viernes, 13 de mayo de 2005

Derechos ciudadanos

La necesidad de fortalecer los Derechos Ciudadanos
Exposición en el ciclo de debates Igualdad y Gobernabilidad Democrática del Instituto Igualdad


Las sociedades civilizadas y democráticas se organizan para garantizar a sus miembros un conjunto de derechos, de modo de lograr el respeto a las personas y a su dignidad. Chile ha vivido una larga transición a la democracia en la que progresivamente se ha consolidado un Estado de Derecho, pero cuyas insuficiencias suponen aún llevar adelante una ardua tarea. En los albores del siglo 21 y cerca del bicentenario de la República, vale la pena hacer una reseña de los derechos que, en nuestra opinión, una sociedad como la chilena debe defender y promover, habida cuenta del avance de su desarrollo material, para construir un moderno Estado social y democrático de derecho
[1].
El primer deber de todo demócrata es respetar y hacer respetar los derechos de la persona humana a la vida, a la integridad personal y a gozar de condiciones básicas que permitan a cada cual desarrollar sus proyectos de vida. Pero una sociedad que profundiza su democracia también requiere promover la creación de nuevos derechos en el ámbito económico, social y cultural. Lo que sigue es un enunciado no exhaustivo de los derechos a consolidar y promover en la próxima etapa de la vida del país, considerando que siempre en la materia es la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas el parámetro a tener en cuenta, así como un planteamiento de la viabilidad económica demostrada por los Estados de bienestar en otros lugares del mundo frente a los que se oponen a la ampliación de la ciudadanía social en nombre de la eficiencia económica.


I. DERECHOS POLÍTICOS Y CIVILES


1. Libertades públicas
1.1 En relación a la libertad de opinión y expresión, cabe hacer efectiva la reciente abolición de toda forma de censura a las creaciones y expresiones artísticas, literarias, científicas y periodísticas, sin perjuicio de los mecanismos de calificación que protejan a la infancia, y promover el ejercicio efectivo de esta libertad por sectores significativos de la ciudadanía aún sin acceso adecuado a los medios de comunicación, mediante la protección en ellos de la pluralidad de las expresiones ciudadanas y el subsidio a los medios de comunicación cuya inviabilidad económica de mercado restringe la diversidad de dichas expresiones en la vida nacional.
1.2 Cabe eliminar y combatir toda forma de discriminación que coarte la libertad de trabajo o que rechace el ofrecimiento del mismo a determinadas personas, como sucede en los hechos particularmente en contra de las mujeres, así como de las personas mayores de cierta edad o de determinadas características físicas o de apariencia.

2. Derechos políticos
2.1 Promover a plenitud la soberanía popular y el derecho a la autodeterminación de la ciudadanía es una tarea a ser completada, mediante la generación por sufragio popular directo de todas las autoridades con atribuciones decisorias de alcance general, es decir no sólo el Presidente de la República, todos los parlamentarios (mediante sistema proporcional), alcaldes y concejales, sino también los presidentes de Consejo Regional y los consejeros regionales.
2.2 Es necesario ampliar la cobertura del derecho a sufragio extendiéndolo a los chilenos residentes en el exterior, quienes deben poder votar al menos en las elecciones de Presidente de la República y en los plebiscitos nacionales.
2.3 Potenciar la participación de la ciudadanía en las decisiones públicas supone la introducción en la Constitución del plebiscito nacional, concebido tanto como mecanismo superior de resolución de conflictos interpoderes (particularmente entre Ejecutivo y Legislativo) como de aprobación legislativa en ciertos casos especiales (por ejemplo, cuando una iniciativa despachada por la Cámara de origen sea desechada en general por la revisora, es decir, cuando ésta rechace la idea de legislar en la materia).
2.4 Fortalecer el derecho a la información del administrado es fundamental, mediante el acceso a la documentación administrativa y a través de mejores oficinas de información en cada servicio público, junto a la respuesta oportuna a las presentaciones que se formulen a las autoridades en ejercicio del derecho de petición., junto a hacer efectivo que al menos una vez al año todos los jefes máximos de organismos y entidades públicas dependientes o relacionados con el Ejecutivo rindan cuenta pública de su gestión, como ya existe en parte, e informar del avance programático más relevante y de los datos principales del ejercicio presupuestario de la correspondiente repartición.
2.5 Establecer la audiencia en consulta obligatoria, en beneficio de las organizaciones sociales, gremiales, profesionales y académicas concernidas, como trámite previo a la expedición de reglamentos o a la adopción de medidas que afecten intereses sociales o sectoriales, estableciendo un plazo para tales efectos.
2.6 Consagrar la iniciativa popular de ley, respaldada por un número de firmas que se estime suficientemente representativo.
2.7 Regular, en una ley de bases generales del procedimiento administrativo, los derechos del ciudadano a un trato deferente y diligente por parte de la administración, estableciendo modalidades expeditas de tramitación y plazos máximos para el despacho de los asuntos no contenciosos.

3. Derechos civiles
Asegurar la igualdad ante la ley sancionando toda forma de discriminación arbitraria en nuestra sociedad es una tarea permanente, que en esta etapa supone:
3.1 Establecer un contrato de Unión Civil entre personas de una misma orientación sexual.
3.2 Tutelar el derecho de las personas a ser informadas cuando terceros manejen datos personales acerca de ellas, pudiendo rectificarlos cuando sean erróneos, actualizarlos en su caso y oponerse a su uso indebido.
3.3 Mejorar el ejercicio del derecho de acceso a la justicia, mediante la potenciación del sistema nacional de asistencia jurídica a quienes carecen de recursos para costearlo y el nuevo sistema de defensoría pública. La reforma y modernización del sistema judicial debe ofrecer también una justicia especializada y expedita en materias familiares, con la creciente creación de los tribunales respectivos, pero también económicas y administrativas.
3.4 Consagrar el derecho de los reclutas a un trato digno por parte de sus superiores.

4. Derechos de los consumidores y usuarios
4.1 Garantizar el derecho a la provisión continua y de calidad de los servicios básicos de utilidad pública (es decir aquellos de carácter socialmente esencial y que presentan fallas de mercado) a precios sin renta monopólica, supone dotar al ejecutivo de facultades regulatorias efectivas y de coordinación especiales para situaciones de emergencia, ampliar las sanciones pecuniarias y contractuales por incumplimiento de la prestación continua y de calidad y garantizar la indemnización sustancial y automática al usuario en tal evento.
4.2 En el marco de la nueva ley del consumidor, cabe hacer efectivos los derechos colectivos de los consumidores y usuarios (situaciones jurídicas en que varios sujetos son titulares de un mismo derecho o interés sobre un objeto común e indivisible), que deben ser objeto de tutela jurisdiccional mediante el ejercicio de una sola acción.

II. DERECHOS SOCIALES Y CULTURALES

1. Los derechos del niño
1.1 Los niños deben ser protegidos del trabajo forzado a través de la vigilancia exhaustiva de la prohibición del trabajo infantil, por razones éticas y por ser el principal competidor de las actividades educativas.
1.2 Reforzar el derecho a la alimentación complementaria y a la alimentación escolar para todos los niños de Chile que lo necesiten.
1.3 Establecer un Código de Derechos del Niño, operacionalizables a través de los nuevos tribunales de familia, un Ministerio Público de la Infancia que asegure los derechos de los niños víctimas de delitos y una Procuraduría de la Infancia que asegure la defensa de los niños en conflicto con la ley, así como de un departamento del Defensor del Pueblo que vigile el respeto de los derechos del niño, pues la protección a la infancia exhibe aún una marcada falencia, anacronismo y descoordinación.
1.4 Avanzar a la cobertura universal de la educación preescolar, ampliando los sistemas de guarderías infantiles y reforzando los jardines infantiles.
2. El derecho universal a la educación
2.1 El derecho a acceder a escuelas pedagógicamente eficientes es una condición elemental para la igualdad de oportunidades, lo que no sólo requiere de la eliminación de toda discriminación educativa por insuficiencia de recursos familiares sino también profundizar el reforzamiento de insumos educativos escolares allí donde los logros son inferiores. Ello debe llevar a revisar y si es necesario terminar con el financiamiento compartido, especialmente si agrava la segmentación social de las escuelas.
2.2 Consagrar el derecho a no ser discriminado arbitrariamente en la escuela por razones de credo, salud, dificultad de aprendizaje, situación de los padres o embarazo, especialmente cuando los establecimientos son públicos o reciben subsidios públicos de cualquier naturaleza.
2.3 Consagrar el derecho a recibir apoyo para evitar la deserción del sistema escolar, generalizando un sistema de becas de educación media para jóvenes de hogares pobres y el estímulo a los jóvenes desocupados para el retorno a formaciones de nivel técnico que validen la educación media, o a formas de capacitación combinada con educación básica y con programas de trabajo comunitario de reinserción.
2.4 Fortalecer el derecho de acceso por mérito a la educación superior, agregando a los mecanismos existentes una beca regional de arancel y de mantención, con cupos por región y comuna que aseguren que ningún joven talentoso quede fuera de la educación superior, incluyendo los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales debidamente acreditados.

3. El trabajador y sus derechos
3.1 Fortalecer el derecho a no ser discriminado arbitrariamente en el trabajo con diferencias de trato, condiciones de trabajo o remuneración, por razones de género, étnicas, discapacidad o de cualquier naturaleza.
3.2 Fortalecer el derecho a la capacitación y formación permanente para los trabajadores de empresas privadas y de servicios públicos que mejore los recursos humanos del país y las competencias y oportunidades laborales. El sistema de franquicia tributaria a la capacitación, al que tienen acceso las PYMES y los trabajadores de menos calificación con dificultades, debe ser reemplazado por un sistema de subsidio directo a la capacitación, financiado por un impuesto a las utilidades aplicable a las empresas que capacitan menos que el promedio (en términos de proporción de la masa salarial) y administrado por representantes de los empleadores y los trabajadores por ramas para asegurar su pertinencia.
3.3 Introducir el salario de reparto, que ya funciona en algunas empresas públicas chilenas con éxito, sobre la base de agregar a un salario de base fijo una prima calculada sobre una parte de las utilidades por trabajador, lo que en alguna medida contempla la legislación chilena en lo que se denominan las gratificaciónes.
3.4 Hacer efectivo el derecho a organizar libremente asociaciones, garantizado por la aprobación por el parlamento de los más importantes tratados de la Organización Internacional del Trabajo sobre libertad sindical. Las normas deben proteger a los trabajadores que deciden formar o renovar un sindicato a través de fuero para todos quienes concurran a su constitución por un tiempo que cubra desde que se inscriben como patrocinantes hasta la constitución definitiva de la organización.
3.5 Establecer el derecho exclusivo de los asociados a organizaciones sindicales a negociar colectivamente, modificando la legislación actual para ampliar la protección legal de la negociación a los trabajadores de las PYME y temporales, incluyendo la firma del convenio 151 que extiende este derecho a los trabajadores del sector público.
3.6 Ampliar el derecho a protección de los trabajadores cubiertos por una negociación colectiva, sean afiliados o no a un sindicato, para reducir las eventuales represalias posteriores.
3.7 Ampliar el derecho a una mejor protección de parte de los organismos fiscalizadores del trabajo, por medio de ampliar sus atribuciones y medios.
3.8 Ampliar el derecho al pleno acceso a una justicia laboral más eficiente y efectiva, dotada de una mayor cobertura y dedicada a resolver los problemas más graves que afectan la relación laboral, a partir de las leyes recientes que amplían la judicatura laboral.
3.9 Consagrar el derecho al ejercicio de una jornada laboral efectiva que respete el máximo de ocho horas y que permita la ampliación del tiempo libre, con una jornada semanal de 42 horas, manteniendo un camino en el que los aumentos de productividad se reviertan hacia un aumento del bienestar de las familias chilenas.
3.10 Respaldo al desarrollo del sindicalismo aumentando los recursos que destina al Fondo de Capacitación y Desarrollo Sindical y ampliando su cobertura.
3.11 Establecer el derecho sindical para actuar de oficio en materias previsionales, de salud y otras en que se puedan ver afectados derechos básicos de los trabajadores por incumplimiento de obligaciones del empleador.
3.12 Fortalecer el derecho a la capacitación habilitante para reingresar al mercado de trabajo para las personas que han perdido su empleo, ofreciendo a todo desempleado, junto al seguro de desempleo que ya está aplicándose, ya sea el acceso a un programa de formación en empresas o bien el acceso a un “empleo ciudadano” de utilidad pública, de tiempo completo o parcial, de carácter temporal o incluso permanente para los casos de marginalidad social más grave. Uno de los desarrollos del Programa Chile Solidario habrá de ser establecer este mecanismo permanente de inserción social de los desempleados a través de la formación y del “empleo ciudadano”.

4. Los derechos de la mujer
4.1 Alcanzar el fin de la discriminación de género en sus expresiones jurídicas, económicas, sociales y culturales supondrá en primer lugar que muchas más mujeres ocupen espacios de decisión en política, economía, salud, educación, justicia, actividades culturales, policía y defensa. Una ley de paridad debe consagrar la igual participación de hombres y mujeres en los asuntos públicos.
4.2 Fortalecer el derecho de las madres trabajadoras a disponer de salas cunas para niños de 3 meses a dos años y jardines o Centros Abiertos para los de mas de 2 años, con horarios compatibles con su jornada de trabajo, con cuidado, alimentación y educación garantizados, y asi favorecer la incorporación femenina al trabajo.
4.3 Prohibir la discriminación y acoso sexual de las mujeres en el trabajo, en las remuneraciones, en la información, en el aspecto físico, en el acceso al crédito.
4.4 Fortalecer el derecho a un postnatal compartido con el padre.
4.5 Establecer el derecho a la negociación colectiva en el trabajo de temporada. No puede mantenerse la situación de las temporeras por razones éticas y también porque a algún consumidor de nuestra fruta de exportación se le atragantará cuando sepa quiénes y cómo las cosecharon.
4.6 Revisar los mecanismos de aplicación práctica de la ley de violencia intrafamiliar.
4.7 Promover la paridad de las jóvenes en todas las becas que otorga el Estado.
4.8 Establecer el derecho a la información sobre las formas de prevenir los embarazos en los colegios, incluyendo la píldora del día después.
4.9 Establecer el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en casos de violación y de necesidades teraupéuticas médicamente establecidas.
4.10 Frente a los embarazos adolescentes que no se pudieron evitar, se debe asegurar el apoyo de los colegios para que sigan adelante con su educación.
4.11 La dignificación de la maternidad requiere la prohibición de discriminaciones como el test de embarazo para acceder a un empleo, o los costosos programas de salud en las Isapres para las mujeres en edad reproductiva.

5. Los derechos de las minorías étnicas
El futuro de las relaciones entre Pueblos Indígenas y Estado requiere un Plan Integral de Desarrollo de las comunidades indígenas, urbanas y rurales, que incluya al menos:
5.1 Fortalecer el derecho a la Educación Intercultural Bilingüe, particularmente en escuelas rurales mapuches del sur, varias de las cuales fueron incorporadas al Programa de las 900 Escuelas, lo que permitió dotarlas con una mejor infraestructura, alimentos y útiles escolares.
5.2 Ampliar el Programa de Becas Indígenas.
5.3 Ampliar los Programas de Títulos de Aguas a familias aymaras y atacameñas.
5.4 Ampliar las obras de infraestructura en las comunidades, contemplando puentes, proyectos de agua potable rural y de riego y la construcción de embalses y caminos secundarios.
5.5 Fortalecer el derecho a ampliar el patrimonio territorial indígena, acompañado de programas de desarrollo predial y comunitario.
5.6 Fortalecer un tipo de relación política con el mundo indígena en el que las comunidades participen activamente y prevalezca siempre el diálogo y la construcción de consensos políticos, sociales y económicos, lo que debe hacerse con ellos y sus organizaciones y no al margen de ellos.


6. El derecho a la protección frente a la enfermedad
6.1 Afianzar el derecho a la atención primaria de salud, mediante el establecimiento de un sistema de médicos de cabecera o de barrio, que actúe como médico general que pueda derivar y orientar al paciente, a razón de un médico cada dos mil personas, y de Centros de Salud con mayor capacidad de resolución en las comunas.
6.2 Consagrar el derecho a la cobertura universal frente a las enfermedades, especialmente catastróficas, rescate y atención de urgencia, atención del adulto mayor, tratamiento en el ámbito de salud mental y de salud dental y provisión de medicamentos, mediante la ampliación del sistema de Acceso Universal con Garantías Explícitas.
6.3 Consagrar el derecho a la participación de los usuarios en la toma de decisiones médicas y en el ejercicio del control de la calidad de la atención.
6.4 Consagrar el derecho a la transparencia en los seguros privados de salud, eliminando la discriminación contra el adulto mayor y las mujeres, los cambios unilaterales en las licencias médicas y en la calificación de las enfermedades preexistentes y las exclusiones.


7. El derecho a ingresos y prestaciones dignos para el adulto mayor
7.1 El tercer gran riesgo social junto a la enfermedad y el desempleo es el de alcanzar la tercera edad sin derechos previsionales adecuados, que al menos permitan mantener una proporción importante de los ingresos obtenidos por cada cual en la vida activa y el acceso a servicios apropiados. El actual sistema penaliza a las mujeres y a los trabajadores con lagunas previsionales, además de ser caro para todos.
7.2 Establecer el derecho a una pensión que asegure un reemplazo del salario de los últimos 5 años no inferior al 70%, mediante una redistribución intergeneracional de las rentabilidades del sistema de capitalización individual, en la filosofía de los actuales multifondos pero con un carácter solidario entre generaciones.
7.3 Establecer el derecho a costos de administración competitivos que permitan aumentar el valor de las pensiones de vejez del sistema de capitalización individual para maximizar la contribución de cada cual.
7.4 Establecer el derecho de actuar contra la morosidad previsional, dotando a los sindicatos de atribuciones precisas para proceder de oficio en representacion de sus afiliados en materias de morosidad previsional (declaración y no pago de las cotizaciones por el empleador). Ello supone que el sindicato tenga claramente el derecho legal de requerir la informacion necesaria regularmente a la AFP y asimismo el derecho de actuar sobre esta para que cumpla eficazmente con su obligacion legal de iniciar las acciones judiciales de cobro.
7.5 Agregar a los derechos previsionales existentes un derecho de los adultos mayores afectados por pérdida de autonomía a una pensión especial, que permita enfrentar los gastos que derivan de esta situación e impida el abandono por la sociedad, financiada con un seguro cuya prima sea cotizada solidariamente por todos y sea proporcional al ingreso.

8. El derecho a una mejor calidad de vida
El derecho a la calidad de vida se hará efectivo si en el desarrollo y mejoramiento del espacio urbano, sin perjuicio de la autonomía local, predomina una noción de ciudad dotada de servicios que hagan posible que los barrios y comunas se transformen en lugares públicos con identidad, protegidos y amables. Para ello se requiere:
8.1 Fortalecer el derecho al acceso a la vivienda y mejorar la calidad constructiva y de diseño de las viviendas en las cuales se compromete financiamiento estatal, con apego a estándares constructivos de mayor calidad.
8.2 Establecer el derecho al mejoramiento de las viviendas existentes, actuando sobre la obsolescencia en que caen muchas viviendas por falta de mantenimiento, incluyendo crédito y subsidios de recuperación de zonas urbanas.
8.3 Ampliar el derecho a disponer de equipamientos sociales, con la meta de llegar a disponer de al menos un establecimiento educacional por cada 1200 viviendas y con la meta de contar con al menos un centro de salud con capacidad resolutiva por cada 40.000 habitantes.
8.4 Ampliar el derecho a acceder a espacios de recreación, con la meta de disfrutar en cada comuna de los promedios actuales nacionales de 10m2 de área verde por habitante y de disponer de recintos deportivos en una relación de 2m2 por habitante.
8.5 El derecho a acceder al transporte público se hará efectivo con la meta de que las redes de transporte con paraderos y trayectos garanticen la cercanía desde los lugares de habitación a las paradas de los recorridos en un radio máximo a determinar para cada comuna, condiciones que se harán efectivas en las licitaciones del servicio de transporte.
8.6 El derecho a acceder a equipamientos culturales requerirá que todas las comunas de nuestro país dispongan de un centro cultural que ponga a disposición de la comunidad y de los jóvenes de conexión a Internet y de Bibliotecas multimediales y fortalecer el programa Enlaces en las escuelas y la creación de una Gran Biblioteca de Chile que almacene y distribuya material multimedial hacia las comunas permitirá consolidar este derecho.
8.7 El derecho a disponer de infraestructura de seguridad requiere alcanzar una dotación de servicios de prevención y control de la delincuencia con suficientes cuarteles, retenes o comisarías. La meta es alcanzar en cada comuna el promedio nacional actual de 0,05 m2 de equipamiento de seguridad por habitante.
8.8 El derecho a la protección personal requiere de más infraestructura básica de iluminación y acceso seguro al transporte, junto al control de sitios baldíos y vigilancia de parques y áreas verdes. Especial relevancia tiene la vigilancia móvil y los tiempos oportunos de respuesta frente a la acción delictual, que requiere de mayor interaccción en cada barrio de las fuerzas policiales y la comunidad organizada.

9. El derecho a ingresos y prestaciones mínimas garantizadas
9.1 Fortalecer el derecho a un nivel básico de ingresos del trabajo en materia de salarios mínimos, cuyo incremento debe seguir con un componente que refleje la productividad de la economía y un factor de equidad hasta permitir cubrir el costo de una canasta familiar básica de bienes y servicios.
9.2 Establecer el derecho de los adultos mayores con pensiones inferiores al promedio de acceder a un programa especial de alimentación, recreación, salud y transporte subsidiados.
9.3 Fortalecer el derecho de los más pobres a disponer de ingresos familiares complementarios mediante el aumento progresivo del subsidio único familiar y del bono solidario, haciéndolo automático como lo es la asignación familiar, en el marco del Programa Chile Solidario y sus mecanismos de reinserción.
9.4 Ampliar el derecho a una pensión asistencial para los que no tienen derechos previsionales, incluyendo a los discapacitados. Ello supone poner énfasis en terminar con las listas de espera en una fase inicial y luego elevarla progresivamente hasta que alcance una proporción de un 75% de la pensión mínima.


10. El defensor del pueblo
Este conjunto de derechos de ciudadanía social requerirá de su perfeccionamiento constitucional y legal, así como el desarrollo de políticas públicas eficaces y eficientes para sustentarlos, lo que es materia de otros trabajos y no se tratará aquí. Sin embargo, se requiere reforzar su tutela dando lugar al establecimiento del Defensor del Pueblo.
10.1 El Defensor del Pueblo debe tener rango constitucional y estar investido de facultades de interpelación frente a los organismos públicos encargados de proveer las prestaciones que emanan de los derechos que se consideran lesionados o amagados, así como ante los que cumplen funciones de fiscalización de servicios públicos o de utilidad pública.
10.2 Es indispensable que se lo dote de facultades para interponer acciones ante los tribunales cuando se trate de cautelar por esa vía derechos civiles o sociales de naturaleza colectiva o difusa o que, no obstante su titularidad individual, tengan impacto social o entrañen una amenaza para el conjunto de la sociedad si no son sancionados.
10.3 El Defensor del Pueblo deberá constituirse, sin perjuicio de sus funciones generales, con departamentos especializados en la defensa de los derechos del niño, del joven, de la mujer, de los pueblos indígenas y de los adultos mayores, es decir los grupos más vulnerables.


III. ¿Son viables económicamente los Estados de Bienestar que consagran derechos sociales?

Las diversas economías mixtas contemporáneas realizan importantes gastos públicos en la tarea tradicional del Estado gendarme (proveyendo bienes públicos como la seguridad interna y externa, la justicia y la administración), en el desarrollo de infraestructuras, en educación y crecientemente en tareas sociales que constituyen el llamado Estado de Bienestar. Este incluye los seguros públicos de vejez-invalidez, enfermedad, desempleo transitorio y subsidios a las familias y a las personas necesitadas.
Una clasificación de los Estados de Bienestar, distinguiendo los nórdicos, los otros europeos con alto gasto público y los liberales
[2], con gasto público más bajo, indica que los de tipo nórdico y europeo tienen un muy alto gasto público, un desempeño económico en los últimos 25 años que es similar a los demás desarrollados, con una tasa de desempleo comparable, pero con mayor gasto publico en educación, más altas transferencias de seguridad social y diferencias de ingresos sustancialmente menores que aquellos países de capitalismo liberal.
Los Estados de bienestar nórdicos –de sello socialdemócrata clásico- se distinguen de los otros Estados de bienestar europeos y de los de tipo liberal por el mayor peso de la tributación directa, con una alta incidencia de los impuestos a la renta de las personas y a las utilidades de las empresas en su estructura tributaria, y por las menores desigualdades de ingreso que exhiben, sin que se encuentre evidencia de un desempeño económico menos dinámico. La evidencia no demuestra que los Estados de bienestar atenten contra el crecimiento. El PIB crece de modo relativamente similar en los países desarrollados con alto gasto público y en los con menor gasto. Y el bienestar es mayor, especialmente por la disposición de un mayor volumen de bienes públicos y de transferencias de seguridad social a los más necesitados.
La comparación internacional demuestra que no existe un modelo único ganador en la mantención de un alto crecimiento y un elevado bienestar. Diversos países con un gasto público superior al 50% del PIB y muy amplias transferencias de seguridad social, financiados con altas tasas medias y marginales de impuesto a la renta, se cuentan entre las economías más ricas del mundo en términos de PIB por habitante.
Aunque este es un tema de eterna controversia, un estudio reciente en materia de tributos y gastos en las economías industrializadas revela que las con mayor crecimiento son las que tienen tributos menos desincentivadores y más gastos públicos que contribuyen al crecimiento, especialmente en infraestructura y capital humano
[3], y no los de Estados de menor peso en la economía. Es un tema de estructura más que de nivel. Incluso la aplicación de tributos “desincentivadores” (alto impuesto a la renta y al patrimonio) no se traduce en un impacto en menor crecimiento relevante.
Por su parte, los países del sudeste asiático lograron alcanzar un alto nivel de desarrollo económico en los 30 años que siguieron a su despegue a inicios de los años 60, con variadas intervenciones del Estado que acompañaron ese proceso y una buena distribución del ingreso. Un reciente estudio sobre las causas históricas de la divergencia de crecimiento tan significativa en el largo plazo entre América del Norte y del Sur, cuyos puntos de partida al momento de independizarse de los respectivos imperios no eran a priori muy diferentes, concluye que “aunque se han propuesto muchas explicaciones, las diferencias sustanciales en los grados de desigualdad de riqueza, capital humano y poder político, que tuvieron como raíz inicial las dotaciones de factores de las respectivas colonias pero que persistieron en el tiempo, parecen ser altamente relevantes” para explicar el mejor comportamiento económico de América del Norte
[4]. La distribución regresiva del ingreso y la ausencia de inversión pública en capital humano no ayudan al crecimiento, sino que lo desfavorecen.
Diversas mediciones revelan también que las variables institucionales y las regulaciones públicas (protecciones laborales, salario mínimo, centralización de negociaciones) no tienen el rol esencial que algunos les atribuyen respecto al nivel de desempleo en las economías mixtas desarrolladas
[5]. La regulación estatal que protege el empleo tiene poco impacto en el nivel de desempleo, aunque si incide en una menor velocidad de rotación de la mano de obra y una mayor duración promedio del desempleo. La disminución de las prestaciones de los seguros de desempleo tiene un impacto débil sobre el nivel de desempleo. Sistemas generosos han podido cohabitar con niveles de desempleo débiles, particularmente en Europa del Norte. Los resultados empíricos tampoco establecen una relación directa entre sindicalización y desempleo. Los sindicatos juegan en cambio un rol nivelador en materia de dispersión de salarios. En cuanto al salario mínimo, la evidencia tampoco arroja conclusiones definitivas y en diversos casos altos salarios mínimos conviven con bajas tasas de desempleo. Si bien las reglamentaciones estatales pueden jugar un rol en la explicación del nivel y evolución del desempleo, éste parece tan débil que no llega verdaderamente a explicar las diferencias entre países ni las razones de éxito de algunos. En materia de desempleo son en definitiva las dinámicas macroeconómicas y el “reparto social del trabajo” lo que explican su evolución.
La tarea de construir en Chile un Estado Democrático y Social de Derecho, consagrado en una nueva Constitución, permitirá incrementar el bienestar individual y colectivo si se acompaña de una estrategia económica que preserve con eficiencia la competitividad del país y de sus empresas. Pero preservar y aumentar esa competitividad (hoy la más elevada de América Latina y una de las mayores en el mundo, según las comparaciones internacionales) debe ser siempre entendida como un medio al servicio de un fin: garantizar los derechos de los ciudadanos.
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[1] La primera parte de este texto debe mucho a la inspiración de Francisco Fernández. Desarrollos más amplios sobre los derechos sociales y la factibilidad de su financiamiento, así como análisis de otras experiencias de conformación de Estados de Bienestar, se encuentran en el libro El socialismo y los tiempos de la historia. Diálogos exigentes, de Gonzalo Martner y Alfredo Joignant, CESOC-Prensa Latinoamericana, Santiago, 2003.
[2] Sobre el rol de los Estados de Bienestar en el siglo 20 y su desempeño económico y social, ver Evelyne Huber y John D. Stephens, Development and crisis of the welfare state. Parties and policies in global markets, The University of Chicago Press, Chicago, 2001.
[3] Richard Kneller, Michael Bleaney y Norman Gemmel, Journal of Public Economics 74, 1999.
[4] Sokoloff y Engerman, Journal of Economic Perspectives, verano de 2000.
[5] Jean Paul Fitoussi, Olivier Passet y René Fressynet, Rapport du Comité D´Analyse Economique, www.premier-ministre.gov.fr.

viernes, 15 de abril de 2005

Discurso Aniversario PS 15 de abril 2005

Intervención en acto de aniversario del Partido Socialista
15 de abril de 2005

Estamos aquí por el sencillo gusto de confraternizar, de estar juntos, de compartir voluntariamente un proyecto colectivo, de expresar afectos, porque la política socialista es una actividad que debe ser siempre y en primer lugar humana y fraternal. Digamos las cosas como son. El proceso en que estábamos embarcados de cerrar la amplia brecha entre la gran audiencia de nuestros liderazgos nacionales y la escasa audiencia del partido entre los ciudadanos, está sufriendo un retroceso, porque no supimos, no supe hacer frente a los que tenían intereses espurios, aunque estuvimos muy cerca de lograrlo, y porque no supe convencer a los que de buena fe reivindicaron la democracia interna a la ahora de plantear la continuidad del esfuerzo de la anterior dirección. Y aunque hoy estamos fuera de la gestión partidaria, debemos seguir convocando a todos a hacer lo que nos propusimos cuando asumí la presidencia: trabajar para construir un partido institucional, colectivo, abierto, tolerante, fraternal, convocante, sustentado en un proyecto de futuro que represente a cabalidad esos valores y principios. Muchos de buena fe pensaron que no era esa la tarea que nos habíamos propuesto, que veníamos a administrar lo existente, pero constataron que no teníamos otro compromiso que servir la causa del socialismo.

Hace un año estábamos en el Estadio Chile, con 7 mil personas, planteando orgullosamente nuestra historia y nuestro futuro en el camino de cerrar la brecha entre un partido no siempre atractivo y los valores socialistas que encarna un liderazgo que la sociedad hace suyo con cada día más entusiasmo. Hace un año, como presidente del partido, señalé que el PS se ponía a disposición de Michelle Bachelet para las tareas que debía enfrentar por voluntad del pueblo de Chile. Fui criticado, por los mismos que hoy han tomado en el poder en el partido. Se me decía que era imprudente. Pero de ese modo se fue abriendo una perspectiva, que hoy pertenece a todo el pueblo de Chile y que ya no tiene línea de retroceso, pese a quien pese. La política que no hace opciones ni asume riesgos es otra cosa: es administración de intereses creados. Nosotros no estamos para eso.

Nos hubiera gustado estar de nuevo con todo el partido, independientemente de quien lo dirija, celebrando, con jóvenes, con mujeres, con trabajadores, con vecinos que comparten nuestros valores y nuestro proyecto. A falta de convocatoria común, más allá de ir al cementerio o de hacer actividades de esparcimiento, buena sea la nuestra, de los que no necesitamos cargos para ser de izquierda, para ser socialistas. De los que no necesitamos cargos para decir en voz alta y con orgullo que somos personas de izquierda, que siempre lo hemos sido y que siempre lo seremos, porque está en nuestro ADN, estemos cerca o estemos lejos del poder. Pero cuando se tiene una concepción burocrática de la política, no se le encuentra sentido a convocar masivamente a los socialistas y al pueblo. Nosotros si le encontramos sentido.

Y nunca hemos rehuido enfrentar las dificultades. La tarea de hacer avanzar el socialismo en Chile no es una carrera de 100 metros planos, se parece más a correr una maratón. Los que calculan que este año vale más que otros años porque está en juego la participación en el poder del Estado, y están dispuestos a cualquier cosa para dirigir la burocracia partidaria cuando esto ocurre, se equivocan. Hacer avanzar el socialismo es una tarea de largo aliento que se realiza en la familia, en el lugar de trabajo, en el barrio, en el Estado, pero sobre todo en el plano de las ideas que convocan a los ciudadanos, convenciendo, militando, haciendo crecer al partido, sus valores y su proyecto de sociedad, año tras año, de generación en generación. Y siempre nos pondremos al frente para sacar las lecciones que corresponde y seguir tenazmente trabajando por nuestro proyecto común.

Les propongo que saquemos las lecciones de los acontecimientos recientes. Constatemos que han tenido éxito temporal los que sin contemplaciones quieren transformar al PS en un instrumento al servicio de la ilusión de un poder personal o de caudillos. Eso debemos impedirlo. Creo tener autoridad moral para convocarlos a esta tarea. Yo no usé al PS para acceder al gobierno, yo estaba en el gobierno por petición del Presidente Lagos y dejé mi cargo de subsecretario de la presidencia para trabajar por fortalecer el PS. Por eso renuncié a toda ambición parlamentaria personal para defender el interés partidario y no el de personas, por eso el actual proceso de construcción de una corriente partidaria que reivindique la necesidad de un nuevo socialismo es un proceso colectivo, político y de ideas, no la adhesión a caudillos o a un individuo. Y estoy seguro de que los que así pensamos somos mayoría. Me comprometí públicamente a trabajar por la unidad partidaria, así se lo he expresado al actual Presidente del partido y lo seguiré haciendo. La tarea de poner en la presidencia de Chile a la Dra Michelle Bachelet está por sobre cualquier otra consideración. Acepté formar parte del Comité Ejecutivo de su campaña presidencial a partir del próximo Lunes. Pero seguiremos en el empeño de erradicar del partido el irrespeto del “estado de derecho” interno, las violaciones estatutarias, las murmuraciones que debilitan credibilidades, las estrechas motivaciones personales en la actividad partidaria que construyen máquinas electorales carentes de contenido político, y por supuesto, toda censura, como la que hoy se intenta practicar en las redes internas partidarias. Debemos impedir que en el partido reine la intolerancia, que lleva a la persecución del que piensa distinto. Hay quienes no vinieron hoy porque consideraron prudente no exponerse a eventuales represalias. Eso debemos derrotarlo. La reforma del partido, un radical cambio en su organización y métodos, junto a una fuerte renovación de su dirigencia, como empezamos a prefigurarlo durante nuestra gestión, es entonces la tarea que no puede esperar y que esperamos tenga el apoyo de la mayoría de los militantes en marzo de 2006. Junto a la reforma partidaria, es necesario contribuir a la generación de una nueva dirigencia y de nuevos liderazgos, que ofrezcan esperanza a la militancia, que garanticen la continuidad con el legado histórico del PS y que faciliten la discusión de las ideas, de las propuestas y del programa socialista para el futuro próximo del país.

Constatemos también que en ausencia de contenidos políticos, se convocó a cambiar a la anterior dirección sobre la base de aludir de manera más o menos solapada que esta no era “socialista histórica”. Debemos impedir el tribalismo en el partido. Lo que un 19 de abril de 1933 en la casona de Serrano 150, precisamente se propusieron Eugenio Matte, Oscar Schnacke, Marmaduque Grove, Artuto Bianchi, Eugenio Gonzalez y tantos otros fue terminar con la división tribal que era el estado de la izquierda socialista hasta entonces. Debían cesar las disputas entre los ácratas de la FECH y del sindicalismo anarquista, los masones de la Nueva Acción Pública, y las sensibilidades socialistas de diversa proveniencias. Y así lo hicieron nuestros fundadores. Después la tarea fue impedir el faccionalismo, que desgraciadamente por tanto tiempo hizo daño al socialismo chileno. En el PS de hoy nos deben unir valores, nos deben unir principios, nos debe unir un proyecto de izquierda, nos debe unir la común voluntad de recorrer los caminos que conduzcan a concretar ese proyecto de izquierda. Nunca nos debe dividir en que espacio de la izquierda militamos previamente. Nos fundamos como casa común de la izquierda. Defender al Partido Socialista como casa común de la izquierda es ser un auténtico socialista histórico. Los que a falta de ideas y de proyecto que no sea el poder personal aluden al socialismo histórico como no haber militado nunca en otra organización, simplemente faltan a la verdad histórica.

Nuestra afirmación es que los socialistas somos de izquierda, que no estamos para ser acomodaticios con el poder, estamos para impugnar y contradecir y luchar contra el poder que se ejerce en contra de los intereses de las mayorías, de los trabajadores, de los ciudadanos, y cuando accedemos a él, es para usarlo para hacer avanzar los intereses del pueblo y de la Nación. No es ser de izquierda ser genuflexo, y aquí estamos los que tenemos la voluntad de seguir reivindicando siempre y en toda circunstancia el carácter de izquierda del socialismo, los que no estamos dispuestos a poner agua en el vino de nuestros principios igualitarios y libertarios, del valor que le asignamos a la solidaridad y a la fraternidad.

Nuestro desafío es reafirmar nuestro proyecto de transformación de la sociedad y profundizar la capacidad del mensaje socialista de convocar a una amplia mayoría social y política.

La razón de ser del socialismo es luchar por una sociedad justa en la que prevalezca una plena democracia política, social y económica, que garantice a los ciudadanos igualdad en dignidad, oportunidades y derechos. El proyecto socialista es el de construir una sociedad que permita a todos desarrollar fraternalmente sus proyectos de vida, acceder a las diversas expresiones de la cultura y a medios de vida dignos.

Luchamos por el respeto irrestricto de los derechos humanos, por la igualdad social entre los géneros y contra la discriminación de la mujer, contra la xenofobia, contra la discriminación étnica, contra la discriminación de que son objeto las minorías sexuales. Nos comprometemos con las futuras generaciones que ven amenazado su acceso al patrimonio ambiental por la explotación depredadora de los recursos naturales.

Para lograr esas metas, proponermos una nueva alianza de la clase trabajadora y de los sectores medios para luchar democráticamente contra la concentración del poder económico, el predominio del capital y del afán de lucro y la subordinación de los que no tienen otra capacidad económica que la de vivir de su trabajo, que no tienen oportunidades de inserción económica o no tienen como subsistir dignamente, mientras los privilegiados viven en la opulencia apropiándose de lo que otros producen o crean, de los recursos que la naturaleza ha puesto a disposición de todos o de lo que las generaciones anteriores han creado.




Queremos una sociedad más democrática, que extienda la participación de los ciudadanos en todas las esferas de la vida política, social y económica, tras la meta de una nueva Constitución Política que deje atrás el sistema institucional heredado de la dictadura. Un nuevo orden constitucional que tenga como eje los derechos humanos; que asegure la representación proporcional de las minorías; que termine con el excesivo presidencialismo otorgando iniciativa parlamentaria y popular en la gestación de las leyes (y no a través de prohibiciones de reelección que no son sino un miedo a la democracia); que posibilite iniciativas de la sociedad civil; que garantice los derechos de los chilenos que residen en el exterior, que elimine todo rastro de discriminación hacia las mujeres, los jóvenes, las minorías sexuales, los pueblos originarios y otros sectores excluidos, y que establezca el plebiscito como forma de ejercicio de los derechos ciudadanos en temas relevantes para la vida social.


Postulamos la superación del modelo económico neoliberal en la perspectiva de un país más igualitario en todos los planos de la existencia: la economía, la cultura, los derechos ciudadanos, la justicia, la educación, la salud, entre otros muchos aspectos relacionados con una mejor calidad de vida.

No existe un destino manifiesto que obligue, en el marco de una economía de mercado, a una estrategia única para avanzar hacia una sociedad más equitativa. Tampoco en los países industrializados existe una estrategia única de desarrollo. A pesar de la nueva realidad económica mundial hay diferencias entre la economía de bienestar de Europa o del sistema japonés respecto a la economía liberal de los Estados Unidos, que hoy marca la pauta en Chile.

La mundialización de la economía impone restricciones a las políticas nacionales. Sin embargo, siempre hay márgenes de maniobra para los cambios de la política pública. Ello requiere coraje, claridad estratégica, férrea voluntad de la autoridad y mucho liderazgo. Por ello decimos que aún en el difícil contexto actual es posible implementar estrategias de desarrollo y políticas alternativas al modelo de capitalismo salvaje que quieren imponer los neoliberales.

Las micro y pequeñas empresas pueden desempeñar un papel mucho más activo, con mejor inserción internacional y mayor potencial de acumulación interna si existe un decidido apoyo crediticio y tecnológico del Estado, y se aprovechan debidamente las posibilidades que ofrecen los sistemas modernos de información y de comunicaciones para aumentar la productividad.

Los esfuerzos de descentralización y para promover el equilibrio entre las distintas regiones, requieren de más inversión privada y de recursos públicos que vayan más allá de la inercia presupuestaria. Es necesaria también una reestructuración geográfica de los procesos productivos, que permita un desarrollo espacial equilibrado del país y no sólo una descentralización administrativa que sea la mera distribución de una parte del poder de las elites centrales a las regionales.

Estamos comprometidos con la defensa de nuestro patrimonio natural, de nuestra diversidad biológica, de nuestros recursos energéticos, de nuestra flora y fauna, mediante una política nacional de protección del medioambiente, que garantice a los chilenos de hoy de mañana un ecosistema libre de contaminación. Debemos fortalecer la institucionalidad del Estado en materia de protección y conservación de recursos naturales, ecosistemas y biodiversidad.

Insistimos también en gravar la extracción de recursos no renovables, como debiera suceder con el royalty al cobre, impulsar la explotación sustentable del bosque nativo e impedir su reemplazo por especies exóticas. Promover también actividades económicas que agreguen valor a la producción de las comunidades locales. en políticas de protección del medio ambiente.

Para cumplir su programa el nuevo gobierno necesitará una amplia mayoría en el Congreso, lo que significa presentar candidatos y candidatas con perfiles muy bien definidos de apoyo a las propuestas de cambio, para asegurar una numerosa y activa representación en el Poder Legislativo, con doblajes en un número de significativo de distritos y circunscripciones.

El respaldo que la ciudadanía está dando a Michelle Bachelet constituye para nosotros los socialistas una oportunidad, un desafío y una gran responsabilidad, porque el próximo gobierno tendrá que responder a una creciente demanda por una mayor justicia social e igualdad, no solo económica, sino también en el acceso a servicios públicos de calidad en educación, salud, vivienda; mejores condiciones de trabajo; mayor acceso a los bienes culturales y a todos los aspectos que hacen una mejor calidad de vida. Michelle Bachelet es la expresión de una demanda social de redistribución del poder en todos los planos y ella está dispuesta a asumir ese desafío y por eso cuenta con nuestro apoyo.

Para cumplir con estos propósitos resulta indispensable construir un Nuevo Socialismo, capaz de responder con inteligencia y creatividad a los retos que nos plantea el presente y el futuro, que -dada la dinámica de la sociedad contemporánea-- se convierte sin que nos demos cuenta en parte del pasado. Hoy más que nunca cobra vigencia la célebre frase de Heráclito, padre de la dialéctica: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”.

Una reforma ética y democrática del partido, un PS fuerte protagonista de la vida política y cultural del país, y la construcción de un Programa centrado en más democracia y un nuevo modelo de desarrollo económico y social, son, entonces, tareas que demandan un nuevo socialismo para Chile.
Muchos socialistas queremos emprender ese esfuerzo, convencidos de ser coherentes con un partido depositario de ideales y de entrega desinteresada a la acción política.

Hemos afrontado muchas batallas, dedicado esfuerzos y recursos para hacer realidad los principios y objetivos del PS. Hemos combatido a la dictadura y luchado en la democracia para ganar más espacios de desarrollo de los ideales de igualdad, libertad y solidaridad propios del socialismo.
Hoy debemos emprender otro esfuerzo, convocar a la gente noble del partido, más allá de diferencias menores, a recuperar y potenciar el PS, este instrumento precioso de los hombres y mujeres que sólo tienen sus manos, su inteligencia y su trabajo para vivir mejor y hacer más grande y justa la patria de todos.

A esa digna tarea, que hace honor a la mejor tradición del socialismo chileno, convocamos a los militantes y amigos del Partido Socialista de Chile.

Esa tarea los socialistas chilenos la asumimos orgullosamente con Salvador Allende en la memoria, con la inspiración del ejemplo de los que nos precedieron en este esfuerzo y con el especial respeto a los que dieron su vida por el socialismo y a los que nos debemos en nuestros esfuerzos cotidianos de seguir sembrando esperanza. Muchas gracias por su presencia hoy aquí.

¡Viva el socialismo! ¡Viva Chile!










viernes, 4 de marzo de 2005

El regreso de Martner

Entrevista al diario La Segunda
El regreso de Martner: "No tengo ningún ánimo de cultivar agravios"
4 de marzo de 2005
"Lo que pasó es responsabilidad mía, no le echo la culpa al empedrado", asegura el ex presidente socialista, aceptando por primera vez analizar las causas que provocaron su abrupta caída en el Congreso PS.¿Dolido con Escalona? "La ropa sucia se lava en casa".
Por Karen Trajtemberg D.
La madrugada del domingo 30 de enero, Gonzalo Martner salió del edificio Diego Portales junto al entonces encargado de finanzas socialista, Milton Lee. La jornada había sido extenuante: había comenzado pasadas las 9 de la mañana del sábado, para finalizar a las 6 de la mañana del día siguiente... Más de veinte horas de tensión que terminaron con su salida de la dirección del PS.Hoy cuenta entre risas que, tras la dura definición, junto a Lee y al diputado Sergio Aguiló se fueron a tomar unas cervezas, "como lo hace la gente que se quiere y que por sobre todas las cosas mantiene la amistad, más allá de las consideraciones políticas". Pero se quedaron con las ganas y cuando el parlamentario preguntó el porqué, la respuesta fue clara: "porque Uds., los legisladores, aprobaron una ley en que entre tales y tales horas no se puede expender alcohol".Descansó pocas horas ese día y el lunes, el ex timonel socialista tomó temprano sus maletas y partió manejando - turnándose con su hijo mayor- , rumbo a su refugio en Chiloé. Fueron 15 horas de viaje.Su "retiro espiritual" duró un mes, en el que además de compartir con su familia y dejarse crecer una abundante barba que lo hace menos reconocible, pudo reflexionar sobre el cómo y el por qué se llegó a la crisis que el sábado 29 de enero lo derribó de la mesa socialista y pocas horas después puso en su reemplazo a Ricardo Núñez, con Camilo Escalona como secretario general.Hoy rompe su silencio, pero lejos del resentimiento o las críticas, afirma que su ánimo es de colaboración y que hará todo lo posible por apoyar a la nueva mesa, sobre todo en pos de la candidatura de Michelle Bachelet, que él defendió "a brazo partido" mientras dirigió el partido.
"No fui capaz de convencer a mis compañeros"
Mirando hacia atrás, Martner afirma que la situación que se produjo en el encuentro socialista es muy simple: "Mi mandato iba a expirar. Le solicité al congreso socialista la prolongación de un año para poder enfrentar de manera concentrada la tarea presidencial y parlamentaria, pero eso no fue aceptado y lo atribuí al hecho de que no fui capaz de convencer a mis compañeros de que era necesario no abrir una discusión interna, a 10 meses de la presidencial". Con tono directo, añade que "en democracia las cosas son así. He ganado muchas elecciones, he perdido muchas otras... En esta ocasión perdí y a otra cosa mariposa".
- ¿Por qué ese día se fue en completo silencio y no quiso hablar hasta ahora?
- Cuando se han expresado en democracia las preferencias de cada cual, lo que cabe es mantener silencio. Ahora, antes de irme le deseé a Ricardo Núñez y a su directiva la mejor de las suertes. Cuentan con todo mi apoyo y eso no es silencio.
- ¿Qué sensaciones lo embargaron cuando perdió?
- Mucha gente no lo creerá, pero fue una sensación de alivio porque dirigir un partido es una tarea de mucha tensión, con mucha presión y desde luego consume mucho tiempo que uno le quita especialmente a la familia y, en mi caso, a la reflexión y al estudio. Pero también había una cierta satisfacción por lo hecho. Cuando asumí la dirección socialista era el peor momento de la Concertación, del Presidente Lagos y del bloque progresista y, al irme de la dirección partidaria, lo que había era una inmensa voluntad de participar en la dirección, cosa que no existía cuando asumí. Y a esa satisfacción se añade la de haber aportado con un grano de arena a que Michelle Bachelet fuera apoyada por la unanimidad del bloque progresista.
- ¿Sintió deslealtad de parte de quienes detonaron su salida?
- Que yo no obtuviese los votos para la prolongación del mandato es de entera responsabilidad mía y de nadie más. No soy de los que le echan la culpa al empedrado. Y al mismo tiempo soy de los que creen que la ropa sucia se lava en casa.
- ¿Se sintió dolido con Camilo Escalona?
- La ropa sucia se lava en casa. No se obtendrá una sola palabra mía en contra de un compañero socialista.
- Pero no dice que no...
- La ropa sucia se lava en casa. No diré una sola palabra en contra de ninguno de mis compañeros.
- ¿Tuvo algún indicio de que el Congreso sería así?
- La democracia tiene varias característica y una de ellas es la incertidumbre. Ahora, siendo cultor de la doctrina del pesimismo sistemático, de nunca dar por hechas las cosas, sino trabajarlas, siempre pensé que se podría producir lo que se produjo y en ese sentido no fue una sorpresa.
- Pero antes del Congreso, las señales que enviaba la mesa era que la cosa iba bien.
- Sí, estuvimos a 10 votos de lograrlo, de manera que la cosa iba bien, pero faltó la chaucha para el peso.
"La lealtad no es obcecación"
- Algunos acusaron obcecación de su parte, por no querer que Arturo Barrios saliera de la mesa, lo que habría detonado la crisis.
- Sinceramente, a un mes de haber ocurridos estos hechos, está muy lejos de mi intención seguir dándole vueltas. Pero dos cosas: a mí me gusta la franqueza de los interlocutores, no me gustan los pretextos. Segundo, yo soy leal con la gente que trabajó conmigo.
- ¿A qué se refiere con que "no me gustan los pretextos"?
- Si alguien quería tomar la presidencia del partido, es legítimo, ningún problema, pero que no se diga que eso fue fruto de una obcecación mía. Cada uno se hace responsable de sus actitudes. Esto no es un asunto de que supuestamente yo fui rígido sobre esto o lo otro. Además, la lealtad hacia quienes estuvieron conmigo nunca la he entendido como una obcecación.
- ¿Cómo evalúa la actitud de Jaime Gazmuri, que rechazó incluirse en la nueva mesa? Algunos lo catalogaron como lealtad a su mesa...
- Parece que Gazmuri es otro obcecado.
- ¿Y Ominami?
- Repito; lo que pasó, pasó, no tengo ningún ánimo de cultivar agravios, todo lo contrario, sino de colaborar con quienes tienen la responsabilidad ahora.
"Fui acusado de autoritario y de favorecer a las minorías"
- ¿Por qué su directiva desde el primer momento tuvo problemas internos?
- Fui acusado de dos cosas en simultáneo: de autoritario y de favorecer a las minorías. Me parece una acusación un poco contradictoria, pero un partido tiene que tener un proyecto claro, una dirección comprometida con ese proyecto y, al mismo tiempo, organizar su tarea con respeto a las minorías, que tienen reticencias con ese proyecto. Ese fue mi enfoque, se me dijo que sí, pero en un país en que estamos acostumbrados a decir que sí, pero en realidad a pensar que no, yo me mantuve coherente con esa aspiración.
- Se dijo que su problema fue el no haber sido electo producto de un consenso, sino de un acuerdo de los barones.
- En la elección pasada del partido, yo obtuve la más amplia mayoría individual. Por lo tanto, ese tipo de observaciones no tiene ningún sentido. Es cierto que los que hoy dirigen el partido en su momento me apoyaron, pero es manifiesto que en algún momento dejaron de hacerlo.
- ¿Nunca ha sentido que fue un error haber asumido la presidencia PS?
- Para nada y por ningún motivo. Es el más alto honor personal que he tenido en la vida.
"Prefiero ser inflexible, pero claro"
- ¿Qué autocrítica se hace? ¿Qué faltó por hacer?
- Muchas cosas, pero lo esencial es que logramos demostrar que es posible conducir un partido político que simultáneamente es de gobierno y representativo de los intereses sociales, que se puede ser un partido de izquierda y al mismo tiempo serio y responsable. Ahora, la autocrítica es no haber logrado una cuestión esencial, que es la capacidad de convencer a mis compañeros.
- Una de las críticas que se le hizo es que era inflexible... Un buen técnico, pero mal dirigente.
- Para dirigir hay que tener capacidad de no estar moviendo el timón para acá o para allá según las presiones del día, porque uno corre el riesgo de marear a los pasajeros. Prefiero ser inflexible, pero claro.
-¿Qué va a hacer ahora?
- No necesito cargos para defender mis ideas ni mis valores, que son los del socialismo, de la democracia y de la igualdad social.
- ¿Una candidatura parlamentaria?
- Es algo que más de un amigo me ha planteado, pero siempre doy la misma respuesta: no tengo vocación para el trabajo parlamentario. El trabajo legislativo es algo que no me produce mayor entusiasmo y, habiendo tanto interesado, me parece muy bien que otros ocupen esas funciones.
- ¿Ha recibido alguna invitación para trabajar en el comando de Bachelet?
- Llegué hace dos días. Tengo una conversación pendiente con nuestra candidata. Hemos hablado telefónicamente y le he dicho que cuente conmigo para lo que necesite y que cuente con mi lealtad en el sentido de que no tiene por qué darme tampoco un rol particular. Mi lealtad parte por el principio de que, cuando uno quiere apoyar a alguien, que está encarnando aspiraciones colectivas, lo que tiene que hacer es no provocarle problemas y Michelle lo sabe.
"Nuevo socialismo", no "martnerismo"
- Ud. habla de nuevo socialismo y ha trascendido la creación de una nueva tendencia que utilizaría ese nombre. ¿Está en eso?
- Desde 1990 en Chile efectivamente está emergiendo un nuevo socialismo y la nueva aspiración que gente como yo tiene es consagrar formalmente su existencia. Evidentemente voy a seguir activo en política y es muy importante agrupar a toda la gente que está disponible para seguir trabajando, para seguir permitiendo que emerja este nuevo socialismo, pero ahora no es el momento: debemos abocarnos a trabajar por la candidatura de Michelle Bachelet y los asuntos internos se verán después de la presidencial.
- ¿O sea en marzo del 2006 tendremos funcionando una nueva tendencia, liderada por Gonzalo Martner?
- No, porque una de las cuestiones que hay que romper es una cierta idea caudillista, que tal o cual figura se constituye en jefe de una corriente y la corriente toma el nombre de la persona. Se trata de tener ideas, valores, estilos y una de las cuestiones esenciales es que esto no se personalice.
- ¿Entonces, tendremos una nueva agrupación que podría llamarse Nuevo Socialismo, pero no martnerismo?
- Así es, esto no tiene que ver con las personas, sino con ideas y proyectos.
"Pongo las manos al fuego: Esta mesa no va a negociar a Bachelet"
- Lo primero que hizo Núñez fue flexibilizar su postura de que las primarias tenían que ser en abril...
- Sería de pésimo gusto que el presidente saliente del PS se pusiera a comentar el accionar de quien lo ha sucedido en el cargo. No voy a hacer ningún comentario respecto de la tarea de Núñez, que no sea manifestarle mi pleno apoyo.
- ¿Cree que existe el peligro, como algunos han aventurado, de que la directiva PS termine negociando a la candidata?
- Eso es completamente falso, pongo las manos al fuego: ninguno de los que ocupan hoy un cargo en la mesa del PS va a hacer semejante cosa.
- ¿Sigue considerando que las primarias deben realizarse en abril?
- Como dijo Michelle Bachelet, estamos atrasados. Además - ya no necesito ser diplomático, aunque nunca lo he sido mucho- , esto de las primarias regionales francamente es una cosa muy poco seria, porque desde el punto de vista del interés común, significa mantener en tensión durante meses a la coalición.Imaginemos lo que significa elecciones región por región. Es tan obvio esto, que Edgardo Boeninger reconoce el problema, pero le da una pésima solución, cuando dice que se hagan primarias regionales pero que los resultados se mantengan en secreto. Perdone que esto me provoque un poco de hilaridad, pero conociendo lo serio que es él en política, encuentro que se va por un camino insólito. Esta cosa se encaminó por un lado completamente absurdo, porque además esto no contribuye para nada al propio interés partidario de la DC.
- ¿Por qué?
- Una secuencia sistemática de elecciones regionales, en donde Michelle Bachelet obtenga más adhesión que Soledad Alvear, es evidente que daña el interés parlamentario respecto del partido que no gana las mayores adhesiones en la cuestión presidencial. Francamente no lo entiendo, es como un harakiri.Si queremos tener una candidatura única de la Concertación - y creo que ésa es la voluntad de los cuatro presidentes- , entonces tenemos que proponer mecanismos serios, rápidos y pertinentes para resolver esa candidatura única. Y no hacer un listado de invenciones, donde además se nos dice de manera más o menos explícita que están destinadas a dar tiempo. Ya los tiempos están encima y ahora hay que definir.
- ¿Cree que todavía existe la posibilidad de un acuerdo político para definir la candidata?
- Cuando una persona tiene el apoyo de la principal fuerza política del país, el PS-PPD, y sobre todo, la adhesión de la inmensa mayoría de los ciudadanos, no es cuestión de que alguien venga y le diga "sabe, Ud. ya no es candidata", porque eso sería romper las reglas básicas de la democracia.
- Pero de sus palabras se podría suponer que Soledad Alvear, que no tiene la mayor adhesión ciudadana, sí podría negociarse.
- Sí, pero sería una impropiedad, una falta de elegancia completa y una falta de lealtad política inducir a socio nuestro, la DC, a que baje su candidata.

viernes, 28 de enero de 2005

Informe al 27 Congreso del PS

Intervención de Gonzalo Martner
27 Congreso General Ordinario del Partido Socialista de Chile



Junto con saludar calurosamente a los invitados que nos acompañan en esta sesión de inauguración de nuestro 27 Congreso General Ordinario del Partido Socialista de Chile, me corresponde entregar a los miembros del Congreso una cuenta del trabajo realizado por la dirección partidaria. Los aspectos orgánicos están contenidos en el informe pertinente que está a disposición de ustedes. Me referiré entonces en esta intervención inaugural a los aspectos políticos que debe evaluar el Congreso.
Al asumir la tarea de dirigir el Partido en junio de 2003, nos planteamos 3 objetivos: contribuir eficazmente al éxito del gobierno del Presidente Lagos, trabajar para mantener a la derecha en minoría y lograr la continuidad de la Concertación con un liderazgo progresista. Las tareas para alcanzar esos objetivos están en pleno desarrollo y, sostengo, bien encaminadas.
Contribuir al éxito del gobierno del Presidente Lagos

Contribuir al éxito del gobierno del Presidente Lagos nacía en primer lugar de un deber elemental. Se trata de un Presidente de nuestras filas al que solicitamos concursara ante los ciudadanos y nos representara y, una vez que recibió el mandato del pueblo por seis años para dirigir a la Nación chilena, sólo nos cabía trabajar para el éxito de su gestión. Así de simple. Se comenta con frecuencia que hace tres décadas quienes dirigieron al Partido Socialista no le prestaron al Presidente Salvador Allende el apoyo que requería su gobierno y que ello constituía un trauma. Yo creo que más bien constituye para las actuales generaciones de socialistas, y especialmente para quienes tenemos responsabilidades dirigentes, una enseñanza manifiesta, pero nuestra conducta está determinada lisa y llanamente por la coherencia política básica que nace de los compromisos tomados con el pueblo de Chile. El gobierno del Presidente Lagos es nuestro gobierno, muchos de los nuestros cumplen en él funciones cruciales y sólo nos corresponde contribuir con todas nuestras energías a su éxito.
Ahora bien, reitero lo dicho en otras oportunidades. Partido y gobierno tenemos roles distintos, lo que no debe extrañar a nadie. El partido representa la continuidad histórica de los valores socialistas y su proyección futura. Cumple con su tarea de representar a los ciudadanos que comparten esos valores y de modo privilegiado al mundo del trabajo y de la cultura, a los trabajadores manuales e intelectuales, como lo señalara nuestra Declaración de Principios de 1933. Hoy, el Partido Socialista de Chile es un partido de gobierno en oposición a todas las injusticias, que defiende la acción de gobierno y al mismo tiempo escucha y atiende las aspiraciones de sus representados. De allí que entienda en primer lugar su tarea de contribuir al éxito del gobierno como el deber de prestarle apoyo político y soporte parlamentario. Pero nuestra tarea es más compleja y variada: también incluye proponer iniciativas de diversa índole, como a su vez hacerle ver lealmente a las autoridades lo que nos parece que no camina bien o las iniciativas suyas que no compartimos. Y también es nuestra tarea estar presentes en todas las expresiones legítimas de la sociedad organizada, acompañando sus luchas por la conquista democrática de los derechos de que deben disponer los que sufren explotación, discriminación, exclusión, pobreza, humillaciones de los poderosos. Y al Presidente le cabe gobernar con fidelidad a sus convicciones y compromisos, escuchando a todos y representando a la Nación en su conjunto, tomando en definitiva las decisiones propias de su investidura. Así hemos trabajado. Así ha trabajado el Presidente Lagos, con un notable resultado en adhesión de los ciudadanos a su figura y a su conducción de estadista, en adhesión a su gobierno y en adhesión a la Concertación. Así se ha proyectado también el liderazgo internacional del Presidente, y a través de él, de nuestra Nación. La postura chilena frente a la invasión a Irak, ha sido saludada en el mundo como un acto de soberanía de una Nación pequeña, pero independiente y digna.
El balance que hacemos de esta tarea común es entonces globalmente positivo y, me atrevo a señalar, de trascendencia histórica.
En lo político y cultural ahí está el impresionante proceso de recuperación de la memoria histórica ocurrido con ocasión de los 30 años del golpe de Estado. Estamos orgullosos de la reivindicación del Presidente Salvador Allende y de su legado imperecedero, que ha quedado indeleblemente a disposición de las nuevas generaciones. Ahí está el acuerdo sobre reformas constitucionales que termina con los enclaves autoritarios, ahí está el nuevo sistema de elección de alcaldes que hace operar el principio de mayoría. Ahí está la evolución de las FF.AA, que se constituyen ya como instituciones de todos los chilenos y que adhieren al nuevo consenso ético por el cual tanto hemos trabajado, según el cual nada justifica la violación de los derechos humanos, la que nunca más debe volver a producirse, bajo ninguna circunstancia ni pretexto. El propio Ejército ha asumido la responsabilidad de los mandos institucionales de la época en los crímenes cometidos. Ahí está entonces el avance de la verdad, de la justicia y de la reparación en materia de derechos humanos, que esperamos con firmeza mantenga su curso; ahí está el histórico informe Valech sobre prisión y tortura; ahí están en estos días los jefes de la DINA y otros criminales volviendo a donde deben estar, en la cárcel; ahí está el execrable ex dictador sometido a proceso por su responsabilidad en tantos crímenes abyectos y por sus cuentas inexplicables. Ahí está sometido a proceso el responsable de la muerte terrible de Victor Jara.
Ahí están ahora para darle nuevos aires de libertad a Chile la nueva institucionalidad cultural, el término de la pena de muerte y de la censura, ahí está la ley de divorcio. Quedan por concluir muchas tareas en este ámbito, especialmente las de reforzar en el tiempo los mecanismos reparatorios de las víctimas de violaciones de los derechos humanos, las de encontrar eficazmente la verdad y hacer justicia castigando a los responsables de crímenes, sin retrocesos en esta tarea ética insoslayable en la que los socialistas jamás variaremos nuestra posición, porque es de principios. Queda terminar de democratizar nuestras instituciones y hacerlas cada día más participativas y responsables ante los ciudadanos, queda cambiar el sistema binominal para que en el parlamento opere también el principio de mayoría, que es el principal bloqueo para los avances sociales pendientes. Queda tanto por hacer para que florezca nuestra cultura, para cultivar el conocimiento y las artes y ponerlos al alcance de todos. Pero tenemos el deber de relevar y congratularnos de cuanto hemos avanzado en estas materias en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos gracias a los socialistas y gracias al Presidente Ricardo Lagos.
No hemos avanzado en cambio en la tarea de modificar sustancialmente la distribución regresiva del ingreso y las desigualdades ancestrales e inaceptables que persisten en nuestra sociedad. No ayudó a la tarea de equidad disminuir los tributos directos a los más adinerados, si bien se avanzó en disminuir la evasión. En educación, a pesar del inmenso esfuerzo de inversión, la calidad y equidad no mejoran, lo que a todos nos duele y nos lleva a interrogarnos sobre la necesidad de reformas más drásticas al sistema escolar, aunque sabemos que los resultados en esta materia sólo emergen en el largo plazo y que la persistencia del esfuerzo es fundamental. En educación superior se ha avanzado, pero las becas y créditos no aseguran aún una igualdad suficiente de acceso a ella a talento similar y la educación privada es un negocio que llega con frecuencia a ser una burla para muchos jóvenes esforzados y para sus padres. La reforma de salud ha dado un gran y sustancial paso al consagrar garantías de atención, pero quedó pendiente establecer el componente solidario de su financiamiento. En vivienda social se avanza día a día, la vivienda dinámica sin deuda permitirá seguir disminuyendo el número de allegados, pero en urbanismo cabe legislar con más fuerza para controlar los intereses inmobiliarios y afianzar la calidad de la vivienda social y la calidad de vida en los barrios. En materia de seguridad pública ya se manifiestan mejorías en la percepción de protección de los ciudadanos y en el retroceso de la delincuencia.
El gobierno del Presidente Lagos tomó en otros planos iniciativas que para los socialistas también resultan fundamentales. El programa Chile Solidario es definitivamente un gran avance, que se expresa tal vez silenciosamente, pero que va construyendo puentes sólidos entre los que sufren de la exclusión social y económica y sus derechos inalienables de seres humanos. El Seguro de Cesantía ya permite a cientos de miles de trabajadores enfrentar en mejor pie el drama de perder el trabajo o de buscar sin base de sustentación un mejor trabajo. La disminución de 48 a 45 horas de la jornada semanal, sin disminución de remuneraciones, está empezando en estos días a aplicarse, y esta es una conquista sustancial, que está llamada primero a hacerse efectiva contra la resistencia de algunos empleadores inescrupulosos y a profundizarse para que el trabajo asalariado no sea explotación ni carencia de calidad de vida ni impedimento de la convivencia familiar.
El balance económico es de menos a más. El crecimiento desde 2000 es en promedio bajo respecto al potencial del país, aunque se logró sortear condiciones externas muy adversas, que con políticas neoliberales hubieran llevado a una profunda recesión. La economía se recupera, con buenas perspectivas futuras. El desarrollo de la infraestructura es considerable. Las exportaciones cayeron para luego tener un incremento notable, al que no están ajenos los acuerdos comerciales logrados por el gobierno del Presidente Lagos. Los acuerdos comerciales abren expectativas de expansión, aunque la integración con América Latina no ha avanzado todavía lo suficiente. La demanda interna se mantuvo deprimida y recién se recupera a mejor ritmo. La inflación ha disminuido, las cuentas fiscales están en orden, con un gasto social en expansión, y la tasa de interés está en sus mínimos históricos, ayudando a la reactivación, aunque no se traspasa a empresas de menor escala y a los consumidores como debiera el menor costo del dinero al que acceden los bancos. Las Pymes sufren graves problemas de asimetría de poder de mercado y de acceso al financiamiento, aunque los avances en apoyo a la microempresa y capital semilla señalan el camino a recorrer con energía en el próximo futuro. Especial mención merece el reconocimiento del Presidente Lagos a la condición de empresas estratégicas del Estado de CODELCO, ENAP, ENAMI, el Banco del Estado, entre otras empresas públicas, cuya privatización hoy no está en discusión. Este es un gran triunfo de la visión socialista.
El desempleo ha sido alto y a todos nos duele profundamente esta situación. Lograr el pleno empleo no es para los socialistas una mera aspiración retórica, sino que una de las claves fundamentales que dan sentido a nuestra acción política. Por mucho que la sociedad moderna cambie a pasos acelerados, el trabajo es definitivamente un derecho básico esencial de hoy y del futuro. Carecer de empleo es una de las peores circunstancias que puede enfrentar un ser humano. Se han establecido programas de emergencia que en parte alivian esta situación, pero no son suficientes. En virtud de esta situación, los salarios reales crecen poco. Nos sentimos en deuda con las familias trabajadoras de Chile, aunque se crean empleos a mejor ritmo desde 2003. Los invito a comprometemos ante ellas para poner la creación de trabajos decentes y mejor remunerados en el centro de nuestro compromiso actual y futuro con las chilenas y chilenos.
El balance social y económico es entonces mitigado. Pero no perdamos de vista que los gobiernos no hacen sólo lo que desean, sino que actúan en condiciones dadas, más allá de su propia voluntad. No perdamos de vista que este es un gobierno de coalición y sobre todo que este es un gobierno que, si bien es respaldado por la mayoría de los ciudadanos, en virtud de las reglas antidemocráticas heredadas no cuenta con mayoría en el parlamento. Eso hace todavía más valorables los éxitos alcanzados.
La conclusión es muy simple: debemos trabajar con más ahínco para crear día a día mejores condiciones políticas, culturales, sociales y económicas que hagan posible la conquista sistemática de nuevos derechos sociales para los trabajadores y los excluídos. No nos resignemos nunca a conformarnos con lo banalmente posible en el corto plazo, sino que pongamos siempre por delante la voluntad de ampliar sistemáticamente el horizonte de lo posible, para soñar, para crear, para transformar la sociedad existente con las posibilidades que ofrece cada etapa histórica. Y en esta etapa histórica, podemos afirmar que el gobierno encabezado por una figura republicana y de izquierda como la del Presidente Ricardo Lagos va a terminar su gestión exitosamente, gracias a los méritos del Presidente y con, entre otros, el aporte del Partido Socialista de Chile. Este es ciertamente un logro trascendente.

Mantener a la derecha en minoría

Nuestra segunda tarea era mantener a la derecha en minoría, contener su avance y, más aún, hacerla retroceder en la elección municipal. No olvidemos que el Presidente Lagos ganó la primera vuelta a Lavín con en promedio un voto de diferencia en cada mesa y que la diferencia en la elección parlamentaria de 2001 entre la derecha y la concertación fue de tres por ciento. Gracias al trabajo del Presidente, del gobierno y de la Concertación, la elección municipal de octubre de 2004 consagró el retroceso de la derecha. La derecha perdió más de 400 mil votos, llegando sólo al 38% en alcaldes y concejales (una votación parecida a la de Jorge Alessandri en 1970), mientras el PC y el PH más independientes aumentaron en 200 mil votos su apoyo, logrando cerca de un 10% de la votación nacional.
La derecha perdió fuerza y enfrenta una situación difícil. Está desconcertada, pero no derrotada. La Concertación mantuvo una diferencia de 10 puntos con ella, en un contexto de una alta cesantía y de la persistencia de las desigualdades que no hemos logrado disminuir, problemas frente a los cuales se expresó un voto mayor a nuestra izquierda. Al Presidente Lagos le cupo un importante rol en nuestra victoria, al señalar que no daba lo mismo por quien votar, lo mismo que a Michelle Bachelet. Desde aquí se lo agradecemos a ambos.
Sin embargo, los socialistas no logramos la autoexigente meta de obtener el 15% de los votos en concejales que la Conferencia Nacional de Organización de 2002 estableció para esta elección. Pero esta vocación de querer ser más y mejores indudablemente ayudó al buen rendimiento del PS en las municipales. En el resultado incidió el nuevo sistema electoral, pues en las 15 comunas de mayor votación socialista en la elección de 2000 (que sumaron cuatro años atrás un 5% de la votación nacional) los candidatos más fuertes se presentaron a alcalde o no fueron candidatos. Sufrimos en estas 15 comunas la pérdida de 205 mil votos, es decir un 3,5% de la votación nacional. Nuestro avance en el resto del país permitió equilibrar el resultado global, por lo que en definitiva el PS obtuvo un 11,4% del voto (con un 0,5% que corresponde a candidatos inscritos como independientes) y aumentó su participación en el pacto concertacionista del 22% al 23%.
El Partido Socialista de Chile alcanzó la meta de ganar 50 alcaldías. El partido tenía 35 ediles, gobernando al 8,9 % de la población, de los cuales fueron reelectos 31. Fueron electos 19 adicionales, con lo que se completa 50 alcaldes socialistas en ejercicio, los que gobernarán a cerca de 15% de los chilenos. Logramos elegir a más del 60% de nuestros candidatos a alcaldes, mientras la derecha elige solo al 30% de sus candidatos. El Partido Socialista de Chile se constituye así en el tercer partido con más alcaldes y el segundo con mayor gravitación en la Concertación en este plano.
El Partido Socialista de Chile tenía 204 concejales en ejercicio, más los 35 Alcaldes, y logró elegir 274 candidatos, consolidando una mayor presencia municipal en todo el territorio nacional. Logramos elegir al 64% de nuestros candidatos a concejales. Vayan entonces nuestras felicitaciones a todos nuestros candidatos, los que dejaron bien puesto el nombre del socialismo en las comunas de Chile. Cabe ahora apoyarlos en su tarea y fortalecer al partido en las comunas en donde es aún débil.
Lograr la continuidad de la Concertación con liderazgo progresista

Lograr la continuidad de la Concertación con liderazgo progresista era nuestra tercera meta. En el inicio de nuestra gestión hubo algún roce con el tema del 50% de cupos municipales que se había discutido con el PDC y por la visión distinta que manteníamos sobre las causas del golpe de 1973 y, en ocasiones, respecto a la valoración de la tarea del gobierno del Presidente Lagos. Pero el diálogo permitió superar esas diferencias, o dejarlas establecidas en términos mutuamente respetuosos, y construir un nuevo cauce para el trabajo de la Concertación. Se ha abierto un nuevo ciclo, un nuevo tipo de Concertación. La Concertación cambió a Chile y el país está cambiando a la Concertación. Debo agradecer públicamente la actitud eminentemente constructiva de mis colegas Presidentes de partido de la coalición, Victor Barrueto, Adolfo Zaldívar, Orlando Cantuarias y luego Enrique Silva Cimma, a quien deseamos desde aquí una pronta recuperación de su salud. Y por supuesto felicito a José Antonio Gómez por su reciente elección a la cabeza del Partido Radical Socialdemócrata.
Se estabilizó entonces la convivencia en la coalición y hemos tomados diversas iniciativas conjuntas entre las cuales destacan nuestro planteamiento común frente al royalty minero y el acuerdo en la elección municipal que nos permitió la resonante victoria municipal de nuestros candidatos comunes a Alcaldes.
Luego de la elección municipal, hemos entrado en una nueva etapa, signada por la definición presidencial futura. Hemos consagrado formal y solemnemente nuestro recíproco compromiso de tener una candidatura única a la Presidencia de la República y un programa y una lista parlamentaria común. Con el Partido por la Democracia, hemos decidido darle el apoyo decidido e irreductible a Michelle Bachelet, cuya candidatura emergió del pueblo, de la gente, de los ciudadanos. A ellos les pertenece. No hemos hecho sino recoger la voluntad popular al proclamarla nuestra candidata. Y no le vamos a arrebatar al pueblo la opción que mayoritariamente ha tomado de apoyar el liderazgo de Michelle.
Y estamos ahora en plena discusión sobre la forma y fecha de determinación de la candidatura común. Nuestra postura es muy clara: si queremos más democracia y participación en el país, no podemos tener menos democracia entre nosotros ni menos dilatar las decisiones que debemos tomar. Ello sólo le daría ventaja a la derecha. El 25 de mayo de 1998 ya consagramos como Concertación el compromiso de establecer el mecanismo de primarias abiertas para la determinación de nuestra candidatura común, planteando además que la existencia de primarias presidenciales abiertas y vinculantes quedara establecida como ley de la República. Entendemos ese compromiso como vigente. No nos apartaremos de ese principio democrático. No cometamos el error de darle ventajas a la derecha, de prolongar largamente el debate en la Concertación. No hay un minuto que perder frente a la derecha. No olvidemos que Lavín logró reunir al 48% del electorado. La derecha y Lavín son nuestros adversarios y nunca hay que subestimar a los adversarios, sobre todo cuando representan el poder del dinero y de los privilegios. Soledad Alvear no es nuestra adversaria. A ella le tenemos aprecio y le debemos consideración y respeto. Pero es Michelle Bachelet la que mejor y más ampliamente puede derrotar a la derecha, en nuestra opinión. Y preguntémosle a la brevedad en una primarias abiertas a las chilenas y chilenos concertacionistas si comparten o no nuestra opinión. Eso es construir democracia, eso es ser serios y responsables con Chile y su futuro. Y luego construyamos juntos el pacto parlamentario de la Concertación, articulando un acuerdo con la izquierda extraparlamentaria que rompa en los hechos el sistema binominal y consagre la puesta en minoría de la derecha en diciembre de 2005 para que Chile siga progresando como país siempre más humano, siempre más democrático, siempre más justo.
Hacia un Chile más humano, democrático y justo

Michelle Bachelet está instalando un nuevo tipo de liderazgo. Entre otras cosas, está planteando que construirá sus propuestas para Chile en diálogo con todos. A ese proceso el Partido debe contribuir con sus propuestas y planteamientos, los que discutiremos ampliamente en este Congreso, tal como lo propusimos en el documento marco que la Comisión Política ha puesto a disposición de este evento partidario.
Como socialistas, les propongo que trabajemos por consagrar para el bicentenario en una nueva Constitución un nuevo Estado Democrático y Social, de participación y de libertades, con una cultura de defensa y promoción de los derechos humanos, con una sólida acción contra las discriminaciones de género, étnicas, de orientación sexual y etáreas, abriendo una nueva etapa de descentralización y terminando con el sistema binominal que no permite como corresponde la representación de todos.
Para seguir construyendo una base material que haga posible una extensión equitativa de los derechos sociales y del bienestar, propongámonos avanzar hacia una economía dinámica y eficiente al servicio de la igualdad. En la era de la economía digital y del conocimiento, promovamos el acceso de todos al desarrollo mediante la extensión de los servicios y bienes públicos, la redistribución de los ingresos y las oportunidades y la expansión de la economía social y solidaria. La eficiencia en la producción de bienes y servicios debe estar acompañada de la responsabilidad social de las empresas y de la igualdad de oportunidades económicas, especialmente de la micro, pequeña y mediana empresa, estimulando el emprendimiento productivo con pleno respeto de los derechos de los trabajadores y protegiendo el medio ambiente.
Trabajemos, en el marco de la estabilidad macroeconómica y con una política fiscal de balance estructural contracíclica, para que una nueva estrategia de crecimiento fomente la infraestructura y polos de competitividad con sustentabilidad ambiental y creciente incidencia tecnológica y de innovación (financiada con un royalty a los recursos naturales que son propiedad de todos los chilenos), nueva estrategia destinada a crear más empleos y a expandir las economías regionales y locales.
Trabajemos para ampliar la cobertura preescolar, reformar con audacia nuestro sistema educacional para hacerlo más integrado social y culturalmente, con escuelas básicas y medias efectivas y exigentes, con pedagogos recapacitados en las disciplinas básicas. Trabajemos para mejorar la calidad de la educación superior pública, para ampliar el acceso a ella con más créditos y becas y para establecer una certificación y control rigurosos de la educación privada.
Trabajemos para que en toda familia de bajos ingresos haya al menos un miembro con empleo o beneficiándose de un período de capacitación. Demos prioridad a la incorporación de la mujer al trabajo (facilitando el acceso a salas cunas y jardines infantiles y al trabajo de tiempo parcial). Demos prioridad a la creación de empleo juvenil. Nuestra afirmación es que el trabajo decente en base a derechos laborales efectivos no es enemigo del empleo, sino que en una economía y una sociedad moderna lo fortalece. El diálogo social debe darle sustento a un nuevo compromiso colectivo por el crecimiento, el empleo y la protección social.
Trabajemos para incrementar la protección social con un fondo solidario en salud, priorizando la salud primaria. Trabajemos para extender la cobertura de las pensiones, garantizar una tasa de reemplazo apropiada y ampliar la pensión mínima y la asistencial de acuerdo a las posibilidades del país. Trabajemos para incorporar al programa Chile Solidario un sistema de Ingreso Mínimo Familiar que haga realidad que ninguna familia quede al margen de una vida digna.
En el marco de una nueva etapa de descentralización efectiva, trabajemos por aumentar la calidad de vida y la seguridad, con un urbanismo integrador, con más viviendas sin deuda y nuevos equipamientos colectivos en los barrios, especialmente los de vivienda social, con más cultura, deporte y recreación, extendiendo el plan cuadrante y luchando eficazmente contra la delincuencia y contra las causas de la delincuencia.
Fortalezcamos la integración con América Latina en el plano cultural, político, físico y energético, mediante un enfoque de regionalismo abierto y de inserción en el MERCOSUR y la Comunidad Latinoamericana de Naciones, para desde ahí seguir ampliando una integración al mundo ventajosa para el interés nacional y el bienestar de las mayorías.
Invitemos en la etapa que viene a las chilenas y chilenos a soñar con el futuro más humano, más democrático y más justo que se merecen. Hagámoslo con los pies en la tierra, por deber de responsabilidad con los trabajadores, con los excluidos, con los sectores medios, con las mujeres y los jóvenes que representamos, que son los que sufren si nos equivocamos. No prometamos, sino comprometámonos a canalizar paso a paso las aspiraciones de la mayoría. Comprometámonos con la mayoría. Seamos los constructores serios y responsables de un Nuevo Chile, de una nueva República de Democracia Social. Fortalezcamos la coordinación partidaria PS-PPD para las tareas de la campaña presidencial y parlamentaria común, invitemos al Partido Radical a trabajar juntos, construyamos un acuerdo con el PDC para derrotar juntos a la derecha, para proyectar a la Concertación a nuevos desafíos por el bien de Chile.

Prioridad a la campaña presidencial

Y en la etapa que viene, les propongo fortalecer nuestro trabajo y nuestra cohesión interna. Les propongo que definamos una prioridad básica: el partido debe concentrarse en la campaña presidencial y parlamentaria. Las primarias no están concordadas en la Concertación. Las primarias no están ganadas, la elección presidencial no está ganada. Imaginémonos por un segundo lo que pasaría si ganara la derecha, cuan profunda sería la regresión social, cuanta intolerancia se instalaría en Chile con los Lavín, los Longueira, los Novoa, los Diez, cuanto autoritarismo volvería a campear en nuestra Patria. Por eso, debemos derrotar a la derecha. Por eso, con toda transparencia les propongo que, así como en el año 2000 el Comité Central prolongó el mandato de la dirección de entonces dado que se enfrentaba una elección municipal, realicemos las elecciones internas para renovar las direcciones nacionales, regionales y locales en Marzo de 2006. No se trata de atentar contra la democracia interna, se trata de ejercerla cuando no debilite nuestra tarea política central. Se trata con toda crudeza de una cuestión de oportunidad. Mantener las elecciones en mayo de 2005, sustraería desgraciadamente nuestra energía militante de la tarea presidencial cuando más necesitamos esa energía, precisamente en el momento más crucial de las definiciones que se avecinan. Ello no es contradictorio con que regularicemos las direcciones comunales y regionales que lo requieran, que fortalezcamos nuestra dirección política en el marco del Comité Central, que conformemos sólidos equipos internos de campaña en el ámbito territorial y programático incorporando a todos sin exclusiones.
Cualquiera sea la decisión que ustedes soberanamente tomen, la invitación que les hago es a apoyar con todo a Michelle Bachelet. Ella se ha ganado el corazón y la adhesión de la mayoría de las chilenas y chilenos con su talento, con su integridad, con su consecuencia, con su capacidad demostrada en la conducción de dos complejos ministerios. Michelle fue la primera ministra de Defensa de Chile y de América Latina. Y será la primera Presidenta de Chile, porque de su fuerza interior y de sus convicciones nace su capacidad de unir, de unir a nuestro partido, de unir al bloque progresista, de unir dentro de poco a la Concertación para enfrentar con las mejores perspectivas de éxito la amplia derrota que debemos propinarle a la derecha en diciembre próximo. Y luego Michelle Bachelet gobernará competentemente para unir a Chile y para proyectar su futuro como país de progreso, de igualdad, de libertad, de solidaridad. Michelle merece nuestro compromiso.

¡ Viva el socialismo! ¡Viva Chile!

Muchas gracias.

sábado, 11 de diciembre de 2004

Derechos Humanos y responsabilidades históricas

Intervención como presidente del Partido Socialista en el Día Internacional de los Derechos HumanosVilla Grimaldi, 10 de diciembre de 2004.

En este Día Internacional de los Derechos Humanos queremos resaltar nuestro compromiso con su pleno respeto, hoy y mañana. El Partido Socialista de Chile desde su reunificación en 1989 ha incorporado como parte de sus principios la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Hoy lo reiteramos. Pero no seríamos consecuentes sino abordáramos de frente la deuda histórica que el país arrastra por las trágicas violaciones a esos derechos durante la dictadura.
Y hagámoslo en primer lugar homenajeando como se merece la figura de José Aldunate, destacado sacerdote. El es una de las personas que mejor expresan la entereza, la coherencia y la resistencia en la que estuvo empeñada toda aquella ciudadanía que se negó a vivir sometida por el terrorismo de Estado que asoló a nuestro país y que luchó en las condiciones más adversas por el respeto a los derechos humanos, contra la tortura y las cárceles secretas. Como líder del movimiento Sebastián Acevedo, nos entregó la fuerza moral de la que carecen quienes fueron parte de la dictadura y se encargaban de reprimirlo para que sus denuncias de tortura y humillaciones no fueran conocidas por los chilenos. Gracias Padre José por su ejemplo de dignidad y de coraje, ejemplo que es semilla ética para las nuevas generaciones. Y queremos también homenajear a nuestros compañeros que sufrieron prisión y tortura, a todos ellos, hoy simbolizados por los dirigentes de nuestra brigada de expresos políticos aquí presentes.
Semillas son para las nuevas generaciones los que combatieron a la dictadura para que pudieran abrirse las grandes alamedas donde volviera a pasar el hombre libre, y que entregaron su vida con honor y valentía, mientras otros dignos chilenos y chilenas sufrieron la prisión y la tortura para que podamos estar aquí los que hoy nos reunimos, para que Chile dejara de ser sinónimo de dictadura y horror. A ellos les debemos nuestra libertad recuperada, porque iniciaron el camino de resistencia en los momentos más adversos. A ellos les debemos que podamos seguir soñando por un Chile justo y podamos actuar en consecuencia. Fueron víctimas de la dictadura porque fueron combatientes contra la dictadura. Jamás los olvidaremos, a los que murieron y a los que sobrevivieron, porque cuentan, y contarán generación tras generación, con nuestra admiración y respeto, así como la de una cada vez más amplia mayoría de la sociedad chilena.
El esfuerzo tenaz de unos pocos, que se fueron haciendo cada vez más, ha permitido ir derrotando el primer objetivo de la dictadura y de sus cómplices: tender un manto de olvido sobre las violaciones a los derechos humanos, y permitido, aunque que queda mucho por hacer, ir derrotando progresivamente su segundo objetivo: consagrar la impunidad de los criminales.
El Partido Socialista mantiene su profunda convicción de que el golpe de Estado de 1973 es responsabilidad exclusiva y excluyente de quienes lo instigaron, planificaron, ejecutaron y justificaron. Como señaló nuestra Comisión Política al cumplirse 30 años del golpe, “está plenamente documentado que la derecha chilena, y el gobierno de Estados Unidos, hicieron todo lo posible para impedir que asumiera su cargo el Presidente Allende, procurando que el Congreso Pleno no ratificara en 1970 la mayoría relativa obtenida limpiamente en las urnas por Salvador Allende. Estimularon además que grupos armados actuaran con violencia, incluyendo el intento de secuestro con resultado de muerte del Comandante en Jefe del Ejército René Schneider, para interrumpir la normalidad institucional, todo lo cual ocurrió antes de que la Unidad Popular asumiera siquiera el gobierno. Esos mismos actores promovieron una oposición multifacética que incluyó el uso abundante de actos insurreccionales violentos, la que apuntaba a un único objetivo: derrocar por la fuerza al gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende e impedir la realización de su proyecto de progreso social en democracia”. Así actuaron hasta que lo lograron. Y su responsabilidad y complicidad quedó en evidencia al prestarle pleno apoyo al golpe de Estado de 1973 y al régimen de dictadura militar que se instaló por casi 17 años en Chile, en cuyo centro y periferia se encontraban también muchos de los más connotados líderes actuales de la derecha y desde luego su candidato presidencial. Ellos no tienen excusas para no asumir su responsabilidad. Al no hacerlo, o peor aún, al pretender endosárselas a las víctimas del golpe, o extenderlas a ellas bajo la hipócrita afirmación de que “ todos fuimos responsables”, no hacen más que poner en evidencia su distorsión ética. Los socialistas y la izquierda no fuimos responsables del golpe de Estado, estuvimos en contra del golpe de Estado, luchamos contra el golpe de Estado. Otra cosa es que no hayamos podido o sabido evitarlo.
Las fuerzas que estábamos contra el golpe no fuimos capaces de mantener una política consistente de defensa de la democracia y de llegar a los acuerdos que hubieran impedido el golpe de Estado. Está fuera de toda duda que el Presidente Allende mantuvo al respecto una actitud invariable e intachable. Su gobierno respetó, en medio de circunstancias muy difíciles, todas las libertades y derechos de las personas. Es conocido que el 21 de mayo de 1971 invitó a los chilenos a realizar un proceso de construcción del socialismo en democracia y con pleno respeto de las libertades y que el 11 de septiembre de 1973 pronunciaría un discurso al país convocando a un plebiscito, que hubiera permitido encauzar democráticamente el profundo conflicto que vivía el país. El golpe de Estado fue adelantado por los que habían tomado con mucha antelación la decisión de terminar con la democracia. Y de producir el horror de la violación sistemática de los DD.HH.
No obstante, muchos en la izquierda cometimos errores. Atizamos una radicalización política inconducente. Como también señaló nuestra Comisión Política al cumplirse 30 años del golpe. “Nos propusimos llevar a cabo un programa de cambios que no contaba con las mayorías parlamentarias y sociales necesarias, y no prestamos al Presidente Allende el apoyo que necesitaba para conducir el gobierno por los derroteros que había definido. Nuestra percepción de que la derecha y el gobierno de Estados Unidos harían todo lo posible por interrumpir la democracia y el proceso de cambios sociales, adquirida con especial fuerza desde los años sesenta y validada a la postre por los hechos históricos, nos llevó en efecto a radicalizar nuestras posiciones. Si las conductas intransigentes hubieran sido evitadas y las mutuas percepciones de amenaza hubieran sido despejadas, se pudo haber superado la profunda división de las fuerzas democráticas, contenido la acción de los promotores del golpe de Estado y con ello encaminado al país a un proceso de superación de la crisis por medios democráticos, por avanzada que estuviera la polarización política. Nuestra conclusión, consolidada hace ya mucho tiempo fruto de largos y múltiples debates, es que la lucha contra los enemigos de la democracia debe hacerse con los medios de la democracia. Su pérdida se tradujo, como sabemos, en una gran tragedia histórica”.
Pero que nadie se confunda con nuestra autocrítica, que es leal y sincera: atribuir a las víctimas la responsabilidad de los crímenes cometidos por sus victimarios constituye una infamia. Errores, sí. Resoluciones equivocadas de congresos, sí. Radicalidad inconducente, sí. Horrores, no.
Durante la dictadura militar según los informes de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación y de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación, se produjeron 1 983 muertes en manos de agentes del Estado y otras 1 102 personas fueron objeto de detención y posterior desaparición por los organismos estatales de represión. Otras 1 500 denuncias no pudieron ser aclaradas y permanece además una incógnita sobre la magnitud de casos de asesinatos que no han sido denunciados y que de modo verosímil se agregan a las 4 680 situaciones mencionadas. Miles de chilenos fueron apresados y torturados, como ha dejado en evidencia de manera tan impactante el informe Valech, y muchos más sufrieron un largo exilio. Del orden de 500 militantes socialistas perdieron su vida en este terrible episodio de la historia nacional y muchos de ellos estuvieron aquí junto a tantos militantes de la izquierda sometidos a indescriptibles tormentos. No puede ser sino inaceptable para el Partido Socialista que la responsabilidad de semejante situación le sea todavía endosada por algunos. Su actitud ha sido y sigue siendo incalificable.
Cabe recalcar que la dictadura militar logró el completo control del país en 48 horas, de acuerdo a la Comisión Rettig: la supuesta capacidad de resistencia militar de la izquierda era marginal. En cambio, se propuso “extirpar el cáncer marxista” mediante un operativo frío, planificado y persistente de identificación, detención y exterminio mediante torturas atroces, asesinatos y desaparición de dirigentes y militantes sin defensa de los partidos de izquierda y en ocasiones de otras fuerzas políticas, así como de simples ciudadanos. Estos hechos no tienen justificación política y ética ninguna. Saludamos que cada vez más voces se sumen a este hecho irrebatible. Saludamos la actitud del mando del Ejército en esta materia.
Y es que los propios hechos de la guerra tienen su regulación en el derecho humanitario, el que excluye expresamente la tortura y asesinato de prisioneros. Los que justifican los crímenes cometidos en Chile tendrán que cargar históricamente con su insanía moral. Sin embargo, creemos que los esfuerzos sistemáticos desplegados por todos los defensores de los derechos humanos han permitido el retroceso de la lógica de la impunidad y permitido la afirmación colectiva cada vez más consolidada de que los hechos de represión no tuvieron justificación ni la tendrán nunca bajo ninguna circunstancia.
Reitero lo dicho hace un año por nuestra Comisión Política: “Es nuestro deber como sociedad, y especialmente de los que hoy tenemos responsabilidades públicas, legar a las nuevas generaciones de chilenas y chilenos que fuimos capaces de asumir la realidad de los crímenes cometidos por la dictadura que se instauró en Chile el 11 de septiembre de 1973, condenarlos y establecer las responsabilidades correspondientes. Se ha avanzado considerablemente en este propósito Y se debe seguir avanzando irrenunciablemente mediante el método civilizado de conocer la verdad judicialmente y ejercer justicia mediante los procedimientos del Estado de derecho, incluyendo los tratados internacionales que Chile ha suscrito y que está obligado a respetar según el artículo 5 de la Constitución aprobado en 1989. Legar la impunidad y la ausencia de reparación frente a acciones tan atroces e inhumanas sería una irresponsabilidad histórica frente al futuro de Chile. Hemos dado pruebas hasta la saciedad de que no nos anima un espíritu de revancha ni de venganza, sino de búsqueda de la verdad completa, de la justicia necesaria y de la reparación indispensable para que lo ocurrido nunca más se repita. La responsabilidad ante la historia es el fundamento de la postura del Partido Socialista de considerar inamnistiables e imprescriptibles los crímenes cometidos por la dictadura, que no sólo afectaron a las víctimas sino fueron crímenes contra los valores más fundamentales de la sociedad chilena y en definitiva crímenes contra la humanidad. Esta postura procura no sólo cerrar en lo que sea posible mediante el ejercicio de la justicia y la reparación las heridas individuales y colectivas que se arrastran por décadas, sino también dejar consagradas en la sociedad chilena las bases para que nunca más hechos de esta naturaleza vuelvan a ocurrir. Es una postura que busca preservar un futuro de paz y de convivencia civilizada”. Y tenemos el compromiso ético de reparar a las víctimas en todos los planos. Reitero aquí el apoyo del Partido Socialista de Chile y de sus parlamentarios a las demandas por una reparación integral a la altura del daño infligido.
Hoy, luego de revelarse una vez más la verdadera dimensión de los horrores, hay un nuevo clima moral en el país. Los que ayer callaban, hoy también condenan la tortura. Pero ¿será cierto que el país ha conseguido restablecer una unidad valórica en torno a perennizar los principios democráticos de convivencia? Para saberlo, desafiamos a la derecha y al señor Lavín: ¿están dispuestos a apoyar las legislaciones pendientes en el Congreso, como el Tribunal Penal Internacional y la Convención sobre Desaparición Forzada de Personas, que están llamadas a consagrar el reclamo de la sociedad chilena de cara al siglo 21: nunca más golpes de Estado ni violaciones a los derechos humanos? Queremos ver si su condena de palabra se traduce en lo que importa mucho más: en hechos que prueben su compromiso con la defensa de los derechos humanos. Permítasenos saludar como positivos todos los reconocimientos de que la tortura y las violaciones a los DD.HH son inaceptables. Pero permítasenos dudar de la sinceridad de tales declaraciones mientras no veamos la aprobación de los instrumentos jurídicos que consagren que nunca más se vuelva a repetir en Chile la ignominia de la violación sistemática de los derechos de todo ser humano a la vida y la integridad física y moral. En este día internacional de los Derechos Humanos el desafío queda planteado a la derecha. Esperamos su respuesta
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