viernes, 26 de julio de 2013

Programas y crítica al modelo

Disponible en  librerías y LOM
Publicado en El Mostrador, el 26 de julio
La crisis de la derecha no ha permitido subrayar suficientemente que hoy este sector no tiene programa. Andrés Allamand había esbozado en su campaña 16 propuestas no demasiado precisas, pero Longueira no hizo simplemente ninguna, apostando a su personalidad y a la capacidad de movilización de su partido. De Matthei no se conoce mucho qué piensa: ¿ha escrito alguna vez un libro, un artículo, con su visión de país? Solo sabemos que se apresuró en declarar que no propondrá para nada sus ideas en materia de aborto, por ejemplo, pues esas cosas no son para un candidato de la UDI, claro está. Pero en realidad, la derecha no necesita programa.
El suyo es la defensa del modelo económico y social libremercadista extremo vigente en Chile, y la defensa del modelo político que concibió Guzmán en dictadura para que cuando otros gobernaran lo hicieran sin capacidad de alterar las bases del orden neoliberal. Esto se ha cumplido en buena medida por la potencia electoral que ha logrado mantener la derecha y por la falta de eficacia o, en su caso, de convicción, de las fuerzas que se proponían un modelo de “crecimiento con equidad”.
Se supone que esto debiera estar llegando a su fin, con un “nuevo ciclo político”. Pero se observa por el lado de la oposición mayoritaria una conducta en sentido inverso. Nos enteramos que una nueva versión del documento programático que presentarán los partidos de la Nueva Mayoría a Michelle Bachelet excluye ahora dos ideas antes consignadas: “sustituir el actual modelo económico” y “el Estado debe asumir un rol activo”. La “moderación programática” anunciada está en curso, bien reforzada por los nombramientos conocidos en el comando de Bachelet.
El problema es que la sociedad chilena quiere mayoritariamente “sustituir el actual modelo económico” y que “el Estado asuma un rol activo”, a juzgar por las encuestas en las que estas preguntas o similares se hacen adecuadamente. Y desde 2011 lo estamos observando en la calle. Por contraste, el sistema político parece cerrarse cada vez más a la sociedad y a aumentar la desconfianza en los ciudadanos, lo que estos le devuelven con creces. En esta dinámica el destino del país no parece ir muy bien encaminado. No de otra manera se incuban crisis -abiertas o larvadas, graves o muy graves- es decir cuando las élites y el sistema político se divorcian totalmente de la sociedad. ¿Estaremos en presencia en Chile de lo que un autor francés del siglo 19 llamó “la traición de las élites”?
Por lo menos no es, modestamente, el caso de 16 autores que recientemente publicamos el libro “Radiografía crítica al modelo chileno”, en LOM. Allí se insiste en que enfrentamos una situación caracterizada por el deterioro de varias de las instituciones fundamentales del sistema democrático, por la creciente desafección frente a la actividad política tradicional y por un más amplio cuestionamiento ciudadano a aspectos fundamentales del modelo vigente, como es la grave situación del sistema educacional, la desprotección laboral, el deterioro del medioambiente. Se constata que el ritmo de crecimiento económico pierde dinamismo y, además, no ha logrado transitar hacia un modelo intensivo en conocimiento y en mano de obra altamente calificada ni ha aumentado la complejidad necesaria de la estructura económica, junto con una distribución del ingreso extremadamente desigual y sujetos a un modelo sustentado en la explotación de los recursos naturales, tan dependiente del cobre como hace 50 años, y que además permite que las enormes rentas ricardianas obtenidas desde 2003 no vayan sino muy parcialmente en beneficio del país.
Se sostiene que Chile necesita de un nuevo conjunto de políticas públicas que configure una estrategia de desarrollo que ponga en congruencia el proceso económico con los derechos y la calidad de vida de los ciudadanos y con la responsabilidad con las futuras generaciones. Y que esto significa ni más ni menos que efectivamente “cambiar de modelo”, es decir cambiar tanto de enfoque analítico sobre el crecimiento y el desarrollo como de prioridades de la acción gubernamental.
Entre muchas otras materias el libro propone ir dejando atrás diversos mitos que han paralizado una agenda pública más creativa y abierta al cambio. Se postula que parece ir asentándose la idea que de poco sirve aferrarse a doctrinas económicas rígidas y dogmáticas y que lo pertinente es la permanente observación de los hechos y el examen riguroso de la variedad de trayectorias exitosas y fracasadas en el mundo contemporáneo. La profesionalización de las políticas públicas no consiste en la parcialización del análisis y la parcelización de la gestión gubernamental en base a recitar verdades supuestamente consagradas de aplicación universal y no sujetas a la evaluación periódica y rigurosa de la evidencia disponible, sino en reforzar las capacidades de aprender de la complejidad de los procesos y de las relaciones explicativas multifactoriales y no lineales efectivamente constatadas en las diversas experiencias de cambio. Y de actuar en consecuencia.
El libro propone seguir desarrollando un enfoque que inspire un conjunto articulado de políticas en base a romper con la ortodoxia que impide una adecuada elaboración de juicios de hecho sobre la evolución de la economía, la sociedad y el Estado. Pero también se trata de asumir sin ambages ni complejos juicios de valor socialmente compartidos. La búsqueda acrítica de eficiencia y optimización económica no debe tener prioridad por sobre la promoción y consolidación de la democracia y los derechos fundamentales de las personas, ni terminar siendo un factor de destrucción de la cohesión social y territorial y de los ecosistemas. Por ello los mercados, es decir la interacción descentralizada entre agentes económicos a través del sistema de precios, deben ser regulados y guiados y, en algunas esferas, especialmente en la provisión de bienes públicos, directamente sustituidos por la acción colectiva gubernamental y social.
Esto no es contradictorio –sólo lo es para las mentalidades binarias- con concebir las políticas de desarrollo equitativo y sustentable de un modo amigable con la eficiencia productiva y la estabilidad económica. Se trata de seguir impulsando, aunque con frecuencia signifique nadar contra la corriente, un proceso de necesaria ruptura intelectual y moral con visiones interesadas en mantener el statu quo que no han permitido a Chile crecer suficientemente ni bien, es decir disminuyendo las desigualdades de poder y de ingresos, aumentando la autonomía de las trayectorias de vida, estimulando la cooperación y el sentido de comunidad y protegiendo su patrimonio cultural y natural.

jueves, 25 de julio de 2013

Entrevista Diario Financiero


Martner: “Es una decepción y una imprudencia la incorporación de René Cortázar y José De Gregorio al comando de Bachelet”


EX PRESIDENTE DEL PS, GONZALO MARTNER, CRITICA ÚLTIMAS DECISIONES:
Martner: “Es una decepción y una imprudencia la incorporación de René Cortázar y José De Gregorio al comando de Bachelet”. Con ocasión del debut del libro “Radiografía crítica al modelo chileno”, el ex embajador cuestiona también la reforma tributaria de la candidata.
Por Ángela Chávez Molina

A horas de encabezar el lanzamiento del libro “Radiografía crítica al modelo chileno”, que editó junto a Eugenio Rivera, el ex presidente del PS, Gonzalo Martner, recibe a DF para compartir sus razones para encabezar este proyecto y de paso, analizar con una mirada crítica la actualidad política del país.

De ahí que sorprende cuestionando las incorporación de figuras como René Cortazar y José De Gregorio al comando de Michelle Bachelet, así como el contenido de la propuesta tributaria de la candidata y los plazos en que se implentaría. “Cómo voy a estar proponiendo medidas para cuando ya no esté gobernando”, dice aludiendo al hecho que el grueso de la propuesta estaría en plena ejecución al cuarto año de gobierno.

- Pensando en esta visión crítica al modelo, ¿cómo ve la incorporación de René Cortázar y José DeGregorio al comando de la candidata de la Nueva Mayoría?
- Es una decepción y desde luego una imprudencia. Tengo el mayor de los respetos, como persona, a René Cortazar, pero alguien que era miembro del directorio de La Polar, cuando esa empresa abusaba de los consumidores y fue multada por no haber actuado de manera diligente, parece un poco curioso. Luego José De Gregorio como presidente del Banco Central, realizó una política en contra de la crisis económica tardía. En enero de 2009 sostenía que no iba a haber una recesión en Chile y a las pocas semanas, tuvo que hacer de urgencia con Velasco, un programa fiscal de estimulo económico. Esto no es un asunto de personas, sino que de enfoque, porque al final esto se está empezando a traducir en más de lo mismo con los mismos.

- ¿Ve posibilidades de cambiar el modelo que critica con estos personeros?
- Evidentemente estas personas que están en contra de la nueva constitución, que consideran la Asamblea Constituyente como un caos, y ciertamente son contrarios a una reforma tributaria igualitaria, han empujado esta reforma que ha propuesto Alberto Arenas, que en definitiva es una cuestión un poco rara.

- ¿Por qué?
- Las principales medidas en materia tributaria se realizarían cuando la ex presidenta Bachelet esté entregando el cargo, una cosa bastante extraña porque en democracia uno propone cosas para cuando gobierna, no cuando gobiernan otros. Conceptualmente no lo entiendo, además de seguir con esta tesis de rebajar el Impuesto a la Renta y disminuir su progresividad, como una especie de compensación por el fin del FUT y su reemplazo por la depreciación automática, va generando la misma continuidad de siempre: un sistema tributario en donde proporcionalmente los más pobres contribuyen más que los mas ricos. Entonces no se entiende mucho en qué está todo ese equipo. Creo que el fondo del asunto es o se proponen cambios, serios graduales, concordados, pero cambios, o se mantiene el estatus quo que ya demuestra que no está en condiciones de absorber las expectativas de los ciudadanos.

- ¿Está en contra del fondo y la forma de la propuesta tributaria que propone la candidata?
- Con el contenido no estoy de acuerdo y ciertamente los plazos me parecen insólitos. Cómo voy a estar proponiendo medidas para cuando ya no esté gobernando. Se plantea llegar a la gratuidad en la educación superior, pero también en otro gobierno. Lo que veo es que en la propuesta de Bachelet y Arenas lo que hay es una situación insólita, vamos a terminar con la gente de menores ingresos, proporcionalmente, pagando más por la educación gratuita de los demás, no me parece.

Otro rumbo

- ¿En este cuadro cómo ve el liderazgo de Bachelet?
- La ex presidenta es un fenómeno político notable, goza de la confianza de los ciudadanos y no por lo que proponga en específico, sino porque ella expresa en su biografía y actitud, la idea de proteger y apoyar al ciudadano común, parece simple pero es difícil de obtener en política. El punto está en que ella, con ese tremendo poder lo utilice para mejores causas y no para la conservación del estatus quo.

- En el nuevo escenario presidencial, ¿Bachelet debe hacer algún giro en su estrategia?
- Como dijo ella muy bien, diagnosticó los problemas de la sociedad chilena y propuso una solución. Soy muy crítico de algunas de las soluciones que se han planteado y de las personas que está poniendo en su campaña. Soy especialmente crítico de la idea de que no puede ponerse a elaborar políticas publicas a personas vinculadas al sector privado, porque esas personas tienen una alta posibilidad de ser influidas por el poder económico, pero además van a volver a trabajar. Entonces ¿quien trabajó en el grupo Luksic y tiene empresas mineras importantes va a estar dispuesto a dar una pelea por el royalty? Cuando viene de ahí probablemente retornará ahí. Espero y confío que ella tome otro rumbo, a nadie le gusta que le estén diciendo lo que tiene o no que hacer, pero la política consiste en deliberar y opinar.

- ¿A quién más se refiere?
- Alberto Arenas viene del grupo Luksic, era representante del grupo en Canal 13. Cortázar está en Canal 13 por el grupo Luksic. No quiero descalificar a las personas, son criterios.

- A su juicio, ¿Matthei puede desequilibrar la candidatura de Bachelet? Se las compara, son mujeres e hijas de generales...
- Se lo escuché a Patricio Melero y me parece de mal gusto. Aquí lo que está en juego son visiones de país, no tales o cuales asuntos de pequeña historia. Ahora la señora Matthei expresa bien un enfoque, una cierta idea de las cosas y también este estilo, cuando uno se permite garabatear no es una expresión de mucho respeto a los demás, lo que es esencial para poder construir un proyecto de país.

"No es cierto" que se ha crecido más con este modelo
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- ¿Cuál es la motivación para hacer este libro?
- Argumentar con la mayor seriedad y rigor posible que no hay una sola política económica posible, ni en Chile ni en otras partes del mundo. Este es un gran alegato a favor de la heterodoxia. Por eso el libro se inaugura con un artículo de Gabriel Palma que hace un análisis comparado de la experiencia de desarrollo en América Latina y Asia, y la conclusión es que los asiáticos lo han hecho mucho mejor que nosotros y con mucha intervención del Estado. En este libro no hay en absoluto una idea de estatizar la economía, pero sí de hacer intervenir al Estado de una manera mucho más activa.

- ¿Y cuáles son las principales críticas al modelo chileno?
- La primera, es a esta idea de que los resultados económicos chilenos son mucho mejores bajo este modelo que en las etapas previas de la vida económica de este país. Entonces, esta es una crítica a los mitos: el mito de que se ha crecido más que antes con el actual modelo, eso no es cierto. El mito de que se requiere una política fiscal ultraconservadora, somos fuertes defensores de la política fiscal para regular la coyuntura. Luego somos fuertes defensores de lo que se llama la política industrial, es decir, escoger sectores, es la política de cluster que inauguró el ex ministro Eyzaguirre y mantuvo Velasco, pero que fue eliminada por el actual gobierno, y por lo tanto postulamos que ha habido un gravísimo error en el manejo de la política y renta minera.

- ¿Eso significa estatizar la industria minera?
- Somos partidarios, primero, de un royalty significativo, después de revisar estas concesiones eternas porque no tienen ningún sentido. Por ejemplo, si se tomara la política de Australia, que no parece ser un país bolchevique, tendríamos más recursos para hacer investigación y formar a la gente. El sistema político está tan condicionado por la renta minera, que se ha llegado a que haya una invariabilidad tributaria hacia el 2023 eso es totalmente contrario a cualquier lógica democrática.

- Pero cuando se discutió en 2010 el royalty, parlamentarios de su propio sector aprobaron esa invariabilidad tributaria...
- En contra de mi opinión, escribí columnas bastante furibundas en aquella época. Es casi del orden del crimen político lo que hicieron, desgraciadamente hay una tremenda influencia económica de las empresas mineras sobre el Parlamento.

- ¿Se refiere al típico lobby?

- Más que el lobby, es condicionamiento directo. A través del financiamiento de los partidos y de las campañas.