domingo, 9 de diciembre de 2007

Hasta siempre, Francisco Mouat

Hay noticias que golpean, sobre cuando se reciben desde lejos. Acabo de enterarme del fallecimiento de Pancho Mouat. Finalmente descansó cuando no hubo más que hacer contra la enfermedad. Se me vienen a la memoria de inmediato tantas y tantas largas jornadas compartidas, en las que se podía siempre contar con la presencia y apoyo de Pancho. Su trayectoria viene de muy atrás en la juventud socialista, como sobreviviente de la clandestinidad que enfrentó con valentía, en el exilio, en el retorno. Pero Pancho es de los que encarnó desde 1990 la voluntad incansable de trabajar por reconstruir y fortalecer el Partido Socialista como el mejor homenaje a los caídos. Había en Pancho una tenacidad cotidiana, de las que son indispensables para todo proyecto de gran envergadura. En ese contexto lo conocí hace casi dos décadas. Había en él el caracter más bien silencioso de los que no necesitan vociferar sus convicciones, porque las tienen profundas yconsistentes, y un gran sentido de la amistad. Y había siempre en él, más allá del semblante a veces adusto, una actitud humana en el tratamiento de los asuntos cotidianos de la vida del partido, no siempre pacíficos.Tuve el privilegio de trabajar y convivir con Pancho en las más diversas circunstancias y la oportunidad de sostener largas conversaciones sobre esto y aquello. Tuve el privilegio de que aceptara ser mi colaborador directo como presidente del partido, hasta que luego fuera a acompañar a nuestra Presidenta en su campaña, colaborador al que siempre se podía pedir consejo desinteresado y con el cual se podía no solo trabajar dedicadamente en la tarea común, sino sobre todo compartir humanamente. Tuve el privilegio de haber sido su amigo, de esos que no confunden la amistad con los avatares políticos. No podré estar presente para despedirte, Pancho, pero vayan estas palabras para tu compañera, tus familiares, tus amigos, tus camaradas, para decirles que nos inunda la pena, pero que nos ha dejado un gran ser humano cuyo ejemplo nos compromete aún más a todos sus compañeros a seguir trabajando por el proyecto común de contruir una sociedad más justa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si, sus palabras emocionan a quienes las leemos. Es triste la partida temprana de los amigos, personas que tienen tanto por hacer.
Pero parten temprano los caballeros.
Un abrazo y saludos sinceros a su familia.
Marisol