viernes, 28 de enero de 2005

Informe al 27 Congreso del PS

Intervención de Gonzalo Martner
27 Congreso General Ordinario del Partido Socialista de Chile



Junto con saludar calurosamente a los invitados que nos acompañan en esta sesión de inauguración de nuestro 27 Congreso General Ordinario del Partido Socialista de Chile, me corresponde entregar a los miembros del Congreso una cuenta del trabajo realizado por la dirección partidaria. Los aspectos orgánicos están contenidos en el informe pertinente que está a disposición de ustedes. Me referiré entonces en esta intervención inaugural a los aspectos políticos que debe evaluar el Congreso.
Al asumir la tarea de dirigir el Partido en junio de 2003, nos planteamos 3 objetivos: contribuir eficazmente al éxito del gobierno del Presidente Lagos, trabajar para mantener a la derecha en minoría y lograr la continuidad de la Concertación con un liderazgo progresista. Las tareas para alcanzar esos objetivos están en pleno desarrollo y, sostengo, bien encaminadas.
Contribuir al éxito del gobierno del Presidente Lagos

Contribuir al éxito del gobierno del Presidente Lagos nacía en primer lugar de un deber elemental. Se trata de un Presidente de nuestras filas al que solicitamos concursara ante los ciudadanos y nos representara y, una vez que recibió el mandato del pueblo por seis años para dirigir a la Nación chilena, sólo nos cabía trabajar para el éxito de su gestión. Así de simple. Se comenta con frecuencia que hace tres décadas quienes dirigieron al Partido Socialista no le prestaron al Presidente Salvador Allende el apoyo que requería su gobierno y que ello constituía un trauma. Yo creo que más bien constituye para las actuales generaciones de socialistas, y especialmente para quienes tenemos responsabilidades dirigentes, una enseñanza manifiesta, pero nuestra conducta está determinada lisa y llanamente por la coherencia política básica que nace de los compromisos tomados con el pueblo de Chile. El gobierno del Presidente Lagos es nuestro gobierno, muchos de los nuestros cumplen en él funciones cruciales y sólo nos corresponde contribuir con todas nuestras energías a su éxito.
Ahora bien, reitero lo dicho en otras oportunidades. Partido y gobierno tenemos roles distintos, lo que no debe extrañar a nadie. El partido representa la continuidad histórica de los valores socialistas y su proyección futura. Cumple con su tarea de representar a los ciudadanos que comparten esos valores y de modo privilegiado al mundo del trabajo y de la cultura, a los trabajadores manuales e intelectuales, como lo señalara nuestra Declaración de Principios de 1933. Hoy, el Partido Socialista de Chile es un partido de gobierno en oposición a todas las injusticias, que defiende la acción de gobierno y al mismo tiempo escucha y atiende las aspiraciones de sus representados. De allí que entienda en primer lugar su tarea de contribuir al éxito del gobierno como el deber de prestarle apoyo político y soporte parlamentario. Pero nuestra tarea es más compleja y variada: también incluye proponer iniciativas de diversa índole, como a su vez hacerle ver lealmente a las autoridades lo que nos parece que no camina bien o las iniciativas suyas que no compartimos. Y también es nuestra tarea estar presentes en todas las expresiones legítimas de la sociedad organizada, acompañando sus luchas por la conquista democrática de los derechos de que deben disponer los que sufren explotación, discriminación, exclusión, pobreza, humillaciones de los poderosos. Y al Presidente le cabe gobernar con fidelidad a sus convicciones y compromisos, escuchando a todos y representando a la Nación en su conjunto, tomando en definitiva las decisiones propias de su investidura. Así hemos trabajado. Así ha trabajado el Presidente Lagos, con un notable resultado en adhesión de los ciudadanos a su figura y a su conducción de estadista, en adhesión a su gobierno y en adhesión a la Concertación. Así se ha proyectado también el liderazgo internacional del Presidente, y a través de él, de nuestra Nación. La postura chilena frente a la invasión a Irak, ha sido saludada en el mundo como un acto de soberanía de una Nación pequeña, pero independiente y digna.
El balance que hacemos de esta tarea común es entonces globalmente positivo y, me atrevo a señalar, de trascendencia histórica.
En lo político y cultural ahí está el impresionante proceso de recuperación de la memoria histórica ocurrido con ocasión de los 30 años del golpe de Estado. Estamos orgullosos de la reivindicación del Presidente Salvador Allende y de su legado imperecedero, que ha quedado indeleblemente a disposición de las nuevas generaciones. Ahí está el acuerdo sobre reformas constitucionales que termina con los enclaves autoritarios, ahí está el nuevo sistema de elección de alcaldes que hace operar el principio de mayoría. Ahí está la evolución de las FF.AA, que se constituyen ya como instituciones de todos los chilenos y que adhieren al nuevo consenso ético por el cual tanto hemos trabajado, según el cual nada justifica la violación de los derechos humanos, la que nunca más debe volver a producirse, bajo ninguna circunstancia ni pretexto. El propio Ejército ha asumido la responsabilidad de los mandos institucionales de la época en los crímenes cometidos. Ahí está entonces el avance de la verdad, de la justicia y de la reparación en materia de derechos humanos, que esperamos con firmeza mantenga su curso; ahí está el histórico informe Valech sobre prisión y tortura; ahí están en estos días los jefes de la DINA y otros criminales volviendo a donde deben estar, en la cárcel; ahí está el execrable ex dictador sometido a proceso por su responsabilidad en tantos crímenes abyectos y por sus cuentas inexplicables. Ahí está sometido a proceso el responsable de la muerte terrible de Victor Jara.
Ahí están ahora para darle nuevos aires de libertad a Chile la nueva institucionalidad cultural, el término de la pena de muerte y de la censura, ahí está la ley de divorcio. Quedan por concluir muchas tareas en este ámbito, especialmente las de reforzar en el tiempo los mecanismos reparatorios de las víctimas de violaciones de los derechos humanos, las de encontrar eficazmente la verdad y hacer justicia castigando a los responsables de crímenes, sin retrocesos en esta tarea ética insoslayable en la que los socialistas jamás variaremos nuestra posición, porque es de principios. Queda terminar de democratizar nuestras instituciones y hacerlas cada día más participativas y responsables ante los ciudadanos, queda cambiar el sistema binominal para que en el parlamento opere también el principio de mayoría, que es el principal bloqueo para los avances sociales pendientes. Queda tanto por hacer para que florezca nuestra cultura, para cultivar el conocimiento y las artes y ponerlos al alcance de todos. Pero tenemos el deber de relevar y congratularnos de cuanto hemos avanzado en estas materias en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos gracias a los socialistas y gracias al Presidente Ricardo Lagos.
No hemos avanzado en cambio en la tarea de modificar sustancialmente la distribución regresiva del ingreso y las desigualdades ancestrales e inaceptables que persisten en nuestra sociedad. No ayudó a la tarea de equidad disminuir los tributos directos a los más adinerados, si bien se avanzó en disminuir la evasión. En educación, a pesar del inmenso esfuerzo de inversión, la calidad y equidad no mejoran, lo que a todos nos duele y nos lleva a interrogarnos sobre la necesidad de reformas más drásticas al sistema escolar, aunque sabemos que los resultados en esta materia sólo emergen en el largo plazo y que la persistencia del esfuerzo es fundamental. En educación superior se ha avanzado, pero las becas y créditos no aseguran aún una igualdad suficiente de acceso a ella a talento similar y la educación privada es un negocio que llega con frecuencia a ser una burla para muchos jóvenes esforzados y para sus padres. La reforma de salud ha dado un gran y sustancial paso al consagrar garantías de atención, pero quedó pendiente establecer el componente solidario de su financiamiento. En vivienda social se avanza día a día, la vivienda dinámica sin deuda permitirá seguir disminuyendo el número de allegados, pero en urbanismo cabe legislar con más fuerza para controlar los intereses inmobiliarios y afianzar la calidad de la vivienda social y la calidad de vida en los barrios. En materia de seguridad pública ya se manifiestan mejorías en la percepción de protección de los ciudadanos y en el retroceso de la delincuencia.
El gobierno del Presidente Lagos tomó en otros planos iniciativas que para los socialistas también resultan fundamentales. El programa Chile Solidario es definitivamente un gran avance, que se expresa tal vez silenciosamente, pero que va construyendo puentes sólidos entre los que sufren de la exclusión social y económica y sus derechos inalienables de seres humanos. El Seguro de Cesantía ya permite a cientos de miles de trabajadores enfrentar en mejor pie el drama de perder el trabajo o de buscar sin base de sustentación un mejor trabajo. La disminución de 48 a 45 horas de la jornada semanal, sin disminución de remuneraciones, está empezando en estos días a aplicarse, y esta es una conquista sustancial, que está llamada primero a hacerse efectiva contra la resistencia de algunos empleadores inescrupulosos y a profundizarse para que el trabajo asalariado no sea explotación ni carencia de calidad de vida ni impedimento de la convivencia familiar.
El balance económico es de menos a más. El crecimiento desde 2000 es en promedio bajo respecto al potencial del país, aunque se logró sortear condiciones externas muy adversas, que con políticas neoliberales hubieran llevado a una profunda recesión. La economía se recupera, con buenas perspectivas futuras. El desarrollo de la infraestructura es considerable. Las exportaciones cayeron para luego tener un incremento notable, al que no están ajenos los acuerdos comerciales logrados por el gobierno del Presidente Lagos. Los acuerdos comerciales abren expectativas de expansión, aunque la integración con América Latina no ha avanzado todavía lo suficiente. La demanda interna se mantuvo deprimida y recién se recupera a mejor ritmo. La inflación ha disminuido, las cuentas fiscales están en orden, con un gasto social en expansión, y la tasa de interés está en sus mínimos históricos, ayudando a la reactivación, aunque no se traspasa a empresas de menor escala y a los consumidores como debiera el menor costo del dinero al que acceden los bancos. Las Pymes sufren graves problemas de asimetría de poder de mercado y de acceso al financiamiento, aunque los avances en apoyo a la microempresa y capital semilla señalan el camino a recorrer con energía en el próximo futuro. Especial mención merece el reconocimiento del Presidente Lagos a la condición de empresas estratégicas del Estado de CODELCO, ENAP, ENAMI, el Banco del Estado, entre otras empresas públicas, cuya privatización hoy no está en discusión. Este es un gran triunfo de la visión socialista.
El desempleo ha sido alto y a todos nos duele profundamente esta situación. Lograr el pleno empleo no es para los socialistas una mera aspiración retórica, sino que una de las claves fundamentales que dan sentido a nuestra acción política. Por mucho que la sociedad moderna cambie a pasos acelerados, el trabajo es definitivamente un derecho básico esencial de hoy y del futuro. Carecer de empleo es una de las peores circunstancias que puede enfrentar un ser humano. Se han establecido programas de emergencia que en parte alivian esta situación, pero no son suficientes. En virtud de esta situación, los salarios reales crecen poco. Nos sentimos en deuda con las familias trabajadoras de Chile, aunque se crean empleos a mejor ritmo desde 2003. Los invito a comprometemos ante ellas para poner la creación de trabajos decentes y mejor remunerados en el centro de nuestro compromiso actual y futuro con las chilenas y chilenos.
El balance social y económico es entonces mitigado. Pero no perdamos de vista que los gobiernos no hacen sólo lo que desean, sino que actúan en condiciones dadas, más allá de su propia voluntad. No perdamos de vista que este es un gobierno de coalición y sobre todo que este es un gobierno que, si bien es respaldado por la mayoría de los ciudadanos, en virtud de las reglas antidemocráticas heredadas no cuenta con mayoría en el parlamento. Eso hace todavía más valorables los éxitos alcanzados.
La conclusión es muy simple: debemos trabajar con más ahínco para crear día a día mejores condiciones políticas, culturales, sociales y económicas que hagan posible la conquista sistemática de nuevos derechos sociales para los trabajadores y los excluídos. No nos resignemos nunca a conformarnos con lo banalmente posible en el corto plazo, sino que pongamos siempre por delante la voluntad de ampliar sistemáticamente el horizonte de lo posible, para soñar, para crear, para transformar la sociedad existente con las posibilidades que ofrece cada etapa histórica. Y en esta etapa histórica, podemos afirmar que el gobierno encabezado por una figura republicana y de izquierda como la del Presidente Ricardo Lagos va a terminar su gestión exitosamente, gracias a los méritos del Presidente y con, entre otros, el aporte del Partido Socialista de Chile. Este es ciertamente un logro trascendente.

Mantener a la derecha en minoría

Nuestra segunda tarea era mantener a la derecha en minoría, contener su avance y, más aún, hacerla retroceder en la elección municipal. No olvidemos que el Presidente Lagos ganó la primera vuelta a Lavín con en promedio un voto de diferencia en cada mesa y que la diferencia en la elección parlamentaria de 2001 entre la derecha y la concertación fue de tres por ciento. Gracias al trabajo del Presidente, del gobierno y de la Concertación, la elección municipal de octubre de 2004 consagró el retroceso de la derecha. La derecha perdió más de 400 mil votos, llegando sólo al 38% en alcaldes y concejales (una votación parecida a la de Jorge Alessandri en 1970), mientras el PC y el PH más independientes aumentaron en 200 mil votos su apoyo, logrando cerca de un 10% de la votación nacional.
La derecha perdió fuerza y enfrenta una situación difícil. Está desconcertada, pero no derrotada. La Concertación mantuvo una diferencia de 10 puntos con ella, en un contexto de una alta cesantía y de la persistencia de las desigualdades que no hemos logrado disminuir, problemas frente a los cuales se expresó un voto mayor a nuestra izquierda. Al Presidente Lagos le cupo un importante rol en nuestra victoria, al señalar que no daba lo mismo por quien votar, lo mismo que a Michelle Bachelet. Desde aquí se lo agradecemos a ambos.
Sin embargo, los socialistas no logramos la autoexigente meta de obtener el 15% de los votos en concejales que la Conferencia Nacional de Organización de 2002 estableció para esta elección. Pero esta vocación de querer ser más y mejores indudablemente ayudó al buen rendimiento del PS en las municipales. En el resultado incidió el nuevo sistema electoral, pues en las 15 comunas de mayor votación socialista en la elección de 2000 (que sumaron cuatro años atrás un 5% de la votación nacional) los candidatos más fuertes se presentaron a alcalde o no fueron candidatos. Sufrimos en estas 15 comunas la pérdida de 205 mil votos, es decir un 3,5% de la votación nacional. Nuestro avance en el resto del país permitió equilibrar el resultado global, por lo que en definitiva el PS obtuvo un 11,4% del voto (con un 0,5% que corresponde a candidatos inscritos como independientes) y aumentó su participación en el pacto concertacionista del 22% al 23%.
El Partido Socialista de Chile alcanzó la meta de ganar 50 alcaldías. El partido tenía 35 ediles, gobernando al 8,9 % de la población, de los cuales fueron reelectos 31. Fueron electos 19 adicionales, con lo que se completa 50 alcaldes socialistas en ejercicio, los que gobernarán a cerca de 15% de los chilenos. Logramos elegir a más del 60% de nuestros candidatos a alcaldes, mientras la derecha elige solo al 30% de sus candidatos. El Partido Socialista de Chile se constituye así en el tercer partido con más alcaldes y el segundo con mayor gravitación en la Concertación en este plano.
El Partido Socialista de Chile tenía 204 concejales en ejercicio, más los 35 Alcaldes, y logró elegir 274 candidatos, consolidando una mayor presencia municipal en todo el territorio nacional. Logramos elegir al 64% de nuestros candidatos a concejales. Vayan entonces nuestras felicitaciones a todos nuestros candidatos, los que dejaron bien puesto el nombre del socialismo en las comunas de Chile. Cabe ahora apoyarlos en su tarea y fortalecer al partido en las comunas en donde es aún débil.
Lograr la continuidad de la Concertación con liderazgo progresista

Lograr la continuidad de la Concertación con liderazgo progresista era nuestra tercera meta. En el inicio de nuestra gestión hubo algún roce con el tema del 50% de cupos municipales que se había discutido con el PDC y por la visión distinta que manteníamos sobre las causas del golpe de 1973 y, en ocasiones, respecto a la valoración de la tarea del gobierno del Presidente Lagos. Pero el diálogo permitió superar esas diferencias, o dejarlas establecidas en términos mutuamente respetuosos, y construir un nuevo cauce para el trabajo de la Concertación. Se ha abierto un nuevo ciclo, un nuevo tipo de Concertación. La Concertación cambió a Chile y el país está cambiando a la Concertación. Debo agradecer públicamente la actitud eminentemente constructiva de mis colegas Presidentes de partido de la coalición, Victor Barrueto, Adolfo Zaldívar, Orlando Cantuarias y luego Enrique Silva Cimma, a quien deseamos desde aquí una pronta recuperación de su salud. Y por supuesto felicito a José Antonio Gómez por su reciente elección a la cabeza del Partido Radical Socialdemócrata.
Se estabilizó entonces la convivencia en la coalición y hemos tomados diversas iniciativas conjuntas entre las cuales destacan nuestro planteamiento común frente al royalty minero y el acuerdo en la elección municipal que nos permitió la resonante victoria municipal de nuestros candidatos comunes a Alcaldes.
Luego de la elección municipal, hemos entrado en una nueva etapa, signada por la definición presidencial futura. Hemos consagrado formal y solemnemente nuestro recíproco compromiso de tener una candidatura única a la Presidencia de la República y un programa y una lista parlamentaria común. Con el Partido por la Democracia, hemos decidido darle el apoyo decidido e irreductible a Michelle Bachelet, cuya candidatura emergió del pueblo, de la gente, de los ciudadanos. A ellos les pertenece. No hemos hecho sino recoger la voluntad popular al proclamarla nuestra candidata. Y no le vamos a arrebatar al pueblo la opción que mayoritariamente ha tomado de apoyar el liderazgo de Michelle.
Y estamos ahora en plena discusión sobre la forma y fecha de determinación de la candidatura común. Nuestra postura es muy clara: si queremos más democracia y participación en el país, no podemos tener menos democracia entre nosotros ni menos dilatar las decisiones que debemos tomar. Ello sólo le daría ventaja a la derecha. El 25 de mayo de 1998 ya consagramos como Concertación el compromiso de establecer el mecanismo de primarias abiertas para la determinación de nuestra candidatura común, planteando además que la existencia de primarias presidenciales abiertas y vinculantes quedara establecida como ley de la República. Entendemos ese compromiso como vigente. No nos apartaremos de ese principio democrático. No cometamos el error de darle ventajas a la derecha, de prolongar largamente el debate en la Concertación. No hay un minuto que perder frente a la derecha. No olvidemos que Lavín logró reunir al 48% del electorado. La derecha y Lavín son nuestros adversarios y nunca hay que subestimar a los adversarios, sobre todo cuando representan el poder del dinero y de los privilegios. Soledad Alvear no es nuestra adversaria. A ella le tenemos aprecio y le debemos consideración y respeto. Pero es Michelle Bachelet la que mejor y más ampliamente puede derrotar a la derecha, en nuestra opinión. Y preguntémosle a la brevedad en una primarias abiertas a las chilenas y chilenos concertacionistas si comparten o no nuestra opinión. Eso es construir democracia, eso es ser serios y responsables con Chile y su futuro. Y luego construyamos juntos el pacto parlamentario de la Concertación, articulando un acuerdo con la izquierda extraparlamentaria que rompa en los hechos el sistema binominal y consagre la puesta en minoría de la derecha en diciembre de 2005 para que Chile siga progresando como país siempre más humano, siempre más democrático, siempre más justo.
Hacia un Chile más humano, democrático y justo

Michelle Bachelet está instalando un nuevo tipo de liderazgo. Entre otras cosas, está planteando que construirá sus propuestas para Chile en diálogo con todos. A ese proceso el Partido debe contribuir con sus propuestas y planteamientos, los que discutiremos ampliamente en este Congreso, tal como lo propusimos en el documento marco que la Comisión Política ha puesto a disposición de este evento partidario.
Como socialistas, les propongo que trabajemos por consagrar para el bicentenario en una nueva Constitución un nuevo Estado Democrático y Social, de participación y de libertades, con una cultura de defensa y promoción de los derechos humanos, con una sólida acción contra las discriminaciones de género, étnicas, de orientación sexual y etáreas, abriendo una nueva etapa de descentralización y terminando con el sistema binominal que no permite como corresponde la representación de todos.
Para seguir construyendo una base material que haga posible una extensión equitativa de los derechos sociales y del bienestar, propongámonos avanzar hacia una economía dinámica y eficiente al servicio de la igualdad. En la era de la economía digital y del conocimiento, promovamos el acceso de todos al desarrollo mediante la extensión de los servicios y bienes públicos, la redistribución de los ingresos y las oportunidades y la expansión de la economía social y solidaria. La eficiencia en la producción de bienes y servicios debe estar acompañada de la responsabilidad social de las empresas y de la igualdad de oportunidades económicas, especialmente de la micro, pequeña y mediana empresa, estimulando el emprendimiento productivo con pleno respeto de los derechos de los trabajadores y protegiendo el medio ambiente.
Trabajemos, en el marco de la estabilidad macroeconómica y con una política fiscal de balance estructural contracíclica, para que una nueva estrategia de crecimiento fomente la infraestructura y polos de competitividad con sustentabilidad ambiental y creciente incidencia tecnológica y de innovación (financiada con un royalty a los recursos naturales que son propiedad de todos los chilenos), nueva estrategia destinada a crear más empleos y a expandir las economías regionales y locales.
Trabajemos para ampliar la cobertura preescolar, reformar con audacia nuestro sistema educacional para hacerlo más integrado social y culturalmente, con escuelas básicas y medias efectivas y exigentes, con pedagogos recapacitados en las disciplinas básicas. Trabajemos para mejorar la calidad de la educación superior pública, para ampliar el acceso a ella con más créditos y becas y para establecer una certificación y control rigurosos de la educación privada.
Trabajemos para que en toda familia de bajos ingresos haya al menos un miembro con empleo o beneficiándose de un período de capacitación. Demos prioridad a la incorporación de la mujer al trabajo (facilitando el acceso a salas cunas y jardines infantiles y al trabajo de tiempo parcial). Demos prioridad a la creación de empleo juvenil. Nuestra afirmación es que el trabajo decente en base a derechos laborales efectivos no es enemigo del empleo, sino que en una economía y una sociedad moderna lo fortalece. El diálogo social debe darle sustento a un nuevo compromiso colectivo por el crecimiento, el empleo y la protección social.
Trabajemos para incrementar la protección social con un fondo solidario en salud, priorizando la salud primaria. Trabajemos para extender la cobertura de las pensiones, garantizar una tasa de reemplazo apropiada y ampliar la pensión mínima y la asistencial de acuerdo a las posibilidades del país. Trabajemos para incorporar al programa Chile Solidario un sistema de Ingreso Mínimo Familiar que haga realidad que ninguna familia quede al margen de una vida digna.
En el marco de una nueva etapa de descentralización efectiva, trabajemos por aumentar la calidad de vida y la seguridad, con un urbanismo integrador, con más viviendas sin deuda y nuevos equipamientos colectivos en los barrios, especialmente los de vivienda social, con más cultura, deporte y recreación, extendiendo el plan cuadrante y luchando eficazmente contra la delincuencia y contra las causas de la delincuencia.
Fortalezcamos la integración con América Latina en el plano cultural, político, físico y energético, mediante un enfoque de regionalismo abierto y de inserción en el MERCOSUR y la Comunidad Latinoamericana de Naciones, para desde ahí seguir ampliando una integración al mundo ventajosa para el interés nacional y el bienestar de las mayorías.
Invitemos en la etapa que viene a las chilenas y chilenos a soñar con el futuro más humano, más democrático y más justo que se merecen. Hagámoslo con los pies en la tierra, por deber de responsabilidad con los trabajadores, con los excluidos, con los sectores medios, con las mujeres y los jóvenes que representamos, que son los que sufren si nos equivocamos. No prometamos, sino comprometámonos a canalizar paso a paso las aspiraciones de la mayoría. Comprometámonos con la mayoría. Seamos los constructores serios y responsables de un Nuevo Chile, de una nueva República de Democracia Social. Fortalezcamos la coordinación partidaria PS-PPD para las tareas de la campaña presidencial y parlamentaria común, invitemos al Partido Radical a trabajar juntos, construyamos un acuerdo con el PDC para derrotar juntos a la derecha, para proyectar a la Concertación a nuevos desafíos por el bien de Chile.

Prioridad a la campaña presidencial

Y en la etapa que viene, les propongo fortalecer nuestro trabajo y nuestra cohesión interna. Les propongo que definamos una prioridad básica: el partido debe concentrarse en la campaña presidencial y parlamentaria. Las primarias no están concordadas en la Concertación. Las primarias no están ganadas, la elección presidencial no está ganada. Imaginémonos por un segundo lo que pasaría si ganara la derecha, cuan profunda sería la regresión social, cuanta intolerancia se instalaría en Chile con los Lavín, los Longueira, los Novoa, los Diez, cuanto autoritarismo volvería a campear en nuestra Patria. Por eso, debemos derrotar a la derecha. Por eso, con toda transparencia les propongo que, así como en el año 2000 el Comité Central prolongó el mandato de la dirección de entonces dado que se enfrentaba una elección municipal, realicemos las elecciones internas para renovar las direcciones nacionales, regionales y locales en Marzo de 2006. No se trata de atentar contra la democracia interna, se trata de ejercerla cuando no debilite nuestra tarea política central. Se trata con toda crudeza de una cuestión de oportunidad. Mantener las elecciones en mayo de 2005, sustraería desgraciadamente nuestra energía militante de la tarea presidencial cuando más necesitamos esa energía, precisamente en el momento más crucial de las definiciones que se avecinan. Ello no es contradictorio con que regularicemos las direcciones comunales y regionales que lo requieran, que fortalezcamos nuestra dirección política en el marco del Comité Central, que conformemos sólidos equipos internos de campaña en el ámbito territorial y programático incorporando a todos sin exclusiones.
Cualquiera sea la decisión que ustedes soberanamente tomen, la invitación que les hago es a apoyar con todo a Michelle Bachelet. Ella se ha ganado el corazón y la adhesión de la mayoría de las chilenas y chilenos con su talento, con su integridad, con su consecuencia, con su capacidad demostrada en la conducción de dos complejos ministerios. Michelle fue la primera ministra de Defensa de Chile y de América Latina. Y será la primera Presidenta de Chile, porque de su fuerza interior y de sus convicciones nace su capacidad de unir, de unir a nuestro partido, de unir al bloque progresista, de unir dentro de poco a la Concertación para enfrentar con las mejores perspectivas de éxito la amplia derrota que debemos propinarle a la derecha en diciembre próximo. Y luego Michelle Bachelet gobernará competentemente para unir a Chile y para proyectar su futuro como país de progreso, de igualdad, de libertad, de solidaridad. Michelle merece nuestro compromiso.

¡ Viva el socialismo! ¡Viva Chile!

Muchas gracias.

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