sábado, 6 de septiembre de 2008

Entrevista en El Mostrador

5 de Septiembre de 2008. El Mostrador

Gonzalo Martner y su diagnóstico del oficialismo
''El PS se ha transformado en una maquinaria clientelística''
El ex presidente de la colectividad se toma un tiempo en su oficina de director de la carrera de Gerencia Pública en la Usach para hablar de política. Con la calma de la vida universitaria hace un crudo pronóstico de la Concertación y de su partido. Sobre éste último dice que se ha convertido “en una maquinaria cada vez más eficaz para colocar gente en los puntos neurálgicos del aparato del Estado”. Su conclusión es aún más drástica: ‘’el sector progresista de la Concertación está en una etapa terminal y de práctica disolución’’.

Por Pablo Basadre G.



El ex presidente del Partido Socialista, economista y actual director del magíster en Gerencia Pública de la Universidad de Santiago, Gonzalo Matner, dice estar más cómodo alejado de la política contingente. Y a pesar de que reconoce su gusto por la vida intelectual y universitaria, accedió a conversar con El Mostrador.cl sobre los procesos que ha vivido su partido en el último tiempo y de la gestión política del gobierno de Bachelet. Matner asegura que uno de los peores errores cometidos por la Concertación es haber cerrado las puertas al senador Adolfo Zaldívar y al ex PPD, Fernando Flores, entre otras cosas.

-¿Cómo ve a la Concertación hoy?

-La Concertación ha hecho grandes cosas. Reestableció la convivencia democrática y saldó cuentas con las grandes heridas de Chile de la mejor manera posible que es corregir las violaciones a los DD.HH. Lentamente o imperfectamente, como quieras, pero con mucha consistencia. También hay avances sociales muy importantes. Dicho eso, lo que tiene que venir por delante es la capacidad de que las fuerzas políticas le ofrezcan al país una dirección hacia la cual caminar. El problema es que hoy sólo se ofrece una sola alternativa: sigan votando por nosotros para que sigamos gobernando.

-¿Cuál sería la novedad del último tiempo?

-En el último tiempo, lo único nuevo fue la Presidenta Bachelet, porque ahí ofrecimos una novedad profunda. En el escenario actual, Ricardo Lagos fue Presidente, Frei lo mismo y José Miguel Insulza fue ministro al igual que Soledad Alvear. Los cuatro son muy respetables y capaces, pero no es algo nuevo.

El clientelismo del PS

-¿Qué cree que se agotó en estos años?

-Se agotó la política de los consensos con la derecha y al interior de la Concertación. Entramos en una especie de centrismo blando, neoliberal en lo económico y conservador en lo cultural. Eso es lo que los chilenos ya no tienen ganas de seguir escuchando. Y no hay ánimo de hacer la discusión. Por lo tanto, se ha optado por las vías autoritarias. Y se dice: no son leales los que plantean opciones alternativas.

-¿Cómo ve a los partidos actualmente?

-Veo a una DC mejor que el mundo progresista de la Concertación. Tiene liderazgos claros, una presidenta de partido que todo el mundo sabe a qué atenerse con ella al igual que con el ex presidente Frei. Pero, actualmente, en el progresismo de la Concertación no se cumplen condiciones esenciales para armar una fuerza política: no se ve un proyecto que permita cohesionar a quienes son parte de una corriente política y al mismo tiempo proyectar en el tiempo un nuevo esfuerzo, porque hacer política es hacer un esfuerzo para cambiar las cosas.

-¿Tampoco visualiza a un líder que pueda encarnar algo nuevo ?

-El ex presidente Lagos se plantea asimismo como líder nacional, más allá de las corrientes políticas. Sobre Insulza, que tiene un gran talento y que le ha prestado grandes servicios a Chile, no sabemos a qué atenernos en cuanto a lo que piensa como proyecto de país. A eso se suman unos dirigentes partidarios que han transformado al PS -no quiero referirme al PPD porque no es mi partido, pero creo que hay algo parecido- en una maquinaria clientelística y de federaciones de caciques, sin proyecto y sin voluntad mayor de convocar a nadie.

-¿En qué se ha convertido entonces el PS?

-En una maquinaria cada vez más eficaz para colocar gente en los puntos neurálgicos del aparato del Estado, además de ser un partido del que no se sabe lo que piensa sobre el país y su futuro. Por tanto, la impresión que tengo es que el sector progresista de la Concertación está en una etapa terminal y de práctica disolución.

-¿El clientelismo o la federaciones de caciques de las que habla, las refleja en algún cargo en especial?

-No es un tema de personas, sino que de prácticas políticas. Las instancias deliberativas del PS discuten básicamente sobre el control interno del partido para obtener control o posibilidad de control de tal o cual aspiración de participar en el aparato del Estado. No sé, sinceramente, qué es lo que junta políticamente a los actuales líderes de tendencias que son mayoría en el partido. Y tengo la sospecha que los vincula más que nada la común voluntad de ser parte de la dirección para tener influencias sobre el aparato del Estado. En resumen, lo que fue el PRI mexicano es su minuto.

Manejo político y económico

-¿Cómo ha visto el gobierno en términos de gestión política, sobre todo con el manejo del Transantiago?

-Tengo la mejor opinión de Cortázar, que ha hecho una tarea titánica, pero como todo ser humano tiene límites y esos límites están dados por el contexto político. No sé cómo se produjo la validación de los quiebres de la DC y del PPD conducentes, en ambos casos, a la pérdida de la mayoría en la Cámara y en el Senado. No entiendo cómo se dejó avanzar esa situación hasta esos límites. Me resulta incomprensible que se entienda que fue algo necesario y hasta digno de aplauso.

-¿Cree que se debería haber continuado conversando con Zaldívar y Flores?

-Cuando se ha tenido la voluntad expresa de quebrar las mayorías existentes, de expulsar de la propia coalición a quienes, entre otras cosas, daban las mayorías suficientes, entonces uno no puede venir a quejarse y decir: sabe, no tengo la mayoría en el Parlamento. Creo que se ha actuado con una miopía impresionante. Por supuesto que se debería haber continuado hablando con ellos. Adolfo sigue siendo el mismo que antes y si antes fue posible trabajar con él, por qué no ahora. Flores fue ministro del presidente Allende, fue del MAPU y militante del PPD durante décadas, entonces no entiendo por qué ahora no se puede trabajar con él. Puede ser difícil, pero si estamos en una coalición amplia con un asunto práctico de por medio, donde ellos aseguran una mayoría y no contar con ellos significa perder esa mayoría, no lo entiendo.

¿Cuál es su evaluación del manejo económico del ministro Velasco?

-Velasco es el único de los ministros de Hacienda de la Concertación, incluso contradiciendo lo que está escrito en el programa de gobierno, que ha declarado que no va a hacer reformas tributarias durante su ejercicio. El ministro Foxley realizó una importante reforma tributaria, el ministro Aninat e Eyzaguirre también. Pero Velasco sólo se ha dedicado a eliminar impuestos de las personas más pudientes. Incluso llegó al punto de plantear una fórmula, a propósito de la depreciación acelerada, que iba implicar un incremento extremadamente significativo de los ingresos de las personas más ricas de Chile, un regalo completamente innecesario. Más de cien millones de dólares se dedicaron a disminuir los impuestos a los cheques, algo que no es exactamente el tipo de actividad que involucra a las personas más pobres de Chile. Velasco es Expansiva y todos sabemos que ellos no creen en un Estado que fortalezca la protección social. Velasco se ha caracterizado por no querer escuchar a nadie.

No hay comentarios.: