miércoles, 14 de diciembre de 2005

La elección presidencial: partidos y liderazgos


La elección de diciembre de 2005 tiene una característica: se producen importantes distancias en los resultados de los grandes bloques políticos a nivel parlamentario y sus liderazgos presidenciales. Mientras la derecha suma 38,7 % en diputados a nivel nacional, sus candidatos presidenciales suman 48,6 % (25,4% y 23,2% respectivamente). Lavín desborda solo un punto sobre la UDI (fuerza que suma 22,3% del electorado), reduciéndose a representar su partido de origen. En cambio, Piñera agrega 11,3% a los votos de RN (partido que suma 14,1% del electorado). A la inversa, la Concertación logra un 51,8% de los votos a nivel de diputados, mientras Michelle Bachelet obtiene un 46% en la elección presidencial. El pacto Juntos Podemos Más obtiene un 7,4% de los votos y Tomás Hirsch un 5,4% de los mismos.

¿Es esta disparidad una situación nueva? Hay que remitirse a las elecciones de 1989 y 1993, en las que también existió la simultaneidad presidencial y parlamentaria (lo que no ocurrió en 1999). En 1989, la Concertación y la izquierda extraparlamentaria sumadas obtuvieron una votación (56,8%) algo superior a la de Patricio Aylwin (55,2%), candidatura presidencial que ambas fuerzas apoyaron, mientras en la derecha la situación fue de dispersión en dos candidaturas presidenciales (que sumaron 45% de los votos) y 5 listas parlamentarias (que sumaron 42% de los votos). En 1993, en su peor desempeño, la derecha tuvo dos débiles candidatos presidenciales que solo sumaron 30,6% de los votos, mientras su lista parlamentaria ahora unificada sumó un 36,7%. Eduardo Frei obtuvo un 58% y la Concertación una proporción algo inferior (un 55,4%), en su mejor momento histórico. La izquierda extraparlamentaria presentó 3 candidatos presidenciales que sumaron también su mejor registro, con un total de 11,4%, y dos listas parlamentarias que sumaron solo 7,8%. Para completar la descripción, cabe consignar que en primera vuelta en 1989 Ricardo Lagos obtuvo un 48% y en la siguiente elección parlamentaria de 1991 la Concertación obtuvo un 47,8% en diputados.

En suma, estamos frente a un fenómeno bastante novedoso: la distancia de 5,8% entre la Concertación y su candidatura presidencial. Existen en mi opinión dos explicaciones para este fenómeno.
La primera es que en el escenario político actual y futuro una candidatura presidencial DC pierde votos a la izquierda y una progresista pierde votos en parte del electorado moderado y conservador. Ya no es concebible que tan fácilmente una candidatura presidencial de la concertación tenga tantos votos como los que suman los candidatos a parlamentarios de sus partidos.
La segunda razón es que en esta específica elección Sebastián Piñera cosechó en el imaginario colectivo el ensalzamiento que buena parte de las élites hacen hoy de la figura del empresario. Ya no es el intelectual, el artista, el servidor público, el religioso, el dirigente social, el gestor comunitario, el que es valorado por su rol, que incluye una buena dosis de desprendimiento frente a lo material: hoy más de los que debieran no mantienen la necesaria distancia cultural y valórica frente a la codicia y al afán de lucro. No otra cosa es la motivación en la vida de empresarios especuladores como Sebastián Piñera. Que los que hacen de la ENADE el más importante de los escenarios de la vida nacional no se extrañen que por primera vez en Chile un multimillonario rentista obtenga el 25% de los votos.

Para que Michelle Bachelet gane bastaría que en segunda vuelta dos tercios de los que votaron por los candidatos al parlamento de la Concertación lo hagan por Michelle Bachelet. Lo que no es tan fácil de obtener, aunque se puede esgrimir al respecto un sólido argumento: de ganar Piñera, este no tendría sustento parlamentario ni social para gobernar, mientras su propia Alianza está fracturada hace años precisamente a propósito de su controvertida y ambiciosa figura. Y supone que el sistema político concertacionista se cuide de presentar, como con frecuencia algunos han hecho, a los partidos como el resumidero de los desperfectos humanos ni menos contribuir al desprestigio de sus parlamentarios. Con todos sus defectos, que de haberlos los hay, ambos actores han cumplido más que honorablemente sus deberes.
Si además se suma el voto de la izquierda extraparlamentaria, que debiera solicitarse formalmente en nombre de la común lucha antiderechista y del compromiso de hacer todo lo necesario para terminar con el sistema binominal y de gestionar el gobierno con participación y diálogo social, subordinando a la tecnocracia arrogante, entonces solo errores de magnitud debieran impedir el triunfo que lleve por primera vez a una mujer, y a una mujer de gran talento y capacidad, a la Presidencia de la República. Esa es la verdadera innovación y expresión de modernidad y no que gobierne alguien movido por dos de los más antiguos y menos nobles sentimientos humanos: el oportunismo y la codicia.

lunes, 12 de diciembre de 2005

Agradecimientos


Quiero agradecer de manera muy afectuosa a todos los que trabajaron en mi campaña, muchos de ellos con gran sacrificio y con escasos medios, y a todos los que votaron por nuestra opción ayer domingo 11 de diciembre. Es cierto que el resultado es modesto, es decir 74 864 sufragios que equivalen a un 5,7% de los votos, y que algunos a lo mejor se sentirán decepcionados. Por mi parte, expliqué desde el principio que se trataba de una campaña para representar las ideas del mundo progresista y acompañar a Soledad Alvear, que había tenido la generosidad de evitar una confrontación en la Concertación al declinar su precandidatura presidencial. Esa generosidad debía ser correspondida y, no habiendo otros voluntarios, yo me ofrecí para acompañarla.

El objetivo no era obtener el escaño, salvo por la vía del doblaje, lo que a su vez era poco verosímil. El objetivo era no dejar sin representación al mundo progresista y de izquierda en la circunscripción más grande de Chile (en donde además se reeligieron con amplias mayorías los cuatro diputados socialistas y PPD en ejercicio y se eligieron dos más, ampliándose la presencia de 4 a 6 de los 8 distritos) y sobre todo contribuir a la unidad de la Concertación, tan necesaria en estos días. Creo que la tarea está cumplida y estoy contento por eso.

También estoy contento por el hecho que con Soledad Alvear hicimos una campaña muy cordial. Aumentamos la votación de la Concertación del 45,5% obtenido por Alejandro Foxley y Jaime Estévez en 1997 al 49,5% obtenido este domingo, en un contexto en que la derecha mantuvo su votación de 43,7% en una de las circunscripciones que le es sociológicamente más favorable. A su vez, me alegra que haya aumentado el número de votantes, que pasaron de 1.205.857 a 1.314.818 electores.

Participar en esta elección democrática ha sido una gran experiencia. Por eso, reitero mis agradecimientos a todos los que nos apoyaron. Los que deseen mantenerse en contacto podrán hacerlo a través de www.gonzalomartner.blogspot.com y de la futura página www.gonzalomartner.cl.

Ahora a todos nos toca aportar con energía a la tarea de derrotar a la derecha el próximo 15 de enero y elegir Presidenta de Chile a Michelle Bachelet. A eso los invito desde hoy, empezando por estar presentes mañana en el Court Central del Estadio Nacional en Nuñoa. Mientras, un gran abrazo para todos.

miércoles, 7 de diciembre de 2005

Entrevista a Gonzalo Martner, La Segunda


Por Patricia Schüller

¿Cómo está su ánimo a cuatro días de las elecciones?
- Muy bien. Ha sido una gran experiencia.
Gonzalo Martner (48), candidato a senador socialista por Santiago Oriente, y compañero de lista de la DC Soledad Alvear, sonríe ante la pregunta. Remarca que "es primera vez que soy candidato y asumí este desafío para hacer un modesto aporte personal a la unidad de la Concertación". Durante toda su campaña por la circunscripción - la más grande del país, con un millón seiscientos mil electores- el ex timonel del Partido Socialista ha reiterado que, aunque no tenía la voluntad de ser parlamentario, aceptó el desafío de ser compañero de lista de la ex candidata presidencial DC porque "había un deber de responsabilidad política".
Con parsimonia, mientras el sol de la tarde se cuela por la ventana de su oficina en calle Andrews, hace un balance de su campaña y se proyecta al futuro. No le importa demasiado - dice- el resultado que obtenga en los comicios, porque cumplió el objetivo de generar "estabilidad" en la coalición. Claro que el costo ha sido ver menos a sus hijos Antonio (19), Laura (12) y Clara (9).
- Su campaña fue diseñada sobre la base de que asumió el desafío porque nadie más se quería presentar. ¿Eso le restó posibilidad de obtener más votos?
- Sin duda. Si hubiera hecho una campaña competitiva con Soledad Alvear, que es a lo que lleva el sistema binominal, tal vez sacaría bastantes más votos... si reuniera a mi sector y les dijera ¡vamos todos contra los democratacristianos! Pero ello sería contradictorio con el sentido de mi candidatura, que es generar un cuadro de estabilidad y no de complicaciones en la coalición. Y esto no se mide en los votos sino en si se ha contribuido o no a que se fortalezca el conglomerado.
- En 1997 el candidato PS, Jaime Estévez, obtuvo el 21,11% de los votos, a sólo tres puntos del DC Alejandro Foxley. Ahora las encuestas le dan a Ud. un 4,4%...
- Voy a sacar mucho más que eso, pero no nos anticipemos. El tema para mí no es ése. Mi objetivo es que la coalición salga fortalecida en votos. Foxley y Estévez sacaron (juntos) un 45%. Yo aspiro a que con Soledad Alvear logremos en conjunto más que eso.

- En lo personal, ¿fue difícil asumir una candidatura senatorial en estas condiciones?
- Nunca ha estado entre mis objetivos ser candidato a parlamentario ni ser parlamentario. Pero simplemente uno tiene ciertos deberes en política. Fui presidente del PS en momentos en que el partido se jugó por la opción de Bachelet. En consecuencia, me encontré con la sorpresa, bastante inusitada, de que la dirección de mi partido miraba para el techo cuando había una petición expresa por parte de Soledad Alvear de que alguna figura de nuestra organización la acompañara. Dije "bueno, estoy disponible".
-¿Le ha quitado el sueño haber perdido protagonismo político desde que salió de la presidencia del PS?
- Si por protagonismo político se entiende estar en la contingencia cotidiana, no me inquieta en lo absoluto. No soy alguien que se haya sentido cómodo en esa lógica. Lo que me inquietaría es que las ideas que sustentamos retrocedieran en la sociedad.

- ¿Le gustaría integrar un gobierno de Bachelet? ¿Le han ofrecido algo?
- Pienso dedicarme a mi trabajo universitario y militante.

- ¿Pero piensa volver a la dirigencia del PS?
- Mi plan es el trabajo profesional, en la universidad, y el militante. Pero por sobre todo quiero dedicarme a formar a gente joven en las ideas del socialismo.

- ¿Quedó dolido cuando dejó la presidencia del partido?
- Lo que sucedió ahí ya pasó. Lo que hice fue pedir que no se entrase en una etapa de disputa interna por el poder, sino que mantuviésemos la dirección que estaba en ejercicio hasta después de las elecciones presidenciales. Una muy leve mayoría estimó lo contrario. Desgraciadamente, a veces priman las disputas por el poder antes que los grandes desafíos, y eso me dolió, porque ésta fue una inmadurez política y un estilo que no comparto. Pero, bueno, ya ocurrió y hemos seguido para adelante. Hace bastante tiempo, cuando pensaba en la posibilidad de que Michelle Bachelet fuera Presidenta de Chile, reflexionaba que sería difícil. A pocos días de que esto ocurra casi me parece un sueño. Es extremadamente gratificante haber tenido la posibilidad de contribuir con un grano de arena a este proceso.
- ¿Es de los que piensan que Bachelet pasará con Sebastián Piñera a segunda vuelta?
- Aparentemente sí, si es que hay segunda vuelta. Y me parece muy bien, porque el contraste será muy evidente con una persona como Piñera, que tiene una motivación esencial en la vida que es la codicia.
- De lo que ha vivivo en esta campaña, ¿qué lo ha conmovido en lo humano?
- Con la diputada Isabel Allende fuimos invitados a un bingo en La Pintana. Sorteaban un pasaje en un lugar muy modesto para ir en apoyo de un joven que se vio envuelto en una balacera en la que no tenía nada que ver. Fue herido en la médula y quedó parapléjico. Lo conmovedor era la actitud solidaria de los vecinos y constatar la precariedad absoluta que tenían. Este muchacho tiene el grave problema de vivir en un segundo piso y no hay cómo movilizarlo en silla de ruedas. Esto me provocó auténtica congoja. ¿Puede este país atender estas situaciones de una manera humana? Yo digo que es perfectamente posible.

- ¿Y qué le ha ofrecido Ud. a la gente?
- Sólo trabajar por mis valores: libertad e igualdad.

Entrevista El Mercurio

-¿Cuál será su primer proyecto de ley?
El de la creación de la Autoridad Metropolitana de Santiago, para que se encargue de los temas del urbanismo, medio ambiente y transporte. Así, el intendente quedará con las tareas propias del Gobierno central.
-¿El peor momento de la campaña?
Cuando a uno le preguntan por qué está en la actividad política. Me duele profundamente que haya gente que diga que los políticos están para aprovecharse de los ciudadanos, cuando en realidad uno podría estar dedicado a sus asuntos particulares y más tranquilo.
-Sus posibilidades de salir electo son escasas. ¿Fue éste el precio que tuvo que pagar para mantenerse activo en un eventual gobierno de Bachelet?
"En absoluto y para nada. Fui yo el que decidí acompañar a Soledad, porque tuvo la actitud encomiable de deponer su candidatura sin condiciones. Lo mínimo que podía hacer era devolverle la mano. No hay ninguna otra motivación para el futuro. Mis intenciones son dedicarme a fondo a mi condición de profesor universitario y a estar con mi familia".