viernes, 8 de septiembre de 2006

En homenaje a Jaime Crispi Lago

Partió de esta vida Jaime Crispi Lago. A raiz de un accidente absurdo. La fatalidad. Con apenas 39 años y en la plenitud de la vida y de la capacidad de creación en el campo profesional que había escogido: el presupuesto y las políticas públicas al servicio de los que más lo necesitan. Lo lloran con el dolor terrible de la pérdida del hijo, del compañero, del familiar, sus ejemplares padres, Jaime y Marisol, su mujer y su familia, pero también tantos amigos y conocidos que fueron a despedirlo. Dejó una huella de trabajo profesional bien hecho y creativo. Para mí era primero el hijo de buenos amigos, pero luego la vida lo transformó en interlocutor desde sus funciones de economista de la dirección de presupuestos, especialmente en la creación del sistema Chile Solidario, en que me consta puso un empeño, compromiso y creatividad ejemplares. Sé que dio todo de sí, lo que ocupó sus últimos meses, para hacer emerger la nueva política para la infancia, colaborando con la Presidenta Bachelet. Era un joven comprometido con los valores de la justicia en los que fue educado. Pero sobre todo deja una huella de humanidad, de sencillez, de buen humor, de interés genuino por el otro, que tanta falta hace. Dejó este mundo un hombre bueno.