal vez su pregunta hubiese sido otra: ¿cómo explica usted señor Martner que su partido apoye el royalty cuando connotados militantes trabajan o hacen lobby defendiendo los intereses de las grandes empresas mineras? Frente a esa pregunta, debo reconocer que habría estado en un brete para contestarla. Pero, como preferí evitarme esa eventual dificultad decidimos en el partido, a proposición mía pero con la unanimidad del Comité Central, establecer estos límites. Es decir, no se puede trabajar activa y rentadamente en contra de una política medular del partido, de la Concertación, del Gobierno y del Presidente Lagos, y al mismo tiempo mantener activa militancia en otras filas. En esto hay que preservar distintos bienes como el pluralismo, la coherencia y la claridad de los mensajes. Lo que más daño le hace a la actividad política democrática del país -que tantos defectos tiene-, es precisamente la ausencia de claridad en los mensajes de los actores políticos. Por eso me he propuesto procurar tener mensajes claros y, en este caso específico, he tratado de decir que los socialistas estamos comprometidos para que se legisle sobre el royalty y que si la Derecha se opone, que sea la sociedad la que determine en las próximas elecciones municipales, presidenciales y parlamentarias su propuesta de país.
¿Cuál es la respuesta para los análisis que dicen que la salida de Correa, de alguna manera, hace retornar al PS a una época más autoritaria y estalinista?
Se ha generado en la opinión pública la percepción de que nosotros expulsamos a Enrique Correa, cuando lo que en realidad ocurrió es que libre y voluntariamente él decidió dejar de pertenecer a nuestro partido, algo que nosotros lamentamos pero, sin embargo, respetamos. Sobre volver a otras épocas, yo no recuerdo otras épocas, francamente, en la cual el Partido Socialista haya sido un partido estalinista. En su origen, el PS se fundó como la confluencia de cuatro sectores distintos previamente existentes, y de ahí su existencia ha sido de plena diversidad interna. Si hay algo que está garantizado al interior de nuestra colectividad es la pluralidad de sus expresiones internas. En ese contexto político mi tarea es buscar el mayor número de coherencias.
Pese a que fue una decisión colectiva la actitud frente a los militantes con una posición distinta en el tema del royalty, usted es el centro de las críticas&
Lo colectivo es muy bueno para la toma de decisiones políticas y ese tema se planteó, discutió y aprobó por la unanimidad de los miembros del Comité Central. Ahora, que los debates se focalicen en la cabeza del partido me parece normal. Yo, en ese sentido, no tengo nada que objetar.
Incluso el análisis crítico que hizo de su dirección Antonio Cortés Terzi&
Lo que pasa es que yo no he visto ningún análisis por parte de él sino que meras descalificaciones personales, de manera que eso uno tiene que tomárselo tranquilamente y no prestarle mayor atención.
¿Cuál es la situación oficial de Eduardo Loyola?
El nos envió una comunicación (el martes 27) donde dice que no comparte los fundamentos de la petición, que yo le hice en el sentido que congelara su militancia mientras fuera gerente general del Consejo Minero. Sin embargo, que aceptaba hacerlo mientras dure en ese en cargo.

"LA DERECHA NO QUIERE LEGISLAR"

¿Qué futuro le ve al royalty?
La próxima semana el Senado tiene que tramitar aquello que viene de la Cámara de Diputados. Había una controversia del tipo constitucional a propósito de si se rechazó o no la idea de legislar sobre el royalty, porque la ley incluía a su vez la formación de un fondo para el desarrollo de la ciencia y la tecnología lo que sí fue aprobado. Entonces, aquí hay un tema de si el Senado debe pronunciarse a razón de cuatro séptimos o de dos tercios de sus miembros para seguir dándole trámite al proyecto. Personalmente creo que la derecha no tiene un proyecto alternativo ni tampoco disposición para buscar un acuerdo sustantivo. Más bien veo el deseo de la derecha para que no se legisle en la materia, y si eso es así, significa que no puede presentarse el proyecto hasta en un año más. Quiero recordar que el cuadro en que estamos es muy notable porque la votación de la Cámara fue de 60 a 40. Lo que llama la atención es que ganan los 40 y no los 60. Pero aquí tenemos las leyes orgánicas constitucionales, que son parte de los errores que se cometieron en las negociaciones constitucionales del 89. En su origen estas leyes tenían un quórum del 50 por ciento de ambas cámaras y se subieron a cuatro séptimos, lo que fue un grave error porque no tiene ningún sentido para este tipo de legislaciones. Si hablamos de reglas del juego o derechos básicos puede ser que hayan quórum más altos, pero para legislaciones que tienen ver con la marcha del país o cosas tan simples como cuánto paga cada cual o cuánto contribuye cada sector económico, en todas partes del mundo no es materia de cuatro séptimos sino que de simple mayoría. Otra observación es que en definitiva si dicha anomalía prevalece no habrá legislación sobre el royalty este año.
¿Pensó en algún momento que la derecha iba a dar el apoyo al royalty?
Lo que pasa es que durante siete meses hubo comisiones investigadoras tanto en el Senado como en la Cámara donde se reunió toda la información sobre la contribución de la minería en el desarrollo nacional en términos de empleo, producción, exportaciones y aportes fiscales. En ese debate emergía la posibilidad de que una parte de la derecha pudiese estar disponible para apoyar esta legislación tan justa e irrebatible. Por eso fui uno de esos ingenuos que pensó que podía ser posible generar un cuadro que hiciera avanzar toda la legislación, pero al final nos quedamos con la derecha de siempre: la que defiende los intereses de los privilegiados y, en este caso, los de unas pocas empresas transnacionales por sobre los intereses del país.
¿Se cazó la derecha los dedos con la puerta como con la ley laboral?
Yo creo que sí porque es bastante inexplicable la negativa a que un modesto royalty aporte US$ 100 millones de dichas utilidades a las arcas fiscales, para preparar el futuro del país, es decir, dedicar el dinero para fortalecer la ciencia y la tecnología, teniendo en cuenta que este año las cifras son 9 mil 500 y 10 mil millones de dólares de exportaciones de cobre con utilidades por US$ 4 mil 500 millones. No veo cómo podrá explicar la derecha la actitud que ha tomado. La verdad es que la única explicación posible, y en ese sentido los chilenos no son tontos, es que ellos están para defender los intereses de los privilegiados

"SOMOS UN PARTIDO DE IZQUIERDA"

¿Llega el PS al 15 por ciento en las elecciones municipales?
Eso lo dirán los ciudadanos.
Pero, es la cifra a la que ustedes aspiran&
Esa cifra es parte del nuevo estilo político que nos hemos impuesto: ponernos metas, tensar las cosas y arriesgar. Usted comprenderá que nosotros seremos juzgados como dirección si nos aproximamos o no a esa meta.
¿Y si no llega?
Le contesto el 31 de octubre en la noche&
¿Hacia dónde crece el PS?
Hacia la sociedad&
¿Pero hacia la izquierda o la derecha?
Convengamos que casi todos los estudios de opinión reflejan que sólo una mitad de los ciudadanos se identifican en una escala de centro derecha y hay una buena mitad que no se refleja en esa escala, por eso digo que hacia la sociedad. Obviamente somos un partido de izquierda y estamos orgullosos de serlo; por eso queremos reafirmar la izquierda democrática, libertaria y progresista en Chile. Pero creemos también que, al mismo tiempo, eso se hace interpretando a la sociedad en su variedad de temáticas, algunas de las cuales no son temáticas de la izquierda.
¿Cuáles son los riesgos si ustedes crecen y la Democracia Cristiana disminuye?
Poco me gusta hacer política de ficción porque uno puede hacer una variedad de escenarios. Por eso prefiero que veamos los resultados el 31 de octubre y allí los comentemos.
¿Qué pasa con el PC? Pareciera ser que se ha desdibujado respecto a su campaña municipal&
En verdad no quisiera opinar mucho de un partido que respetamos, que debe tener su espacio en la sociedad y esperamos que les vaya bien.
Pasando al tema Pinochet: ¿le sorprendieron las cuentas en el Riggs?
En realidad no me sorprendió, no porque tuviera información previa, sino porque eso tan parte de la esencia de las dictaduras. No se conocen experiencias dictatoriales, donde a la larga, no se sepan los grados de corrupción.
¿Se llegará hasta el final?
Para la salud política y cívica de Chile los tribunales deben llegar al fondo de todo, y tenemos tribunales que hacen muy bien su trabajo para "lado y lado".
Cierto sector de la derecha pide, indirectamente, tablas en el caso MOP y cuentas en el Riggs. ¿Son empatables esos temas?
Francamente no son empatables porque en cualquier caso, todo lo que se aparte de la ley, debe ser investigado por los órganos pertinentes que son los judiciales. Es allí donde deben residir las investigaciones.
¿Le preocupa al PS el caso MOP?
A nosotros siempre nos preocupó que hubiese un mecanismo, para incrementar los salarios de los funcionarios del MOP, que estaba enfrentado a una severa dificultad de mantener cuadros técnicos competentes para una tarea enorme. Yo personalmente estoy convencido que no es un mecanismo de corrupción, sino que es un mecanismo que estaba bastante en el límite de lo que la ley establecía. Lo que es cierto es que lo que se pudiera justificar en aras de la eficiencia, a la larga no se puede justificar en aras de la transparencia. En ese sentido ha sido muy importante que la justicia haya actuado, pero uno quisiera que los jueces hablaran a través de sus fallos y no se transformaran en agitadores periodísticos.

"Bachelet es una figura que trasciende"
¿Cómo está la relación con Michelle Bachelet después del uso -o abuso como dijeron algunos-, de su imagen en la campaña municipal del PS?
Para nosotros el tema ha sido muy simple, lo que hicimos fue una gráfica institucional en donde en un juego de corazones aparecía, con nuestro símbolo histórico Salvador Allende, nuestro líder actual que es el Presidente Lagos y la esperanza del futuro que es la ministra de Defensa Michelle Bachelet. Esto es algo que no debería molestar a nadie porque es una realidad y ciertamente creo que se levantaron ciertas polvaredas, pero lo propio del polvo es que cae al cabo de un rato. Eso es lo que ocurrió.
¿Qué rol se espera de ella en la campaña municipal?
En el lanzamiento de las candidaturas de la Concertación en el edificio Diego Portales, las ministras Alvear y Bachelet tuvieron una presencia protagónica. Fueron muy requeridas por los candidatos a alcaldes y concejales nuestros, sacándose muchas fotografías con ellas. Ellas pueden ser partícipes, con prudencia por supuesto, de una cuestión bastante simple que es que quienes hoy día se van a someter al juicio de los ciudadanos para gestionar el poder local tengan también el apoyo de quienes son las figuras nacionales de la Concertación.
¿Significa una participación amplia apoyando a la Concertación? ¿Le gustaría un rol más protagónico respecto al PS?
Para nosotros Michelle Bachelet es una figura que trasciende en mucho a nuestro partido y eso nos parece fantástico. De manera tal que si muchos candidatos de otros partidos piden su presencia o quieren sacarse fotos con ella, a nosotros nos parece muy bien. No tenemos ninguna actitud de encerrar el liderazgo de la ministra y su ascendencia sobre amplias capas de los ciudadanos. Ella se pone a disposición del país a pesar de ser una figura socialista.
¿Cómo se explica el liderazgo de Michelle Bachelet desde el punto de vista socialista, teniendo en cuenta que es una candidata íntegramente socialista, sin doble militancia, como lo fue Lagos? ¿Qué busca la sociedad en ella?
La sociedad busca líderes honestos, transparentes y acogedores respecto a las demandas que los ciudadanos tienen en relación a la esfera pública. Eso no es propiedad de ningún partido en particular, y especialmente en el contexto de la Concertación, que es la alianza más duradera que ha tenido la política chilena desde el siglo veinte en adelante. Por lo tanto, el tipo de liderazgo que Michelle Bachelet ha ido estableciendo es el apropiado para todos los adherentes de la Concertación. Bachelet encarna diversas cosas: primero, es la continuidad natural del Presidente Lagos en cuanto a las opciones de país y tipo de sociedad que se aspira a construir, pero al mismo tiempo, ha desarrollado un tipo de liderazgo que es el que la sociedad quiere tener. Fue ministra de Salud, un ministerio bien complejo, donde hizo avanzar fuertemente las tareas que el país tiene en materia de salud pública y ahora como ministra de Defensa, siendo hija de un general democrático que murió en la cárcel producto de las torturas en la dictadura militar, representa el nuevo rol que las mujeres están asumiendo en nuestra sociedad. Pero, al mismo tiempo, encarna una cierta idea de reencuentro del país, no el reencuentro sobre la base de poner nuestras tragedias bajo la alfombra sino el de irlas asumiendo abiertamente para poder sanar las heridas en la medida que sea posible, porque hay heridas que nunca podrán cerrarse. Al mismo tiempo va generando la idea de que en nuestro país sí se puede convivir con todos sus componentes. Creo que son ese conjunto de factores los que explican la adhesión que la sociedad tiene con Michelle Bachelet.
¿Qué va a decir el PS en el caso de que Michelle Bachelet siga repuntando en las encuestas? ¿En algún momento esperan tomar las riendas de ese liderazgo?
Ella cumple en la actualidad una función: ser ministra de Defensa del Presidente Lagos. Aquí la definición es clara, mientras ella sea ministra no es candidata presidencial pese a que las encuestas la colocan en una situación de gran adhesión pública. Para nosotros las decisiones están tomadas: vamos a presentar a la Concertación un candidato único que sería Michelle Bachelet y eso ya está discutido y consagrado en el partido, independientemente de los resultados de las encuestas el día dos de noviembre.
¿Es más temible el Lavín de ahora en comparación al de 1999-2000?
Creo que la novedad se perdió. Lavín estos años cumple la función, más mal que bien, de líder de la derecha con un traspié tras otro. A su vez, como alcalde de Santiago tiene una gestión más bien mediocre y eso genera una distancia mayor en una competencia política que es estrecha. La Concertación y la derecha son fuertes en Chile, pero uno tiene la impresión a partir de la importancia de la adhesión al Presidente Lagos y a las figuras públicas de la Concertación, que la opción de Lavín podría tener problemas.

miércoles, 14 de julio de 2004

Martner: No aceptaremos que se defienda a mineras a cambio de dinero

Fuente: Emol.com - http://www.emol.com/noticias/nacional/2004/07/14/153022/martner-no-aceptaremos-que-se-defienda-a-mineras-a-cambio-de-dinero.html


Tras la renuncia del ex ministro Enrique Correa, el presidente del partido, Gonzalo Martner, reiteró sus advertencias a los militantes que no apoyen el royalty. 

SANTIAGO.- El presidente del Partido Socialista (PS), Gonzalo Martner, dijo que lamentaba la renuncia del ex ministro Enrique Correa a la colectividad, pero advirtió que el partido se mantendrá firme en su posición de no admitir la disidencia de sus militantes en torno al royalty. En duros términos, Martner fue enfático en afirmar que el partido no va a aceptar que sus miembros reciban dinero para defender los intereses privados en desmedro de las políticas del Gobierno. En ese sentido, criticó fuertemente el lobby que desarrollan las empresas mineras y la contratación de asesorías con el fin de "presionar" a los parlamentarios para que voten en contra de dicho gravamen, y menos que militantes de las filas socialistas reciban pagos para realizar gestiones que van en contra del partido, del Gobierno y de la Concertación. 

El Mercurio en Internet Miércoles, 14 de Julio de 2004, 14:05 

sábado, 6 de marzo de 2004

¿Debemos temer a la biotecnología?


A propósito del Congreso de Biotecnología, Febrero de 2003.

Se realizará en la primera semana de marzo en Concepción un importante evento sobre biotecnologías. Bajo el impulso del gobierno regional, que ha decidido hacer de esta actividad uno de los ejes del desarrollo de la región del Bío-Bío, se congregará a especialistas y autoridades para discutir sobre uno de los más apasionantes desafíos del siglo 21. En efecto, están envueltos en este tema aspectos que, junto a las nuevas tecnologías de la información, estarán en el centro de los mejoramientos previsibles de la calidad de la vida humana que obligan a resolver diversos dilemas.
La emergencia de aplicaciones biotecnológicas a diversos procesos productivos y en la medicina es ya una realidad que se instala. En Chile se están, sin ir más lejos, dando los primeros pasos para reducir sustancialmente los costos del procesamiento del mineral de cobre, bajo el impulso de Codelco, mediante el uso de enzimas desarrolladas por científicos nacionales, aumentando la riqueza nacional. Más ampliamente, el país empieza a abordar el uso y producción de materia genéticamente modificada, con especiales implicancias para la agricultura.
En el mundo, se extiende la utilización de semillas transgénicas que aumentan sustancialmente la resistencia de diversos cultivos a plagas y enfermedades, pero que a su vez abren el debate sobre los riesgos de evoluciones biológicas no previstas que pudieran dañar la salud humana y alterar negativamente los equilibrios ecosistémicos. Para algunos, esta es una fuente gigantesca de negocios futuros a los que no debiera ponerse trabas. Para otros, debe actuarse con extrema cautela, y ante la ausencia de conocimiento completo sobre los impactos, aplicarse el llamado principio de precaución. Así lo ha hecho la Unión Europea, que ha declarado una moratoria sobre el comercio de transgénicos. Pero esta moratoria va llegando a su fin.
Entre tanto, viene cambiando sustancialmente la capacidad de sobrevida para productores de algodón genéticamente modificado en países africanos muy pobres y en Argentina y Brasil se produce soja transgénica que abarata los costos de producción de la alimentación animal. Una estricta regulación en esta materia se impone, limitando en especial los cultivos transgénicos a superficies combinadas con cultivos tradicionales para cautelar el peligro de mutaciones genéticas perjudiciales y evitar la pérdida de biodiversidad, así como vigilar daños a la salud humana, que hasta acá no se han evidenciado.
En Chile se ha liberalizado recientemente el uso de transgénicos, lo que requiere de un debate más amplio sobre las regulaciones necesarias en la materia y sobre el esfuerzo que el país debe hacer para invertir más en esta área.
En el campo de la investigación para mejorar la capacidad terapéutica de la medicina, se ha producido en estos días un importante avance en la clonación de embriones humanos por un equipo de científicos de Corea del Sur, demostrando que cruciales avances no tienen porqué limitarse a los grandes países. En este caso, se abre paso al futuro tratamiento para enfermedades como el Parkinson, Alzheimer, diabetes y lesiones de la médula ósea, con la perspectiva de aliviar el terrible sufrimiento humano que estas patologías provocan. Esto suscitó de inmediato reacciones conservadoras que se oponen a la clonación humana en toda circunstancia. Por cierto cabe condenar y prohibir las derivas y delirios, como la constatada en Italia con la fecundación e implantación de embriones en mujeres postmenopáusicas o el anuncio de clonación para fines reproductivos por sectas irresponsables. Pero no cabe renunciar al uso de embriones clonados para fines terapéuticos, pues para muchos científicos el paso de lo vivo a lo humano puede fecharse en el momento en que el embrión tiene un desarrollo del sistema nervioso que le permite iniciar la percepción del entorno y no antes.
No renunciar al progreso técnico con sentido humano requiere no rendirse frente a la presión comercial ni a la experimentación científica sin control. Requiere, en suma, que la sociedad lo ponga al servicio del bienestar humano. Para ello se necesita de poderes públicos competentes y con capacidad regulatoria efectiva, rigurosa y apropiada. El uso del avance científico y tecnológico no puede quedar sólo en manos de los científicos y menos de los intereses comerciales y del afán de lucro. Ya lo decía Tolstoi: "la ciencia carece de sentido, pues no da ninguna respuesta a la única pregunta que es importante para nosotros: ¿qué hemos de hacer?, ¿cómo hemos de vivir? ".
Chile debe prepararse para poner los avances de la biotecnología al servicio del progreso humano en nuestra sociedad. Esto no se improvisa, como tantas veces lo hacemos. Debe abrirse entre nosotros un debate público, pero con fundamentos. Esto supone, entre otras cosas, incrementar el esfuerzo que ya viene realizándose en materia de gasto público en ciencia y tecnología. Nuestra meta actual es alcanzar un gasto de 0.7% del PIB. En Estados Unidos y Japón, se gasta en esta área el 3% del PIB, en la Unión Europea más del 2%, y hacia allá debemos avanzar en la perspectiva del bicentenario.
Y supone fortalecer nuestro sistema de educación universitaria y técnica, para formar los recursos humanos para hacer ciencia y para absorber el avance del conocimiento en tiempo real. En los países avanzados el gasto público en el sistema universitario es del orden de 1% del PIB, mientras en Chile no alcanza una cuarta parte de esa proporción del tamaño de la economía. Estamos atrasados. Muchos chilenos no comprenden lo que leen y la mayoría de los que han recibido educación avanzada no logran asimilar conceptos básicos.
Es tiempo de priorizar la ciencia y tecnología y especialmente la biotecnología, dada nuestra condición de país bien dotado en recursos naturales, así como la formación intensiva de recursos humanos a la altura del desafío que nos impone el avance científico y tecnológico.Más allá de nuestros debates políticos contingentes, tantas veces reducidos a tal o cual afán electoral y sin que medien ideas y propuestas sustantivas, es este uno de los debates de política pública que valen la pena, especialmente cuando como país deberemos decidir este año y el próximo el futuro que queremos para nuestros hijos.

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